Mi primer reportaje

Comenzaba 1979 y yo empezaba mi carrera periodística. En el anterior mes de octubre, comenzando tercero de periodismo y con ganas de saber de verdad que era esto de la comunicación al lado de verdaderos profesionales, entraba en contacto con el equipo que preparaba la salida de un periódico dedicado a los agricultores y ganaderos: Hombres del Campo.

Hace hoy exactamente treinta años se publicaba el número 3 del periódico y en él mi primer reportaje.

En primera página se informaba de que la Ley de Seguros Agrarios, largamente aguardada por agricultores y ganaderos, era ya una realidad después de su aprobación en el Congreso y en el Senado. «Ya tenemos seguros» titulábamos a cuatro columnas. En la misma portada, a una columna, anunciábamos que Adolfo Suárez había desvelado la fecha de las elecciones generales: 1 de marzo de 1979.

Toda la página tres y media página cuatro, de un total de 16, estaba ocupada por mi reportaje sobre el fraude existente alrededor de las judías del Barco de Ávila, por entonces las más prestigiosas de España, y que iría seguido de otros dos o tres reportajes más en los números siguientes.

Yo quedé muy satisfecho de mis reportajes, pero me preocupé algunos días después de publicar la última cuando llegué a la redacción y el director me puso encima de la mesa a última página de El Imparcial y me dijo secamente: «lee«. Y palidecí cuando reparé en el titular que hablaba de las judías del Barco de Ávila y quien firmaba era Antonio Aradillas, cura y periodista y para muchos creador del periodismo de consumo en España. «mamaíta la que me va a caer», pensé mientras comenzaba a leer. Y según iba avanzando en la lectura aquello se me hacía más familiar, hasta que acabé comprando el texto de El Imparcial con mis reportajes para descubrir que ya entonces existía lo que hoy conocemos cómo «corta y pega» y que entonces se llamaba de otra manera. Algunos días después supe que los de la UCA le habían mandado mis reportajes a Aradillas para que se documentara para el suyo. Y se documentó. Creo que fue la única vez de mi vida en que me hijo feliz que alguien hubiera copiado con descaro mi trabajo. Ahora comprendo porque a mi director, con muchos años de periodismo a las espaldas, no le hizo ni pizca de gracia.

El «rollo» que viene a continuación es el texto completo de aquel reportaje, rescatado de un número ya muy amarillo de «Hombres del Campo»

UN FRAUDE DE DOS MIL MILLONES

  • Judías filipinas se venden como del Barco
  • Los agricultores, dispuestos a vender en el extranjero

Los agricultores de la zona del Barco de Ávila (en las provincias de Ávila y Salamanca) están dispuestos a descubrir una superchería que costará a las amas de casa españolas -es decir, a todos nosotros- de dos mil a dos mil quinientos millones de pesetas. El asunto es simple: de esa zona de la geografía española no salen más que 700 mil kilogramos de alubias al año (y quien no ha pedido un plato de judías con oreja en una buena tasca poniendo mucho énfasis en «que sean del Barco»), pero unos 53 millones de kilogramos se venden bajo esa denominación.

Hasta ahora el fraude ha pasado desapercibido porque los agricultores han guardado silencio, pero este año los mayoristas ni se molestan en comprarles su producción. Van a vender bajo la denominación «El Barco» alubias de León, de Galicia y hasta de Filipinas. Esperemos que estas últimas vengan en… barco.

A comienzos de diciembre, una comisión de representantes de la Unión de Campesinos de Ávila (UCA), organización integrada en la COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos), se trasladó a Madrid para entrevistarse con el señor Ruiz Berdejo, director del Instituto Nacional de Denominaciones de Origen (INDO), y otros altos cargos de los ministerios de Agricultura y Comercio. Su objetivo era una primera toma de contacto para tratar de solucionar el problema planteado en torno a las alubias producidas en la zona denominada Barco de Ávila.

Según la UCA, el noventa por ciento de la producción nacional de alubias se envasa y comercializa como procedente del Barco de Ávila, causando un grave daño tanto a los agricultores como a los consumidores, que han de pagar un precio mayor por unas alubias de calidad inferior. La magnitud del fraude es grande. En la presente campaña, ese noventa por ciento rebasará los 54 millones de kilogramos y todos ellos se venderán como procedentes del Barco de Ávila, según la UCA. Frente a esa cifra, lo que realmente venden los campesinos de la zona no alcanza los setecientos mil kilogramos (una tercera parte de su producción, pues el resto se dedica al autoconsumo). Una diferencia de 53,3 millones de kilogramos, que a unas cuarenta pesetas de promedio (diferencia mínima para el consumidor entre comprar judías del Barco o normales) suponen la estimable cifra de 2.132 millones de pesetas.

El problema se agrava todavía más al negarse los mayoristas a comprar la producción de alubias de este año, que continúa en manos de los agricultores, Estos pedían los siguientes precios, según las diferentes variedades: alubia redonda (garbancera), a 110 pesetas/kilogramo; alubia riojana (riñón), 150 pesetas; alubia morada larga, 140 pesetas, y alubia morada redonda, 150 pesetas. Por su parte, los mayoristas ofrecían un precio de 85 pesetas para la redonda como base de negociación.

La Unión de Campesinos de Ávila proporcionó a HOMBRES DEL CAMPO los nombres de algunos de estos mayoristas implicados en el fraude: «Los más significados son Vidal Sánchez, Felipe Moreno, Juan Muñoz y la empresa Hijos de Hipólito Coronado».

Al no (legar a un acuerdo con los mayoristas, los agricultores ofrecieron sus alubias a dos cadenas de galerías de alimentación y a una fábrica de conservas: SPAR, Gruma y CIDACOS. Las dos primeras contestaron que les interesaba más seguir «trabajando» con las alubias de León y Salamanca, llegando un representante de Gruma a enseñarles una muestra de alubias importadas de Filipinas, que «presurniblemente serán envasadas como originarias del Barco, dado su parecido con estas», según un portavoz de la Unión de Campesinos de Ávila. CI DACOS se interesó en la compra de las alubias, pero no llegó a un acuerdo con los agricultores, que pedían los mismos precios que para los mayoristas, mientras que la empresa conservera ofrecía un precio de noventa pesetas por kilogramo.

Según la UCA, la única oferta «seria» ha llegado de un industrial estadounidense -de Chicago-, que ofrecía comprar toda la producción al precio señalado por los agricultores. Los representantes de los cultivadores no han querido dar a HOMBRES DEL CAMPO el nombre del comprador norteamericano («la oferta aún sigue en pié «), y tal vez se trate de un «farol», pero en cualquier caso para la UCA «sería una vergüenza tener que venderlas al extranjero porque aquí no las quieren. Sólo recurriremos a esta oferta si no logramos venderlas en España».

Otra posibilidad fue planteada por el senador de Unión de Centro Democrático Julio García Benavides que se ofreció a conseguir máquinas para el envasado de las alubias, por los propios agricultores, pero esta propuesta no ha prosperado. Por otro lado, los representantes de los campesinos afectados celebraron una entrevista con los parlamentarios de UCD por Ávila, en la que presionaron para que se abra un expediente sobre el fraude, ya que según el delegado en Ávila de la Jefatura de Comercio Interior existen los suficientes datos para tomar esta medida. En la reunión no se llegó a ningún acuerdo, ya que, siempre según el portavoz de la UCA, «los de UCD no tenían ni idea del problema, no sabían nada de nada. » Esta comisión de UCD planteó la posibilidad de gestionar un crédito de cinco millones de pesetas, si la venta de las alubias continúa retrasándose, para aliviar los problemas económicos de las familias más afectadas.

M.V. PERNAS

LA PRODUCCIÓN EN CIFRAS

El cultivo de la judía ha experimentado un descenso espectacular en nuestro país, que podría calificarse de asombroso si no fuera porque la mayor parte de nuestra agricultura tradicional ha resultado arruinada en el pasado inmediato. Ha disminuido la producción, que ha pasado de 188.300 toneladas en 1.920 a 99.000 en 1.976; ha disminuido la superficie dedicada a este cultivo, pasando de 316.200 hectáreas (3.162 kilómetros cuadrados) en 1.919 a 162 mil hectáreas (1.620 kilómetros cuadrados) en 1.976; y lo que es absolutamente inconcebible, han disminuido los rendimientos por hectárea, que pese a todos los avances técnicos han pasado a ser de 740 kilogramos por hectárea en 1. 930 a 610 en 1. 976.

Por lo que a rendimientos se refiere, España tiene un rendimiento medio de unos 650 kilogramos por hectárea en 1.975, por encima del rendimiento medio mundial, evaluado por los organismos internacionales en 535 kilogramos/hectárea. No obstante, la productividad española está muy lejos de las cotas alcanzadas en otros países productores -algunos, netamente subdesarrollados-:

Canadá         1.533

Italia  1.509

Tailandia         1.417

Turquía         1.400

U.S.A.         1.332

Japón          1.292

Francia         1.169

Grecia         1.158

Ávila es la undécima provincia española en producción de judías, con una cifra global de 1.806 toneladas en 1.976. Las primeras provincias productoras en dicho ano fueron León (41.159 toneladas), La Coruña (10.739), Pontevedra (4.393), Granada (3.572) y Baleares (3.434). No obstante, la totalidad del terreno dedicado a este cultivo en la provincia de Ávila es de regadío (1.505 hectáreas), con un rendimiento de 1.200 kilogramos por hectárea, superior al gallego (media de 248 kilogramos por hectárea) e inferior al leonés (1.800). En España, los mejores rendimientos se dan en Huelva (un cultivo casi experimental de solo 36 hectáreas de regadío), con 2.600 kilogramos; seguidos de los correspondientes a Lérida (2.500 kilogramos por hectárea) y Baleares (2.300), lo que permite a la zona nordeste ser la tercera en producción del país, tras el Duero y Galicia, pese a disponer de una superficie para este cultivo comparativamente pequeña.

Por lo que se refiere al comercio exterior, las variaciones en importaciones y exportaciones son continuas, en función de cada cosecha, pero en cualquier caso los felices tiempos del autoaprovisionamiento (en 1.930 se importaron 1.145 toneladas de judías y se vendieron al exterior 1.907) han pasado al recuerdo. En el período de tiempo comprendido entre 1.965 y 1.976, España ha exportado 62.204 toneladas de judías y ha importado 122.959, con un déficit de comercio exterior equivalente a 60.755 toneladas. Nuestros principales proveedores son Argentina (5.449 toneladas compradas en 1.976), Estados Unidos (5.446 toneladas) y Chile (2,707 toneladas). Nuestras ventas se encaminan a varios países, pero las partidas más importantes en el mismo ano de 1.976 -de unas 1.200 toneladas cada una- correspondieron a Cuba, Francia, Italia y Portugal.

2 comentarios en “Mi primer reportaje

  • el 07 de enero de 2009 a las 20:54 08Wed, 07 Jan 2009 20:54:18 +000018.
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    ¡Treinta años! Que maravilla. Enhorabuena por la profesionalidad con que aun nos sigues agasajando. Sinceramente, leer tus artículos, para mi los de éste blog, lo son, aun cuando tengan un formato que tal vez ni imaginabas hace tanto tiempo, son una delicia, una fuente de información, un regodeo de buena retranca y un hueco para gran parte de la historia gastronómica de ésta Galicia.
    Un abrazo
    Y brindaremos por estos 30 y otros mas.

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  • el 08 de enero de 2009 a las 00:56 12Thu, 08 Jan 2009 00:56:57 +000057.
    Permalink

    Gracias, Sole.

    Respuesta

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