Anguila en la Última Cena

Foto tomada de wikimediaAnguila con rodajas de naranja es el menú que el genio Leonardo de la Vinci pintó en el cuadro dedicado a la Última Cena, que de un tiempo a esta parte está de moda, especialmente después del éxito de ciertos libros de ¿pseudo historia?.

John Varriano, profesor de arte en la Facultad de Mount Holyoke (Massachusetts) llegó a la conclusión de que Leonardo pintó en este cuadro un plato al parecer típico del Renacimiento, según leo en el periódico, y que en el telediario consideran uno de los preferidos del pintor.

Esa supuesta preferencia por la anguila choca de frente con lo que escribe sobre la misma en el Codex Romanof (Notas de Cocina de Leonardo da Vinci) atribuido al pintor:

Medallones de anguila. Pelad una anguila, vaciad todas sus entrañas y después cortadla en trozos del tamaño de medio pulgar y cocinad estos poniendo una hoja de laurel entra cada uno de ellos, en el espetón: entonces, debéis mantenerlos continuamente húmedos vertiendo salmuera por encima de ellos. Y cuando estén asados envolved cada trozo en un poco de polenta blanca sazonada con un poco de canela y ponedlos en el horno hasta que las cortezas se vuelvan de color marrón. Este plato, de comerlo, puede provocar la locura?.

Da Vinci incluye esta receta entre “los platos que aborrezco (pero que, en cambio, la buena de Battista insiste en servirme)”.

Otra receta de las Notas de Cocina, que no sale mejor parada es la de las “anguilas cocidas”:

El secreto de las buenas anguilas cocidas, según mi amigo Francesco Bramante, es que solo han de quitarse su pieles exteriores y no sus huesos, y después no han de permanecer en agua hirviente durante más de tres minutos. Cierto, es imposible digerir la carne debido a este corto período de cocción, pero de nuevo para ello tiene Bramante un secreto: podéis entonces cortar la anguila en porciones cada una del grosor de medio pulgar, empanarlas en miel y chupar una en la boca durante más de veinte minutos, y durante todo ese tiempo paladeareis el magnífico sabor de la anguila. Esta es también la razón por la que Bramante siempre está moviendo la boca cuando trabaja; durante todo el día está chupando sus anguilas”.

No encuentro, en las Notas de Cocina, más referencias a las anguilas.

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