Los defensores del uso de aditivos en la cocina, por lo menos en la cocina de los grandes chefs, que a día de hoy son legión, tienen un nuevo referente para reforzar sus tesis en blogs y tertulias: el artículo que Rosa Rivas publica en El País con entrecomillados de la Agencia Nacional de Seguridad Alimentaria (AESAN), extraídos de la página web de este organismo estatal dependiente del ministerio de Sanidad y Consumo. De dichos entrecomillados se puede deducir que los preocupados por el uso de aditivos, legales o no, en la cocina somos algo paranoicos.

Lástima que en El País no se publique también lo que yo entrecomillo a continuación, que se encuentra en la misma página del apartado de “preguntas frecuentes” de la web de Aesan de la que el periódico sacó lo que sí publica.

Aesan dice:

Pese a todas estas garantías, el Código Alimentario Español sólo contempla la utilización de aditivos si:

- Existe una necesidad manifiesta y representa una mejora evidente sobre las condiciones de los alimentos.

- Se ha comprobado experimentalmente que su uso está exento de peligro para el consumidor

- Reúnen las debidas condiciones de pureza

- Pueden identificarse en los alimentos mediante métodos analíticos sencillos

Se prohibe la utilización de aditivos siempre que exista la posibilidad de lograr los mismos efectos por otros métodos, si puede provocar engaño al consumidor por enmascarar la verdadera calidad del alimento, si disminuye el valor nutritivo de los alimentos, o si los alimentos a los que se agregan pueden ser una parte importante de la ración de grupos vulnerables (lactantes, niños).”

El asunto Santamaría parece que va a tardar en calmarse, y más después de la propuesta hecha esta mañana de que en las cartas se declaren los ingredientes y aditivos empleados en la confección de los platos. Sería novedoso, pero dicen que el saber no ocupa lugar.

Reconozco que este asunto ya me va aburriendo y que no tengo mucho interés en volver sobre él, pero me siento obligado a dejar bien clara una cuestión y, ya de paso, sembrar de nuevo las interrogantes: ¿cuantos cocineros de Eurotoques firmaron el comunicado de la pasada semana?.

Hoy Borja Hermoso, en El País, en su edición digital y en la información sobre lo dicho por Santamaría esta mañana habla que fueron alrededor de 800, la misma cifra que emplea Marta Fernández en Expansión. Carlos Maribona, en ABC, habló de 500. Y no miro más periódicos para no caer en la repetición de cifras.

El comunicado, que no encuentro en la web de Eurotoques, está redactado en dos folios, seguidos de otros 15 o 16 en los que se relacionan los miembros de la asociación bajo el siguiente titular: “La asociación Euro-toques España, está formada por siguientes socios:” En la relación, si no me fallan las cuentas, hay 775 nombres de miembros de la asociación, entre ellos uno, gallego, que no firmó el comunicado por no estar de acuerdo con él y que cuando le descubrí que aparecía en la lista aseguró que iba a mandar un correo a la asociación protestando por su inclusión en la misma.

Como ya pregunté antes, ¿cuantos cocineros de Eurotoques firmaron el comunicado de la pasada semana?.


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