Sopas de allo

Un año más, las cámaras de la televisión dieron buena cuenta de esa manera tan indigesta que tenemos ahora de terminar las grandes fiestas, es decir, aquellas que se prolongan toda la noche y en las que se ingiere más alcohol del que se debe. Hace ya mucho tiempo que el chocolate con churros se puso de moda como final de la fiesta y preparación del estómago antes de ir a dormir un sueño reparador, pero no siempre se consiguen los resultados deseados y la contundencia de esa última comida de la noche, o primera de la mañana, hace grandes estragos.

El chocolate con churros es una merienda deliciosa, pero tomada antes de ir a la cama y con el estómago estropeado por los excesos de la noche, se convierte en un arma de destrucción masiva, con el chocolate y churros luchando en la andorga hasta que la digestión hace su labor. Antiguamente el chocolate se servía acompañado de un vasito de leche fría o, más habitual, de un gran vaso de agua fría que ayudaban a la digestión. La costumbre se perdió, como tantos otros, y ahora los incautos caemos inocentemente en las garras del chocolate. Durante las casi dos décadas que viví en Madrid fueron docenas las veces que me prometí no volver a San Ginés (punto fijo de peregrinación de los trasnochadores capitalinos) para seguir cayendo siempre en el mismo error.

En Galicia, y de antiguo, tenemos un remedio mucho mejor para terminar la fiesta y después dormir como angelitos: las sopas de ajo.

Hubo un tiempo en que ninguna fiesta que se preciase terminaba sin el reparto de las tradicionales sopas de ajo, que se preparan en un momentito y se toman sin ningún esfuerzo. No me pregunten porque, que mi saber no llega a tales profundidades sino que se queda en la propia experiencia personal y la de los que me rodean, pero un plato de sopas de ajo, calentitas y ligeramente picantes, es lo mejor que hay antes de ir a la cama, siempre que después de la fiesta uno desee dormir, que para otros menesteres el aroma del ajo seguramente no va a ser lo más idóneo.

Hoy son pocos los lugares donde se preparan las sopas de ajo para rematar las fiestas. Con lo mal que llevan hablado algunos del ajo (especialmente algunos cocineros y famosas incapaces de salir de su sota, caballo y rey) y el aire de prestigio que tiene el chocolate “a la taza” (que siempre fue bebida de curas y señoritos) es normal que el segundo vaya desplazando al primero, más en una sociedad como la nuestra en la que muchas veces imperan más las formas que los contenidos.

Yo, que por estas fechas no pongo un pie en la calle para asistir a ningún tipo de fiesta, siempre miro en los periódicos los anuncios de restaurantes y hoteles que celebran fiestas de Nochevieja o Reyes, buscando fundamentalmente su oferta de final de fiesta. Nunca iría a los que ofrecen chocolate con churros, que son la mayoría, pero siempre encuentro algún lugar donde las sopas de ajo siguen vivas. Allí iría, si no fuera porque me horrorizan esas fiestas fijas en el calendario, en las que todos formulamos los mejores deseos hacia el prójimo, por mucho que estemos dispuestos a meterle el dedo en el ojo a la primera de cambio.

Por cierto, casi siempre son casas de turismo rural las que arreglan las sopas de ajo para finalizar la fiesta.

Publicado en El Progreso. 5-1-2008

2 comentarios sobre “Sopas de allo

  • el 15 de enero de 2008 a las 10:18 10Tue, 15 Jan 2008 10:18:15 +000015.
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    Pois non podo estar máis de acordo… as sopas de allo xa me axudaron en algunha enchenta/resaca das importantes, ja, ja, ja (¡¡¡uf, eso non se conta que un ten un prestixio que manter, ja, ja, ja!!!)

    Eu as preparo de forma moi sinxela, auga ou caldo, pan, aceite, allo e pimentón dulce… e un ovo si a resaca é importante, ja, ja, ja… leín o do picante, e probarei a próxima vez a botarlle un pouco. ¿Botas pimentón picante ou cayena?…

    En calquera caso, aquí te deixo a miña receta, a ver si te gusta…

    Unha aperta

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  • el 15 de enero de 2008 a las 10:30 10Tue, 15 Jan 2008 10:30:29 +000029.
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    Nas sopas de allo, sempre pemento. Eu poño un pouco de doce e un pouco de picante.

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