Castañas, castañazos y Michelín

© Colineta, 10-11-2008.- Tradicionalmente noviembre es, en Galicia, tiempo de magostos y matanzas, que con el San Martiño llegaban masivamente. Ahora es también el mes de las estrellas Michelín, ya que es en noviembre cuando sale a la calle la nueva edición de la guía que todos conocemos y casi nadie usa, por lo menos a nivel popular. Reconozcamos de una vez que en esto de la gastronomía aún queda un largo recorrido hasta conseguir acercar los gustos populares y los mediáticos. Salgan por las villas gallegas, hablen con la gente, miren qué comen, donde y cómo y vean que la alta cocina es aún coto de una minoría.

Como minoritaria es la famosa guía amarilla, que tantos dolores de cabeza causa cada otoño a los que están en ella pero les gustaría ver incrementado el número de estrellas, a los que temen perderlas, a los que temen no ganar la primera aunque lo desean con todas sus fuerzas… y a los que aguardamos saber que va a pasar, que también yo estoy escribiendo sobre el asunto.

Dicen que la guía está ya en la imprenta y, por lo tanto, todo el pescado vendido, pero la información no trascenderá hasta la noche de presentación de la nueva edición. Las quinielas, por el contrario, están muy presentes en internet, tanto en artículos como en comentarios. Y Galicia está en esas quinielas.

Yo no voy a entrar en predicciones, que ayer se me fundió la fuente de alimentación de la bola de cristal, pero resumen a continuación lo que más se lee en los blogs y escucha en conversaciones personales: dicen que el más firme candidato a ganar su primera estrella es Pepe Vieira Camino da Serpe. En una segunda escala de posibilidades estarían A Estación y Galileo. Se repiten también con frecuencia las apuestas, y muchas veces los deseos, de que llegue a Galicia el primer bi-estrellado. Casa Marcelo sería, según unos y otros, el que más posibilidades tendría de llevar esa segunda estrella y el que más la merece.

Insisto en que todo lo dicho se puede leer en blogs gallegos y foráneos y que no se trata de mi predicción ni de mi deseo. Yo deseo para Galicia un ciento de estrellas más. Queda menos para ver cuantas castañas y castañazos se reparten

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