Valdeorras se apunta al tostado

Los viticultores más viejos de la comarca guardaron la tradición, la elaboración de vinos tostados, y ahora el Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Valdeorras, con financiación de Medio Rural y el apoyo de la EVEGA (Estación de Viticultura y Enología de Galicia), pretende recuperarla para diversificar su oferta y mejorar su imagen de marca con un producto de elevada calidad. El vino tostado parte de elaboraciones muy especiales y limitadas, con el que se consigue un vino doce muy apreciado y de alto valor en el mercado.

La investigación se inició en septiembre, experimentando con dos variedades, la blanca Godello, casta autóctona, emblemática de la denominación de origen Valdeorras, y la tinta Garnacha. El primer paso fue el secado natural de la uva mediante pasificación. Los viticultores lo hacían antaño colgando los racimos. En el proyecto, se probó a secarlos en cajas a cubierto y a la sombra, a lo largo de dos meses, en un lugar cerrado y ventilado. Una vez pasificada la uva se inició el prensado y luego la posterior fermentación.

En este primer año de estudio el rendimiento en mosto, referido a la uva puesta a pasificar inicialmente fue del 20% en total. Está previsto que la fermentación, aun en curso, finalice con una cantidad de azúcares residuales de 70 gramos por litro y un grado alcohólico superior a 13 grados. Una vez finalizada, la EVEGA realizará los pertinentes análisis para determinar la calidad del producto obtenido. «La elaboración de un vino diferente del que actualmente hay en Galicia, un dulce natural, puede ser de interés para un mercado muy selecto, y permitiría, no una producción masiva, pero sí que algunas bodegas podrían ofertar un producto diferenciado«, afirma Alfonso Losada, investigador de la EVEGA.

Vinos de uva congelada

Al mismo tiempo, en el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Valdeorras están llevando a cabo, por primera vez, un proceso novedoso en Galicia, como es la elaboración de vino dulce mediante la congelación parcial de la uva. Las variedades con las que se está experimentando son, de nuevo, el Godello y la Garnacha Tintorera. Conocidos y apreciados en el mercado son los «icewine» canadienses y alemanes, congelados al natural, en el propio viñedo, y con una tradición detrás de varios cientos de años. En este caso, y dado que las condiciones climáticas del país no permiten la congelación al natural, esta se hará en cámara, a -5 grados centígrados. Al congelarse en pequeños cristales el agua que la uva contiene, el mosto resultante es más concentrado y rico en azúcares, y se consigue aumentar en 1 o 1,5 grados el nivel de alcohol.

Durante el proceso experimental, la fermentación se detuvo de modo artificial en los 13-14 grados y con azúcares residuales comprendidos entre los 40 y los 70 gramos/litro. En la actualidad, y tras terminar el proceso de fermentación, fueron ya enviadas muestras a la EVEGA para los pertinentes análisis. De la calidad final que se obtenga, así como de la valoración de la rentabilidad del proceso, dependerá la inclusión o no de esta técnica para la elaboración de vinos acogidos al reglamento de la Denominación de Origen Valdeorras.

Diversificar con calidad

«Queremos llegar a la excelencia, a la elaboración de vinos dulces de alta calidad para diversificar la oferta y probar la posibilidad de, con nuestras variedades, hacer otro tipo de vinos«, afirma Jorge L. Mazaira, del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Valdeorras. La obtención de un producto nuevo de elaboración especial permitiría abrir mercados nuevos, más exquisitos, mejorar la imagen de marca y afianzar el resto de los productos de la Denominación de Origen Valdeorras. Además, contribuiría a mejorar la economía de los viticultores y de las bodegas y a evitar, de este modo, el abandono de terrenos de viñedo.

El proyecto nace con la intención de aprovechar al máximo las posibilidades de la variedad autóctona Godello, al incidir en su versatilidad para ser aprovechada en diversos procesos de elaboración, así como potenciar también la variedad tinta Garnacha, foránea. La elaboración de vino dulce a partir de esta casta podría ser una salida en aquellos años en los que hay excedentes de producción. Ambas, según explica Mazaira, cuentan con características adecuadas para la elaboración de vinos tostados. El Godello, por ser de maduración temprana, lo que permite reducir el riesgo de que la uva se dañe en el viñedo y obtener, además un buen grado alcohólico, de modo que el tiempo de pasificación posterior necesario se reduzca. La Garnacha, por ser una variedad que pasifica muy bien, tanto en la cepa como en abrigo.

Otro de los objetivos del proyecto es incrementar el conocimiento del mundo de los vinos, y más en concreto, de los vinos dulces, por parte del Comité de Calificación del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Valdeorras. Con tal fin, se celebró en este mes de diciembre un curso de cata, impartido por el sumiller Luis Paadín, con el fin de formar expertos en el conocimiento de diferentes vinos dulces del mundo, tanto para analizar la competencia como para determinar los grados de excelencia a los que se quiere llegar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *