Zarzuela en apuros

Como indicaba en el post anterior, el 7 de abril fue el día del queso de San Simón da Costa y víspera de la fiesta que cada ano le hacen en Vilalba. Por quinto año consecutivo se celebró el concurso de tapas con este queso y ayer un jurado del que formé parte junto con Xoán Cannas (restaurante Pepe Vieira), Pilar de La Cocina de Lechuza e Víctor Manuel Rodrigo (restaurante Samsha, Valencia), reciente ganador del concurso Cocinero del Año, y Ana Rubio, maitre del mismo restaurante.

Las tapas premiadas fueron las siguientes:

Premios del jurado: el premio del jurado en la categoría creativa fue para al Zarzuela en apuros, del Mesón do Campo (foto superior) y en la categoría tradicional para los Saquitos de queso de San Simón y salmón, del bar Albeni. En el primero caso se trataba de unas albóndigas de calamar en salsa de nécora, acompañado de caballa, y queso en dos texturas: espuma fría y crocante. Los saquitos estaban elaborados con masa de empanadilla y rellenos de San Simón y salmón

Saquito de queso San Simón y salmón

Los premios del público fueron para: Torre de Andrade con capón y queso de San Simón de Nova Ruta en la categoría creativa y para Vieira de queso San Simón, del bar Estudiante, en la tradicional. La primera de estas tapas representaba la torre de los Andrade, con un relleno de capón, y la pravia árbol identificativo de Vilalba, formado con un ramito de coliflor. La vieira estaba gratinada con bechamel y una lasca de San Simón.

Torre de Andrade con capón de Vilalba y queso San Simón

Vieira de queso San Simón

Chocolate con queso

El uso del queso en la cocina colombiana resulta fundamental, pero nunca pensé que el chocolate con queso podría ser un desayuno habitual de aquellas tierras, que acabó traspasado a mi casa por vía matrimonial. Hablo de una humeante taza de chocolate con leche en la que se introduce un trozo de queso que, con el calor del líquido se funde, y después se come con cuchara.

La preparación es sencilla. Se pone en la chocolatera, o en un cazo alto, tantas tazas de leche como de chocolate se quieran obtener… y un poco más para compensar la evaporación. Se añade también una onza de chocolate colombiano por cada taza de leche… y un poco más.

En mi casa empleamos chocolate Luker, cien por cien cacao, sin azúcar, ni harinas, ni aromatizantes, y por eso por cada taza de leche añadimos dos cucharaditas de azúcar. También ponemos un palo de canela y fuego debajo de la chocolatera.

El chocolate debe hervir. Habrá que levantar el hervor dos o tres veces, removiendo de vez en cuando, aunque no es necesario remover seguido, como en el caso del chocolate español, ya que el colombiano, que cómo dije es puro cacao, no espesa tanto y, por lo tanto, corre menos riesgo de pegarse.

A todas estas, mientras el chocolate va hirviendo, los colombianos, o más bien las colombianas, suelen batirlo con el palo de la chocolatera. Yo, que no soy tan enxebre ni tan sacrificado, procedo por el sistema fácil: terminada a cocción retiro el palo de canela e introduzco el brazo de la minipimer, que con mucho menos esfuerzo consigue el mismo chocolate espumoso.

Después no queda más que servir las tazas e introducir dentro de cada una de ellas un trozo de queso. Yo hoy quise que fuera queso de San Simón y el resultado fue extraordinario, aportando su humo un aroma más a un chocolate que ya de por sí es aromático y muy sabroso.

Ampliación: #7AdiadelquesoSanSimon fue la etiqueta creada por el consejo regulador con el objetivo de convertir el 7 de abril en el día de este queso en la red. Aparte de una importante presenciaa en twitter, bloggers de toda España publicaron ese día sus recetas con este queso. La lista se puede ver en este curioso blog que ilustra sus posts con aguja e hilo: La niña pimiento

La primera vez que lo leí pensé que era un error que cualquiera puede cometer. Repetirlo pocas líneas después me llevó a pensar que el error ya se estaba convirtiendo en experiencia pues, como dijo alguien, a veces a experiencia es la persistencia en el error, que en este caso es la novísima denominación de origen quesera “García-Ulloa”.

La sorpresa creció cuando por twitter me aseguran que hay más menciones, que pude comprobar con una simple consulta en Google, encontrando algún otro sitio con el mismo error.

Previamente, hablando con quien sabe del tema, supe que no era la primera vez ni el único caso, ya que hubo antaño quien preguntó por la D.O. Don Simón, allá por las tierras de Vilalba. Google solo me da un caso de este error y en este caso queda bien claro que se trata de una traición del subconsciente, pues en el mismo post donde dos veces aparece “Don Simón” también se deja claro que se trata de “San Simón da Costa”. Pero hay un segundo error aquí, que es identificar el San Simón da Costa con “tetilla ahumada”, como antes hacían en Mercadona.

Con el único objetivo de verme un día en los buscadores dejo aquí una nueva denominación de origen de queso gallego, de la que no encontré referencias: la “Arzúa-Baquero”. Además de inexistente, esta D.O. va con falta de ortografía, que casi todo el mundo sabe que vaca se escribe con v cuando hablamos de la vaca que de la leche con el que se hacen los quesos de esta D.O. Y por lo tanto lo que saca a pastar por las cunetas también debería ir con la misma V.

Moraleja: equivócate que algo queda

Para mí la gran sorpresa del fin de semana pasado en Vilalba alrededor del queso de San Simón fue el postre que nos sirvieron en la comida del sábado, celebrada en el Parador de Vilalba: semifrío de queso de San Simón montado en bica de maíz con el crema de membrillo y frutos secos.

Un plato sencillo y clásico, el semifrío (se infusionan las cortezas del queso en nata para que dejen su aroma, se añade azúcar y gelatina y se deja cuajar en la nevera) ofrecía todos los matices del humo tanto en la nariz como en la boca. La receta de Marcos Domínguez, el joven chef del Parador de Vilalba, dejó patente que el San Simón tiene un hueco en el mundo de los postres, mas allá que servido en compañía del roscón de Vilalba, forma en que lo he comido muchas veces en la capital de la Terra Cha.

Con el San Simón no hace falta ahumador para que el humo esté presente en la nariz y en la boca.

Recuerdo ahora las croquetas líquida de queso de las que hace algún tiempo me hablaba Roberto Walter, profesor de la Escuela Superior de Hostelería de Galicia, donde también las hacían con la piel del San Simón para aprovechar su potencia olfativa y gustativa

Capítulo Cero, La cocina de Lechuza,

San Simon

Para conocer la Terra Cha hacen falta quince días, dijo el alcalde de Vilalba este fin de semana en la que un grupo de bloggers y periodistas gastronómicos intentamos conocer algo, o algo más, sobre el queso de San Simón.

Fue la primera vez que un producto gallego de calidad reunía a su alrededor a un grupo en el que estaban presentes medios de comunicación y blogs gallegos y del resto de España y pienso que no va a ser la última, que seguramente los resultados serán los buscados y más. Por el momento, en el mismo fin de semana, dos programas de radio realizados en Madrid dedicaron un amplio espacio al San Simón y a la gastronomía de Vilalba (aprovecho para agradecer a Mar, por una parte, y a Javier e Mar (Gastronomia y Cia), por la otra, que contaran conmigo para sus espacios). Con la radio convivieron las publicaciones en twitter y facebook y le seguirán post y artículos en blogs y medios digitales y tradicionales.

El fin de semana fue largo y pródigo en anécdotas, comidas y acontecimientos cuya crónica podréis leer en otros blogs que iré enlazando al final de este post. No voy, tampoco, a dar la lata con explicación sobre que es el queso de San Simón, su elaboración, características, etc., de las que ya he escrito y hablado en muchas ocasiones (Aquí y aquí y aquí también…).

Del encuentro en Vilalba saqué la conclusión de que el San Simón es un queso que tiene por delante un largo camino que hacer para darse a conocer en toda España y al otro lado de sus fronteras. Eso, sí se sabe aprovechar, abre grandes perspectivas a un queso tan peculiar como este.

Las cifras hablan de grandes progresos desde el nacimiento de la denominación de origen, con un incremento del número de queserías amparadas por el mismo y un crecimiento constante de la producción, tanto en número de piezas como en toneladas producidas. Pero hay un dato muy significativo que no se le puede escapar a nadie: la rapidez con la que crece la producción de bufones, los quesos de 600 gramos (los grandes andan por los mil o mil cien gramos), que se adaptan estupendamente a las condiciones del mercado actual, donde no se compran grandes piezas de queso. De hecho, se puede ver con frecuencia en los mercados como los quesos de San Simón se venden por medias piezas, que en peso equivalen a un bufón.

Este modelo pequeño de queso tiene además otros efectos positivos. El primero es que permite al productor una más rápida recuperación de las inversiones, ya que el tiempo mínimo de curación del bufón es de 30 días frente a los 45 de las piezas de kilo. El resultado es el mismo, pero el productor saca el queso al mercado quince días antes, lo que supone un ahorro de un 30 por ciento del tiempo en que está inmovilizado con los correspondientes costes financieros.

El segundo efecto positivo está también relacionado con el tiempo y la curación.

En este fin de semana, y en otras ocasión anteriores, pude comprobar cómo quien prueba el San Simón con seis meses de curación repite y se maravilla de sus cualidades. A nadie con ojos en la cara se le escapa que existe un mercado potencial para ese San Simón curado durante seis meses, con clientes dispuestos a pagar el lógico incremento de precio. Y seguro que ese mercado no le va a quitar ni una sola venta al queso de 45 días, que es el que encontramos mayoritariamente en el mercado.

Pues bien, si un bufón de 30 días tiene unas cualidades parecidas al queso grande de 45 días de curación, es fácil pensar que el mismo bufón de cuatro meses va a ser muy parecido al grande de seis. De nuevo el ahorro de tiempo y de gastos financieros, que son el principal obstáculo para que en cualquier mercado se vea el San Simón curado al lado del madurado. La falta de espacio, las dificultades que pone la ley del suelo a la ampliación de las queserías tradicionales de San Simón tiene fácil solución en el polígono industrial de Vilalba, donde ya se están implantado algunas de las queserías de la denominación de origen.

A partir de los seis meses de curación (hablo de los quesos grandes, de kilo) parece producirse una diferenciación clara de los gustos de los gallegos y los invitados del resto de España. El sábado tuvimos ocasión de probar un San Simón con un año de curación, que gustó mucho más a los de fuera de Galicia que a los naturales del país. La noche anterior dimos buena cuenta del último de los tres quesos viejos que en diciembre me regalaron en el Consejo Regulador. El queso de la fotografía, con cerca de tres años de curación, solo entusiasmó a los no gallegos. Y a mi, que lo quería como a un hijo…

Mesa y descanso (Punto Radio) (minuto cinco), Capítulo Cero, aquí, La cocina de Lechuza, Come e Fala (Radio Galega), Gastronomia y Cia, Pantagruel, supongo, El Cocinero Fiel, El sabor de lo dulce

Queso San Simón da Costa from Miguel Vila on Vimeo.

Capones

Jamón ahumado, el tradicional jamón casero de siempre; queso de San Simón de la firma Prestes, presentado en la curación habitual de 45 días (lo mínimo que exige el reglamento de la denominación de origen), pero también con 90 días (que la firma comercializa cómo reserva) y el muy exclusivo de 180 días de curación, que pocos aficionados al queso probaron; queso de San Simón da Costa con dos años y medio de curación, algo que con toda seguridad eramos los primeros en probar; revuelto de grelos de a chaira (para mí sobraban las gambas); unos estupendos boletus chairegos; capón de Vilalba, de Nadal, con ocho meses de crianza, relleno de ternera y verduras; rosca de almendra de Vilalba; pan artesano de Martiñán (los mejores restaurantes de España darían algo por tener cerca esa panadería); vino tinto Proencia, de la denominación de origen Ribeira Sacra; y agua mineral Magma, de Cabreiroá, que se servía por primera vez en una mesa gallega, dos días antes de su presentación oficial. Este fue el menú que diecinueve aficionados a la gastronomía tomamos en Vilalba el pasado 11 de diciembre. Si yo fuera aficionado a los adjetivos, antes o después de menú tendría que haber escrito exclusivo. Pero como no me gustan gran cosa lo dejé para tres líneas después.

La cosa comenzó temprano en Capones Aurora, la mayor explotaciones de capones de Vilalba y la única que además del capón de Navidad (con ocho meses de vida) cría los capones de cinco meses, que se pueden comprar durante todo el año.

Allí tuvimos oportunidad de ver de cerca los alrededor de 1.200 capones de cinco meses que estaban criando y los 200 de Navidad que estaban en sus capoeiras, cebándose con maíz y agua. Hubo tiempo para saber que los pollos se capan por métodos quirúrgicos, con una incisión debajo de las alas, y que se alimentan exclusivamente con maíz y lo que puedan comer en la finca al aire libre en la que pasan la mayor parte de su vida (durante el primero mes y medio de vida también comen pienso), que se sacrifican con una incisión en el interior de la boca para evitar cualquier tipo de laceración en su piel y que la enjundia, con la que se presentarán en la feria el próximo día 19, prueba su calidad. Deshicimos una falsa creencia muy habitual en Galicia: los capones no se venden exclusivamente por parejas. Se puede mercar uno, dos o los que se desee, siempre que el bolsillo y las ganas de comer capón den para eso, que uno de ellos da para comer diez personas, por lo menos.

Entre la visita a la granja y la comida visitamos la tienda de Prestes, frente al Parador, una tienda que sorprendió a casi todos, y tuvimos el privilegio de ver Vilalba desde lo más alto de la torre de los Andrade, escuchando las explicaciones del vilalbés Moncho Paz. Y también de tomar unos vinos y unas tapas en la Taberna A Lareira, incluido pulpo con queso de San Simón.

Después de la comida, en el Hotel Coto Real, en Rábade, el campeón de Galicia de gin tonic y subcampeón de España nos dio un auténtico recital de la especialidad, explicando las cuestiones básicas que se deben tener en cuenta para su preparación. Encima de la mesa alrededor de 50 ginebras de todos los orígenes, media docena de tónicas distintas, un amplio abanico de aromas y, sobre todo, el saber y el bien hacer de Alejandro, que todo lo cuenta con una sonrisa tan franca que uno confía plenamente en lo que dice (sospecho que tiene algún secreto para hipnotizar al oyente).

Cerca de una docena de gin tonics, que todos probamos, pasaron por la mesa. A última hora, ya con el anochecer en el exterior del hotel, los más reposados de la reunión decidieron pasar de las pruebas a la degustación completa. Así que se prepararon su propio gin tonic, bajo la dirección de Alejandro, y allí quedaron, con cara de no haberlo pasado mal de todo.

Alejandro también nos explicó la cara que a uno se le pone cuando prueba un mal gin tonic. Aquí se la dejo. Reparen en la mano vacía. Él jamás les dará uno así

Alejandro

Queso y panHace poco más de dos años publicaba un reportaje sobre el queso de San Simón en la revista Origen. Hoy ya sería diferente.

Hace pocas semanas Jesús Rei, propietario de la quesería Catadoiro recibía, en el marco de Alimentaria y de las manos de la ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino el premio que acreditaba al suyo como el mejor queso de España. Así, sin apellidos, mejor queso de España.

El queso de Catadoiro es muy, pero que muy bueno. Pero podéis encontrarlo en Mercadona, por ejemplo, por nueve euros la pieza (imagino que alrededor de un kilo). En el Mercadona de Bertamiráns (Ames, cerca de Santiago), e imagino que en alguno más, tienen la poca vergüenza de marcarlo en el lineal cómo “tetilla ahumado”.

La próxima novedad de la denominación de origen llegará al mercado posiblemente a finales de este mes de mayo. El queso está en la cámara de maduración y, por lo que indica el propietario, solo falta una licencia municipal para ponerlo en el mercado. Será bajo la marca “Casa Anxel“.

Lo novedoso de “Casa Anxel” es que se trata del primer queso amparado por la denominación de origen San Simón da Costa y también por el consejo regulador de la Agricultura Ecológica de Galicia.

Y además es el primer queso de la D.O. San Simón producido fuera del ayuntamiento de Vilalba, ya que la quesería está en el de A Pastoriza, cosa que no tiene nada de extraño porque, aunque estamos acostumbrados a identificar este queso con Vilalba, tradicionalmente también se producía en otros ayuntamientos de la zona.

Se as penas de Oirán foran pan
as da Frouseira manteiga
os cotos do Cadramón queixo de San Simón
e o río Ouro viño mouro
¡Quen puidera co Valadouro!

Entrevista a Francisco López, propietario de Casa Anxel, en A vivir que son dos días Galicia (Cadena SER).

Hoy comí en Abastos 2.0. Y tuve la gran suerte de hacer de cochinillo de indias (¿o era de conejillo?) con un plato que estará en la oferta de la casa en cualquier momento: pulpo con remolacha y espuma de queso de San Simón.

Impresionante. Lo bien que casan el pulpo y la espuma de queso de San Simón es muy, pero muy sorprendente. A la remolacha aún le queda algo para integrarse bien en el plato, pero ya digo que está en pruebas.

Antes de marcharme pregunté cuándo va a estar en la oferta formal de la casa para volver.

Del resto de la comida hablaré en un próximo post, que ahora marcho a la inauguración de Ao pé do lar.

La denominación de origen protegida San Simón da Costa cuenta ya con el reconocimiento de la Unión Europea después de que el pasado día 11 el Diario Oficial de la Unión Europea publicase el reglamento por lo que se inscribe en el registro de denominaciones de origen protegidas e indicaciones geográficas protegidas.

El San Simón da Costa es uno de los quesos más peculiares de Galicia. Producido con leche de vaca en la zona de Vilalba (Lugo), el queso se ahuma con madera de abedul (sin cáscara para que no le de amargor) y se cura durante un período mínimo de 45 días, aunque ya existe en el mercado el queso con 90 días de curación y se hacen pruebas con 180, según nos explicó hace poco en Arroz con Chícharos (Cadena Ser Galicia), una representante de la quesería Prestes.

Para no repetirme sobre el asunto, remito al lector al reportaje que publiqué recientemente en la revista Origen. Y los amantes de la poesía pueden leer las palabras que a este queso le dedicó el poeta Manuel María

Mucho más, y en abierto, en:

Actualidad

    Sígueme en Twitter
    © 2007 Colineta | Curved 3-Columnas por Felix Ker & JustSkins.| Traducido por Trazos Web & Arquitectura