Cada vez que participo en un concurso de tapas, y ya van tantas ocasiones que estoy por hacer unas tarjetas que digan “Miguel Vila. Jurado”, siempre expreso mi inquietud ante ciertas preparaciones y las dificultades para su consumo en horas punta, es decir, cuando los bares están llenos y no hay manera que acercarse a la barra o a una mesa para dejar la copa mientras se da cuenta de la tapa.
Para solucionar el problema tengo mi propio sistema, que teóricamente funciona muy bien, pero que en la práctica tiene un inconveniente grave: como tengo que coger la copa con toda la mano casi por el borde y encima del aro que forman los dedos colocar el plato, el vino o la cerveza tienden a calentarse.
Tampoco le di muchas más vueltas al asunto hasta que en Donde el viento nos lleve vi que la solución ya existe; platos con un agujero en el que poner la copa, pinzas para sujetarla al borde del plato y hasta platos de dedo que me parecen algo complicados de manejar y que deben dar con la tortilla en el suelo las más de las veces.
Cocidos con algunas variaciones sobre lo tradicional, oreja de cerdo con foie y guiso de calamares son los ganadores de los premios concedidos por el jurado en el 4º Concurso de Tapas de Lugo.





