Cada vez que participo en un concurso de tapas, y ya van tantas ocasiones que estoy por hacer unas tarjetas que digan “Miguel Vila. Jurado”, siempre expreso mi inquietud ante ciertas preparaciones y las dificultades para su consumo en horas punta, es decir, cuando los bares están llenos y no hay manera que acercarse a la barra o a una mesa para dejar la copa mientras se da cuenta de la tapa.

Para solucionar el problema tengo mi propio sistema, que teóricamente funciona muy bien, pero que en la práctica tiene un inconveniente grave: como tengo que coger la copa con toda la mano casi por el borde y encima del aro que forman los dedos colocar el plato, el vino o la cerveza tienden a calentarse.

Tampoco le di muchas más vueltas al asunto hasta que en Donde el viento nos lleve vi que la solución ya existe; platos con un agujero en el que poner la copa, pinzas para sujetarla al borde del plato y hasta platos de dedo que me parecen algo complicados de manejar y que deben dar con la tortilla en el suelo las más de las veces.

Almorzo no chanto/ Comida en la piedraCocidos con algunas variaciones sobre lo tradicional, oreja de cerdo con foie y guiso de calamares son los ganadores de los premios concedidos por el jurado en el 4º Concurso de Tapas de Lugo.

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En Lugo salir de tapas es una actividad casi tan automática como respirar.

Su Concurso de Tapas llega este año a la cuarta edición con 40 locales participantes.

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Un año más, Cerveceros de España publica su encuesta sobre las preferencias de los españoles y los gallegos a la hora del aperitivo. ¡Todos queremos cerveza y a los “Cerveceros” les vuelve a crecer la nariz

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“Milhojas de cerdo con calabacines y manzana reineta”, del bar Costa Verde, fue elegida mejor tapa por el jurado del tercer concurso Ribadeo de Tapeo, que finalizó el pasado domingo en la localidad mariñana.

También hubo premios en la modalidad de tapa creativa (Pavo relleno con salsa de peras, de O Cantón) y tradicional (Arroz de Rinlo, de La Cofradía).

En esta tercera edición participaron 33 locales que presentaron 55 tapas. Todo un record para una pequeña localidad que no llega a los 10.000 habitantes y que se convirtió en pionera de la celebración del concurso de tapas, sirviendo de referencia para muchas localidades de Galicia y Asturias.

Del 28 de junio al 13 de julio SANTIAGO(é)TAPAS dará la oportunidad a todos los bares y cafeterías de la ciudad de presentar sus mejores tapas a los compostelanos y visitantes, en un concurso organizado por Turismo de Santiago, organismo municipal que está convirtiendo Compostela en la capital de la gastronomía gallega, como lo prueban los sucesivos eventos organizados: tour gastronómico, Santiago Repetirás, Forum Gastronómico, ahora el concurso de tapas… y lo que vendrá.

El concurso fue presentado públicamente hoy por el concejal de Turismo y Promoción Económica, Xosé Manuel Iglesias, quien explicó que la cosa va más allá de un concurso al estilo habitual, con un curso previo dirigido a los hosteleros interesados, rutas de tapas, premios para hosteleros y público y un original elemento: el “tapasporte”, que los clientes podrán sellar (¿habría que decir “visar”?) en cada establecimiento que visiten y que les dará derecho a premio a todos los que completen una o más etapas. Los clientes podrán además votar sus tapas favoritas y participar de esta manera en el sorteo de dos billetes de Air Berlín a cualquier destino europeo operado por esta compañía.

Los hosteleros premiados también tendrán premios en metálico (1.000 euros en cada categoría), diplomas, regalo, dos páginas de publicidad en prensa escrita para la mejor tapa y la posibilidad de ganar un viaje para dos personas al Forum Gastronomic de Girona del próximo año.

El curso de tapas para hosteleros será impartido por expertos vascos y catalanes de primerísima línea: Edorta Lamo e Íñigo Cojo de A Fuego Negro (San Sebastián) y Paco Guzmán del Restaurante Santamaría (Barcelona).

Vengo de tomar una estupenda tapa de sopa acompañada de un vino y las inevitables patatas fritas “chips”.

Se trataba de una sopa de verduras y legumbres con pasta. Vaya, que no sé como se arreglaron en el bar para poner todo dentro de una taza de café tirando a pequeña.

Acostumbrados a callos, empanada, pulpo y tapas semejantes, siempre sorprende la sopa, pero no es la primera vez que me la ponen ni será la última.

Aún recuerdo un frío día de invierno (sábado o domingo, seguro) que en la Pobra do Caramiñal nos pusieron de tapa una taza de caldo, caldo gallego, con sus habas, sus patatas, las nabizas y un trocito de chorizo en medio. Nos pareció espléndido.

Donde la sopa es tapa relativamente común es Madrid. Allí, muchos bares y tabernas tradicionales sirven en invierno, para acompañar al Valdepeñas o a la caña una tacita de caldo, caldo limpio, resultado de cocer en una gran olla los huesos de los jamones que se venden en el mismo local en raciones. En alguno de estos bares he visto inmensas ollas de aluminio, puestas a la lumbre, de las que sobresalían las uñas de varios jamones.

Pero las tapas de sopa que siempre más me gustaron a mí fueron las de A Selva, el bar que en Ferreira do Valadouro regentó un tiempo el Langredo, mutilado de guerra, matachín y sumiller reincidente hasta que la prescripción médica lo sacó del vino.

Yo no conocí A Selva, que en mi tiempo el local estaba ya ocupado por el taller de zapatería de Reixa, pero sé de ella y sus tapas por mí padre, hechos todos ellos confirmados por el propio Langredo.

A Selva nació para darle la réplica a Os Lobos y O Bosque, que se encuentran en el extremo contrario de la villa. Tampoco conocí O Bosque, pero fui cliente fiel de Os Lobos hasta el fin de sus días. En Ferreira ya no quedan tabernas de las de antes, pero a mí me siguen gustando las tapas de sopa del Langredo.


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