Estrellados

© Colineta, 14-11-2008.- «Que hablen de mí aunque que sea mal» es una máxima popular que entre bromas y risas aplica más de uno. Mejor que hablen mal a quedar silenciado por la indiferencia.

Es mucho más común de lo que muchos creen que los propios interesados, o gentes de sus círculos más allegados, propaguen rumores que sirven para mantener una persona, una marca, un negocio, en primera línea informativa aunque finalmente no se confirme. Se puede incluso conseguir un doble efecto: que se hable de uno durante el período en que la expectativa sigue viva y que se siga hablando cuando la misma queda descartada. Hablando mal unos y lamentando el desenlace otros, pero hablando, que es lo interesante.

La técnica llegaron a emplearla hasta aspirantes a ministro del Gobierno, incluso gentes que acabarían sentadas en la mesa del Consejo de Ministros.

¿Y si finalmente la próxima semana Sergi Arola no tiene las dos estrellas Michelín que tanto le auguran?. Porque hay quien, en privado, asegura que el rumor es falso.

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