Hace ya algún tiempo que Meigas Fóra comercializa un licor de toxo, muy bien presentado con una ramita del arbusto en el interior de la botella, similar a un licor de hierbas algo mentolado y que a mí, que quieren que les diga, me gusta bastante. Detrás de la destilería está Domingo Cortizas, un gallego emprendedor donde los haya, que pasó de fabricar prendas de cuero en Ares a fabricar empanadas en Madrid para acabar, de momento, al frente de esta destilería coruñesa.
Pero no es el único. Recientemente encontré en la plaza de abastos de Compostela las botellas que se ven en la fotografía, de la marca Codesal. No puedo hablar de lo que hay dentro de la botella, pero lo cierto es que la imagen gráfica no es muy atractiva y además puede dar lugar a confusión con la inclusión de esa flor de codeso en lugar de la más acomodada de tojo.
Me llamó la atención que unas botellas están rotuladas en gallego y otras en castellano, aunque inicialmente pensé que se trataba de castrapo. Pero consulto el diccionario de la Real Academia Española y me saca de mi burramia: tojo es un término correcto en castellano. Claro que fuera de Galicia pocos saben qué es el tojo, así que mejor sería poner su retrato en la foto.
Lo del licor de tojo no es cosa de ahora. Fue allá por la década de los setenta del siglo pasado cuando se inventó el licor de flor de tojo por parte Destilerías del Noroeste, de Xubia (A Cruña) (sic).
Entonces yo era muy joven y no bebía licores, pero recuerdo el impacto de la aparición en el mercado de aquel licor absolutamente enxebre, fabricado en Galicia, etiquetado en gallego (si hoy es una novedad imaginen hace cerca de 40 años y con Franco aún vivo) y reproduciendo en su caja la bandera y el himno gallego. Aun no me explico como los grises no disolvieron nunca a los parroquianos presentes en cualquier taberna gallega.
Durante un tiempo las botellas de licor de tojo se vieron en todos los bares y tabernas de Galicia. No sé si lo vendían o no, pero con el paso del tiempo la presencia del mismo se fue reduciendo hasta desaparecer.
La botella de la foto la encontré hace unos años en Lagoa (Alfoz), en una taberna que acababa de cerrar sus puertas por jubilación del propietario. Allí conseguí también botellas de ginebra Focking y una verdadera joya: una botella original de Triple Seco, con su absurdo formato, que ya sacaré aquí otro día.
Como en la foto adjunta no es posible leer el texto, reproduzco a continuación lo que dice su etiqueta, sin quitar ni poner coma:
“LICOR DA FROR DO TOXO
O TOXO, SEMPRE ALPURNADO, ALDRAXADO E ATACHADO, ESTA EIQUI POR ALGUNHA RAZON. NINGUEN TENCIONOU OS MOTIVOS DA SUA PRESENZA NA NOSA BIEITA TERRA. MAIS TIVO DE CHEGAR O MOMENTO DE FAGUERLLE COMPRIDO HOMAXE O QUE CONTEN ESTA BOTELLA, CEIBOUNO O TOXO: ENTON ¿VAL OU NON?.
TEN DE SER UNHA LABOURA DE DESCOBERTA FEITA PO-LOS TEINICOS DE
DESTILERIAS DEL NOROESTE
DE
XUBIA (A CRUÑA)”




