¿Churrasco o chuleta?

A Costela de RomanHace unos días tuve que acercarme a Portomarín y, ya de vuelta, intenté parar a comer en casa Sánchez, en Rodeiro, un buen restaurante donde uno puede encontrarse grandes sorpresas, según la temporada: de carne de cocodrilo a wagyu (mal llamada Kobe) o jabalí. Pero estaba cerrado.

Así que seguí con la idea fija de parar en el Villanueva de Lalín, antes de que se hiciera muy tarde y acabase comiendo un bocadillo en cualquier bar de carretera. En vez de pedir el churrasco que casi todo el mundo come allí, decidí mirar la carta y se me antojó una chuleta de ternera, que pedí muy poco hecha, como siempre. Y una ensalada y una cerveza.

Y aprovechando que la camarera no me había retirado la carta decidí echarle un vistazo más a fondo y me sorprendió ver cómo la chuleta, que se anunciaba de 450 gramos aproximadamente, tenía prácticamente el mismo precio que el churrasco de ternera: 12 euros la primera y 11 el segundo. Cierto que con el churrasco ponen también chorizo criollo, y la ensalada que yo pedí a mayores (1,7 euros), y que le sirven a uno tanto churrasco como desee, poco a poco para que siempre esté caliente. Pero no es menos cierto que estamos hablando de carne de segunda (falda), frente a otra de primera (lomo), y además la chuleta era lo que los norteamericanos denominan T-bone, es decir, una costilleta con la parte correspondiente del solomillo. Para mí no es el mejor corte del lomo, pero es el más costoso.

Me costó terminar la carne porque era una señora chuleta, así que por mí que repitan churrasco tanto como quieran. Pero me quedé con la sensación de hacer el tonto cada vez que pedimos churrasco, ya que los precios de la materia prima no son para nada equiparables y el trabajo de preparación de ambas es semejante: todo a la parrilla.

La próxima vez volverá el mismo dilema ¿churrasco o chuleta?.

Y ya que hablo de carne a la parrilla aprovecho para anunciar la apertura de un nuevo restaurante en Santiago de Compostela: La costilla de Román, emplazado en la calle San Pedro de Mezonzo, al pié mismo de Casa Román, grupo al que pertenece.

La carta no puede ser más sencilla: ensalada (mixta o especial), churrasco, chuleta y chuletón, todo de ternera. Y cinco postres convencionales: flan, tarta al whisky, fruta…

El precio más alto es lo del “menú de chuletón”: 19 euros por un chuletón de medio kilo con patatas y ensalada, postre, bebida y café. El restaurante solo abre de jueves a domingo y no me pregunten qué tal porque era lunes cuando lo vi, estaba cerrado y solo sé lo que dice la carta expuesta al público.

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