Más “huevos fritos” para el postre

Los huevos fritos con patatas y chorizo que preparó Xosé Cannas en el Forum del Mar de Cambrils empleando yogur, mango y fresas me recordaron otros huevos fritos para postre que hacía mi cuñada en Castropol, en la orilla asturiana de la ría de Ribadeo.

Nos de Marisefa había o mérito adicional de que os ingredientes principais do prato eran, precisamente, ovos. Nun tempo non moi remoto non era pouco frecuente que os ovos fritos, e tamén as patacas, ovos-ovos, de galiña, e patacas sacadas da terra, se serviran con azucre no canto de sal, o mesmo que as tortillas francesas. Miña avoa facíao cando eu era neno, pero non se trataba dunha sobremesa senón dun prato principal.

Para os seus ovos fritos miña cuñada comezaba separando as xemas das claras. Coas primeiras preparaba unhas natillas, ás que agregaba caramelo, de maneira que collín unha certa cor marrón. Estas natillas compoñían o fondo do prato e, ademais do ricas que estaban, daban un contrapunto cromático para o resto do prato.

As claras batidas a punto de neve con azucre servían para montar a clara do ovo frito derriba das natillas. E a xema compoñíase con medio pexego en xarope.

Son dúas ideas ben diferentes para chegar á mesma ilusión. Pero pódense variar máis.

Mesturando unha e outra vénseme á cabeza a posibilidade de poñer as natillas con caramelo no fondo do prato, derriba montar a clara cun bo requeixo, que aportará acidez a un prato que pode resultar excesivamente doce. A xema pódese montar co medio pexego en xarope ou co coulis de mango de Xosé Cannas. As patacas fritas a base de mango de Cannas parécenme imbatibles, pero cos amorodos que el emprega para simular o chourizo eu prepararía unha marmelada que faiga as veces do ketchup no que mollar as patacas.En los de Marisefa había el mérito adicional de que los ingredientes principales del plato eran, precisamente, huevos. En un tiempo no muy remoto no era poco frecuente que los huevos fritos, y también las patatas (huevos-huevos, de gallina, y patatas sacadas de la tierra), se sirviesen con azúcar en vez de sal, lo mismo que las tortillas francesas. Mi abuela lo hacía cuándo yo era niño, pero no se trataba de un postre sino de un plato principal.

Para sus huevos fritos mi cuñada comenzaba separando las yemas de las claras. Con las primeras preparaba unas natillas, a las que agregaba caramelo, de manera que tomaban una cierto color marrón. Estas natillas componían el fondo del plato y, además de lo ricas que estaban, daban un contrapunto cromático para el resto del plato.

Las claras batidas a punto de nieve con azúcar servían para montar la clara del huevo frito encima de las natillas. Y la yema se componía con medio melocotón en almíbar.

Son dos ideas bien diferentes para llegar a la misma ilusión. Pero se pueden variar más.

Mezclando una y otra se me viene a la cabeza la posibilidad de poner las natillas con caramelo en el fondo del plato, encima montar la clara con un buen requeixo, que aportará acidez a un plato que puede resultar excesivamente dulce. La yema se puede montar con el medio melocotón en al íbar o con el coulis de mango de Xosé Cannas. Las patatas fritas a base de mango de Cannas me parecen imbatibles, pero con las fresas que él emplea para simular el chorizo yo prepararía una mermelada que haga las veces del ketchup en el que mojar las patatas.

Actualización (3-11-08, 9:30 h.): Después de publicar este segundo post sobre falsos huevos fritos encuentro unos nuevos en Cocinar con el alma publicados ayer mismo

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