Comunicación gastronómica

1.- Piticlín piticlín… piticlín piticlín.

Hello.

Buenas, le voy a hacer una oferta que no puede rechazar. Tengo los mejores recojodras del mercado y a precio inigualable.

What?

Sí hombre, recojodras, y no los va a encontrar en ninguno otro sitio.

I don?t understand

Dejese de chala hombre, mire que como estos no los va a encontrar… y menos a este precio.

By by.

Pipipipí… pipipipí… pipipipí…

2.- Piticlín piticlín… piticlín piticlín.

Dígame.

Buenas, le voy a hacer una oferta que no puede rechazar. Tengo los mejores recojodras del mercado y a precio inigualable.

Gracias pero no me interesa.

Sí hombre, recojodras, y no los va a encontrar en ninguno otro sitio.

Pero yo odio a los recojodras y a los impertinentes que me llaman para venderme algo que no me interesa.

Dejese de charlas hombre, mire que como estos no los va a encontrar… y menos a este precio.

Vállase al carajo

Pipipipí… pipipipí… pipipipí…

Nuestro vendedor queda absolutamente desconcertado. Mire que teniendo los mejores recojodras del mercado y los más baratos no pudo venderlos. Y eso que llama con el último modelo de teléfono móvil del mercado, G3, MP3, GPS, multibanda y no sé cuantas cosas más.

Evidentemente esto es una parodia, una parodia de lo que lamentablemente está aconteceiendo con una parte del sector agroalimentario y culinario gallego, que intenta comunicar lo que ofrecen al mercado y a la sociedad y piensan que es suficiente tener interés, un producto que ellos consideran insuperable y la última tecnología para que los medios de comunicación se hagan eco de sus propuestas. Y los fracasos son decepcionantes.

Nuestro vendedor no tuvo en cuenta que al otro lado del teléfono se necesita una persona que entienda el mensaje y que esté interesado en ella, y no podemos olvidar que la misma historia puede ser apasionante o un verdadero tostón, depende de cómo se cuente. Después, además, hay docenas de factores que pueden dar al traste con la comunicación, como bien sabe cualquier experto en el asunto, que nunca puede garantizar el éxito total de sus gestiones.

Es fácil pensar que con huevos y patatas cualquiera hace una tortilla. Pero no es así, porque hacen falta además aceite, sartén y fuego. Y conocimientos para hacerla. E interés. Porque de los mismos huevos y patatas puede salir una tortilla, unos huevos fritos con patatas igualmente fritas, o con puré de patatas, o huevos cocidos con el mismo puré o…

Pues esto es lo que está pasando en materia de comunicación a muchas pequeñas y medianas empresas agroalimentarias gallegas (incluyan en ellas a los restaurantes), que piensan que hacer comunicación es cómo hacer tortilla de patatas y resulta que no les cuaja el huevo… el de la comunicación, digo.

Otros prefieren «deslocalizar» sus inversiones y contratan empresas de Madrid, encargando de sus asuntos a un individuo que conoce muy bien lo que se trae entre manos y sabe perfectamente que en Galicia las nécoras andan por la acera y los gallegos, cansados de ellas, las apartamos con los pies para no pisarlas, no por evitar la muerte del bicho, sino para no manchar los zapatos.

Señores, si algo me toca los güevos es que una empresa de fuera me proponga hablar de un producto del que ya llevo hablado hasta hartarme, que conozco de buena tinta, que se hace cerca de donde yo vivo y que conozco a los que lo hacen. Igual un día me animo y convierto Colineta en un blog de gastronomía griega y que hablen de lo nuestro los blogs de Madrid.

Un comentario en “Comunicación gastronómica

  • el 12 de enero de 2009 a las 19:42 07Mon, 12 Jan 2009 19:42:40 +000040.
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    La comunicación, el arte, el periodismo, la gastronomía, son disciplinas que se prestan al intrusismo. Como actriz, muchas veces he tenido que ver y oir que mis años en la escuela de Arte Dramático, mis cursos de formación permanentes por medio mundo, no valen para nada.
    Parece que hoy en día, actuar, lo puede hacer «cualquiera», redactar un comunicado que «buf, de eso me encargo yo», una obra de arte de esas «se las pedimos a mi sobrinita», un plato de esos «con un churrete por aqui,basta para que me crean moderno «, son frases que se oyen a diario y que nos llevan a nebulosas de improvisación y malas praxis que van en desmedro de cualquiera de estas profesiones.
    Luego vienen las quejas, cuando un espectáculo no va como debe ir, una información no llega a destino o un menú fracasa.
    Queda el consuelo de que hay gente que está aprendiendo que las formaciones, son para eso, para formarse y «hacerse» adecuadamente.
    Pero mientras nos quedan las «calenturas» y las satisfacciones amargas de ver que lo que mal parido está, no crece.

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