Ostra en escabeche

Ostra

Tengo el firme convencimiento de que cocinero más cunqueiriano de cuantos andan por Galicia es Pedro Roca y estoy seguro de que el mindoniense apreciaría la cocina de este ferrolano asentado en Compostela tanto como el cocinero aprecia la obra del escritor. Roca sigue siendo uno de los tesoros escondidos de la cocina gallega, probablemente por su carácter inicialmente retraído, retraimiento que desaparece en cuanto se establece la menor relación con él. Me lo decía la redactora de TVE que nos entrevistó a ambos para el telediario gallego, el canal 24 horas y el programa “España en comunidad” (TVE 2).

Cuando vi sobre la mesa el menú cunqueiriano que Pedro había montado para las tomas de la televisión decidí que había que probarlo lo antes posible. Las fotos son la mejor prueba de este menú, que se ofrece por 35 euros más bebidas: ostra en escabeche, xoubas con pimientos sobre borona, vieira, rape a la primavera (el menú incluye rodaballo salvaje, pero ese día se había acabado), bertón relleno, colineta y requeixo de A Capela.
Xoubas con pementos sobre broa
Xoubas
Vieira
Vieira
Rape a la primavera
Rape
Bertón recheo
Bertón
Colineta e requeixo
Colineta - requeixo

Plaza de abastos de O Grove. Mientras hacemos la compra para el taller de cocina organizado en la Quinta de San Amaro (Meaño) reparamos en unas vieiras y comento que me parece un error que los cocineros gallegos hagan bandera de un producto que la mayor parte del año no está en el mercado más que congelado.

El vendedor nos escuchan e interviene en la conversación.

- Estas están vidas, asegura

- Entonces serán escocesas, digo yo.

- Son gallegas, que las cogí yo, replica.

Ante mi afirmación de que entonces se trata de vieiras ilegales, el responsable del puesto solo dice que cayeron en las redes y que por lo tanto las lleva al mercado, en una flagrante ilegalidad, ya que las vieiras gallegas solo se pueden vender, frescas o congeladas, después de un proceso de eviscerado que tiene que realizar una empresa autorizada. Esas vieiras van envasadas y etiquetadas individualmente y aquellas no lo estaban.

Resultaba evidente estábamos ante un marisco ilegal y, lo que resulta más grave, un marisco que puede causar graves problemas de salud.

Al responsable del puesto no pareció importarle nada porque probablemente está acostumbrado a llevar a la plaza las vieiras que caen en la red, evidentemente sin ningún problema.

Fuera de la plaza hablamos de la que le puede caer encima cuando lo cojan, y de la que debería caerle encima a los responsables de la inspección del mercado. Hasta varias horas después no reparé en que yo también era algo responsable de aquel fraude por no haber llamado de inmediato a la Guardia Civil, que al fin y al cabo allí se estaba perpetrando un delito contra la salud pública. Cuando caí en la cuenta ya era tarde.

Crema de grelos con panceta y vieira

Crema de grelos, panceta, vieira

Elegir restaurante para celebrar dos cumpleaños, uno infantil y otro juvenil, en el que darnos todos un homenaje pero habida cuenta de que hay un comensal que aún no se abrió a todas las delicias de la cocina y otro que no aprecia especialmente pescados y mariscos resultó, finalmente, más fácil de lo que parecía a priori: Pedro Roca. Yo ofrecí varias alternativas, pero decidieron los demás.

Digo por adelantado que le tengo un especial aprecio a Pedro, tanto que de jugar a cocineros yo siempre elegiría su rol porque en él estaría siempre cómodo y a gusto. Además de un cocinero excepcional, capaz de hacer una maravilla con tres o cuatro ingredientes (algo común a muchos otros cocineros gallegos), Pedro es un sabio en materia de cocina tradicional y de productos gallegos, cosa que a veces incluso me chincha un poco porque sabe más que yo, pero al final siempre llevo la picazón al terreno positivo de quien está interesado en aprender cada día algo nuevo.

Encargar la comida fue tan sencillo como seleccionar el local. Menú de la plaza de abastos para los mayores, mientras los homenajeados buscaron en la carta sus preferencias. “Me puedes hacer una milanesa“, preguntó con total naturalidad Daniel, que después comería un espléndido entrecot aplanado y empanado.

“¿Estáis seguros?¿Os atrevéis con él?” preguntó Pedro cuando pedimos el menú degustación, tal vez recordando la conversación de pocos días antes (cuando estuve allí con Gago grabando para la TVG) en que yo dije que los menús degustación gallegos para la comida iban cumplidos y a la cena les sobraba un plato (creo que en realidad Pedro siempre hace esa pregunta, porque no es la primera vez que se la escucho).

Pero nos atrevimos, aunque llegamos al final hartos como pepes. O como curas, que casi es decir lo mismo. Uno, que ese día no estaba en el rol de periodista ni de blogger, olvidó en casa la cámara fotográfica buena y, con la compacta que siempre lleva en el bolsillo, olvidó fotografiar parte de los platos, cuestión por la cual solo van con el post las fotos de algunos platos.

Después de unos aperitivos (las más que famosas almendras fritas de Roca, deliciosas, unos pinchos de mousse de pescado, mantequilla de la Capela para untar, mucho más gallega que los aceites de oliva al uso, y unos rollitos de filloas de anchoas y pimientos) comenzamos con la terrina de foie y manzana caramelizada.

La terrina de foie es bien conocida por todos y no tiene más misterio, pero la manzana caramelizada que la acompaña es un portento que, maese Roca, yo comería a cucharadas después de cualquier comida, en la cena, en la recena, en la merienda o con el desayuno, me ponga usted un tuper por favor, y me deje ser feliz un ratito.

A continuación dos navajas, limpias como una patena, sin un grano de arena, envueltas en jamón y encima de unas deliciosas habitas tiernas.

La crema de grelos con panceta y vieira es un plato de amplias raíces gallegas que aquí se mezclan, seguramente para horrorizar a los más puristas de la tradición. Porque estamos acostumbrados a comer los grelos con el cerdo, e incluso los grelos con pescados como la merluza, pero no a mezclar cerdo y marisco como en este caso. La realidad es que la crema de grelos con la panceta daba el resultado que cualquiera podría aguardar, pero con la vieira, muy poco hecha, casi cruda, la mezcla resultó fantástica y el molusco en la boca se comportó cómo si fuera un tocino del mar.

Después llegó un choco que era lo que parecía. Un choquito ligeramente cocinado a la plancha, conservando todo su sabor propio, sin la potencia olfativa y gustativa que le daría más tiempo encima del hierro caliente, pero que lleva a que unos chocos a la plancha se parezcan a unos langostinos a la misma más de lo que deberían. (Ya sé que tendría que dejar caer ahora  la palabra Maillard, que siempre queda interesante, pero no me da la gana).

Digo que el choco era lo que debía, pero los fideos negros que estaban debajo eran un escándalo. Un escándalo de ricos, claro, sabrosísimos y melosos. ¡Jefe, ponga otra!.

Vino después un róbalo con verduras y pilpil ligero que le gustó incluso a los que no les gusta el pescado. La parte verde unos muy ricos tirabeques casi crudos, con ese sabor vegetal tan propio de ellos, que contrastaba muy agradablemente con el pescado.

La traca final fue el capón relleno con castañas, orejones y crema de castañas. Una textura increíble y un sabor delicioso, y perfectamente conjuntado, de todos los elementos.

De postres gazpacho de fresas con yogur, muy fresco y delicado, y bizcochada de chocolate con nueces y nata de la Capela. De aspecto semejante a un brownie, pero mucho más ligero, con una nata como la de la Capela que es un prodigio.

El menú plaza de abastos tiene uno coste de 50 euros (más iva, seguimos con la mala manía de no poner precios finales)

Navajas

Navajas con habitas tiernas

Robalo con verduras y pilpil ligero

Róbalo, tirabeques, pilpil ligero

Capon relleno con castañas y orejones

Capón, castañas, orejones

Gazpacho de fresas y yogur

Gazpacho de fresas, yogur

Bizcochada de chocolate con nata de A Capela

Bizcochada de chocolate y nueces, nata de A Capela

Foto: Eduardo Sánchez, prohibida a reproducción

Hoy los Reyes Magos se llaman Pepe y nos trajeron de regalo las dos primeras lampreas de la temporada en Galicia, capturadas en el río Miño, de las que dimos buena cuenta el fotógrafo Eduardo Sánchez (una de las personas que conozco que más saben sobre lampreas), Giadás y Xurxo Fernández (El Correo Gallego), Pepe, propietario de A Barrola, y quien esto escribe.

La lamprea, guisada con vino albariño y barrantes, y acompañada de arroz blanco y picatostes, como mandan los cánones, resultó deliciosa, con un punto de acidez en la salsa, que Pepe atribuye al empleo de vino barrantes, que le de la un frescor que invita a probar una trozo más, pero ya se sabe que después su digestión es lenta.

Aun así, dimos cuenta cada uno de tres trozos, y no pequeños, que formaban una ración de lo más generosa. Antes, para que el ciclóstomo recordase en nuestras panzas las aguas del Atlántico, tomamos unas almejas cruda de Carril, aromatizadas con ginebra, que eran un portento de la naturaleza, pero no les quedaron a la zaga las vieiras de Cambados con jamón ibérico, tan hermosas que había que hacer tres trozos de cada una para poder llevarlas a la boca. En la sobremesa una sopa de plátano con pisto de tarta de almendras y helado de turrón. Vinos de la Ribeira Sacra, comenzando por un Viña Romana y continuando con Guímaro y Régoa.

Almeja

Vieira

Vieira sobre migas de castaña, cereales y uvas y civet de lamprea con puerros es el menú propuesto para la Última Cena por los cocineros gallegos Iago Castrillón y Marcelo Tejedor, los dos con establecimiento abierto en Compostela pero procedentes de extremos opuestos de Galicia: Lourenzá y Vigo. Castrillón cocina para Santiago el Menor y Tejedor para Santiago el Mayor.

Como había adelantado Colineta, El Mundo encargó a doce cocineros españoles que propuesieran un plato para la Última Cena. El resultado aparece hoy en el Magazine del periódico.

Las restantes propuestas corresponden a Juan Pablo Felipe (Esencia de gazpacho para San Bartolomé), Fernando Pérez Arellano (Jurel en costra de pan para Sano Andrés), Sergi Arola (Platito de Camaiot, ancas de rana, bacalao y gamba rubia para Judas Iscariote), Ramón Dios (Bacalao con pisto manchego, para San Pedro), Rodrigo de la Calle (Arroz de verduras del desierto para San Juan), Fernando dl Cerro (Ensalada de espárragos y sasifis con vieiras para Santo Tomás), Víctor Carracedo (Bacalao skrey con torrija de berenjena y pil pil de clorofila para San Felipe de Betsaida), Joan Roca (Alcachofas con pipas y naranja para San Mateo), Pedro Larumbe (Carré de cordero con porra antequerana para San Judas Tadeo), Santi Santamaria (Verduras primaverales mar y montaña para San Simón el Cananeo).

Me choca que Cristo queda en ayunas y el título del reportaje: “Nouvelle cuisine para la última cena”, pero sobre todo choca lo poco que parece que trabajaron algunos en la busca de relaciones entre su plato y la historia y los mitos alrededor del ágape. La vieira era inexcusable para un Santiago y la lamprea establece un vínculo directo entre el plato propuesto y el cuadro de Leonardo de la Vinci, pero yo esperaba que a Xudas le prepararan algo con higos o a San Pedro con el pescado que lleva su mismo nombre y en Galicia conocemos como Sanmartiño. Dice la leyenda que las marcas negras que lleva a cada lado de la cabeza fueron causadas por los dedos del Apóstol. Un poco más de trabajo en esa línea y una pequeña explicación del porque de cada plato mejoraría un reportaje ciertamente original.

AMPLIACIÓN: [lang-gl]Na edición en papel os cociñeiros explican o porque das súas propostas [lang-es]En la edición en papel los cocineros explican el porque de sus propuestas

En paralelo al caso de las vieiras de Ferrol, aunque no mucha gente haya caído en eso, hay en los medios un no-sé-que alrededor de las estrellas Michelín concedidas a los restaurantes gallegos, y parece que no todo el mundo tiene las cosas claras.

Probablemente la primera metedura de pata apareció en Vieiros, donde en la entradilla de una información se aseguraba que Toñi Vicente era poseedora de la única estrella Michelín concedida a un restaurante gallego. Yo solo vi la entradilla de la información que me llegó vía Bloglines, ya que cuando entré en el periódico el error había sido corregido, supongo que después de recibir los comentarios de algún lector aclarando la cosa.

Hoy es Antón Reixa, en El País, el que se equivoca. Habla de la insistencia de los medios alrededor de las estrellas Michelín y dice: “aunque debo recordar que, hasta donde yo sé, no sólo ella en Galicia ha merecido él reconocimiento de la guía Michelin (cómo se insistía en él tratamiento rayano al sensacionalismo de la información), sino también Casa Marcelo disfruta de ese reconocimiento” y con mucha chispa continúa “Espero que así como lana redada ha contribuido la lana divulgación de lana toxina, en el tengan que detener a mi amigo Marcelo para que se enteren todos de su estrella Michelin.”.

Pues bien, para quien no la conozca aquí va la lista de restaurantes gallegos con una estrella Michelín en la actualidad:

Toñi Vicente y Casa Marcelo en Santiago de Compostela

Casa Pardo y Playa Club en A Coruña

La Taberna de Rotillo en Sanxenxo

Casa Solla en Poio

A Rexidora en Bentraces (Ourense)

Yayo Daporta en Cambados

Fogón Retiro da Costiña en Santa Comba (A Coruña)

Total: nueve estrellas en Galicia. En noviembre sale la próxima edición de la guía ¡a ver que nos depara!

Desinformación

Por otro lado, la desinformación alrededor de cómo se eliminan las toxinas de las vieiras sigue en los periódicos y en la red. En la edición digital de Atlántico Diario, de Vigo, leo un artículo de la agencia EFE del que supongo que los lectores sacarán dos conclusiones:

1. Las toxinas están en las vieiras crudas

2. Las toxinas no resisten las altas temperaturas de un horno cuando se hacen en empanada.

Parece que se están confundiendo toxinas con microorganismos. Efectivamente, los microorganismo que causan intoxicaciones alimentarias (salmonella y demás colegas) mueren por la acción del calor. Pero aquí estamos tratando de toxinas, es decir, de substancias químicas que, según dicen los que saben del tema, no se ven afectadas por la temperatura. Así que si hay toxicidad antes de cocinarlas también la hay después.

¿Qué falta?: “cabeza, Calixto, cabeza”.

De Colineta

Cambados celebra este fin de semana la Fiesta de la Vieira a pesar de que los hosteleros de la localidad se descolgaron de su organización

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Parece que la Xunta de Galicia ya despertó y, según escucho en la radio, la consellería de Pesca anuncia que se personará como acusación particular en el caso de las vieiras, si el juez lo permite. Aguardemos ahora que también anuncien el reforzamiento de las medidas y del personal que lucha contra el furtivismo en toda Galicia, cosa que sería de agradecer.

Claro que la solución al problema de las vieiras no es solo policial y de vigilancia. (Robar está prohibido, las cárceles están llenos de ladrones, las calles de policías y se sigue robando). La mejor manera de evitar que el furtivismo aparte de ser un problema económico y fiscal sea un problema de salud pública es evitar la contaminación de las rías en las que vive el marisco, haciendo que todas las aguas residuales de poblaciones e industrias acaben en una depuradora. Y supongo que sería apropiado que después de pasar por la depurado fueran a mar abierto y no a las rías. Todo es cuestión de inversión y de voluntad política.

Pienso que no es este momento de culpar a la Xunta de Galicia del problema que está viviendo Galicia. Porque no es culpable de lo que hacen los ciudadanos, de forma consciente y libre.

Pero no es menos cierto que la responsabilidad de la Xunta no acaba al convertirse en acusación particular. Hay quien dice que la mejor defensa es un buen ataque.


Después de un repaso minucioso a las ediciones digitales de periódicos gallegos y españoles y de radios y televisiones, pocas novedades hay sobre el asunto de las vieiras, pero siguen las preguntas.

Según La Voz de Galicia, el Seprona informó al juzgado de que las vieiras de Ferrol estaban llegando a ocho restaurante, que no son ni de lejos los 30 o 40 de los que habló Chef Rivera. La Voz apunta nombres que ya había dado antes El Correo Gallego: Sexto I, Sexto II y Algueirada, en Santiago de Compostela, además de los Marlima I y Marlima II, de Sanxenxo, Casa Laura y Casa Ces, de Poio, y Toñi Vicente que es el único nombre de persona que sigue siendo público. Parece que el resto de restaurantes citados no tienen responsable. En cualquiera caso, suman siete establecimientos, así que aún falta uno por conocer.

Algo que también queda claro es que el sumario solo debe ser ya secreto para los abogados de los implicados, y además no debemos perder de vista un hecho que puede retrasar los trámites judiciales, alargando todo este asunto: el asesinato de dos personas en Ferrol esta misma semana está en manos del mismo juez que lleva el caso de las vieiras, que tendrá por lo tanto que duplicar esfuerzos.

Por parte de los cocineros continúan algunas declaraciones poco afortunadas, después de las de ayer de Chef Rivera.

Y como detalle, no pierdan la información que ofrece en su web Antena 3, donde el texto escrito y el video que lo acompañan se contradicen por completo: mientras por escrito dicen que “Las vieiras gallegas se siguen vendiendo con normalidad” en el video aclaran que hoy por hoy no hay vieira gallega fresca en el mercado.


Alguna respuesta a mis preguntas:

¿Cuál es la causa de la presencia de toxina en las vieiras y en otros mariscos gallegos?.

Responde Vitoriano Urgorri, catedrático de Biozoología Marina de la Universidad de Santiago de Compostela y director de la Estación de Biología Marina de Ferrol, en Vieiros.

¿Qué planes tiene la Xunta para poner solución a este problema? (en Ferrol lleva diez años prohibida).

Responde: consellería de Pesca de la Xunta de Galicia.


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