Contaba en una ocasión el desaparecido Luis Cordeiro de cuando, siendo maestro de Foz, llegó al Palmira de Vilaronte una pareja con acento vasco que, después de comer la tortilla que hizo famoso el local, preguntaron a los paisanos que por allí andaban como se mazaba el pulpo en sus casas.

Mi mujer lo mete en la lavadora y lo centrifuga, dijo uno de los presentes.

Cordeiro aseguraba haber visto, con el paso del tiempo, la receta del centrifugado del pulpo en un libro, cosa que no he comprobado.

Me acordé del cuento viendo en De Bares el reportaje sobre la pulpería Ezequiel de Melide, donde el pulpo se maza y lava con una… hormigonera.

Pulpo con pipas

Pulpo con pipas. Cada uno de los viernes que como, con prisas, en la Tapería Castelao, en esa hora que me queda entre la salida del trabajo y la hora de grabar en la Cadena SER, leía el nombre del plato y hacía firme propósito de probarlo lo antes posible.

La prueba tuvo lugar el último jueves de 2010 y he de reconocer que el resultado es mucho mejor del aguardado. Se trata de un pulpo a la plancha, frecuente ultimamente en Galicia, con una salsa de aceite y buen pimentón dulce de la Vera.

Pero tiene chispa. Las pipas no me parece que aporten nada al gusto del pulpo y del pimentón, pero su textura, tan diferente de la del cefalópodo, hace que la mezcla resulte muy interesante. ¡Que divertido! pensé con el primero bocado.

La Tapería Castelao es uno de los locales emblemáticos de Santiago en esta materia, respaldado por varios premios obtenidos en los concursos de tapas de la ciudad, el Santigo(é)Tapas.

La media ración de pulpo de la fotografía la acompañé con un plato de Vaca vieja. Carne de vaca acompañada de patatas y pimientos fritos. ¿Apetitoso, no?. La carne y los pimientos muy bien, las patatas manifiestamente mejorables.

Con dos cervezas la cosa salió por 23,75. La casa invitó al café y, a pesar de rechazar yo el postre, también me agasajaron con una trufita de chocolate y dos trozos de turrón casero.

Vaca

Por los resultados obtenidos hasta ahora, parece que la familia Eyo entró con buen pie en el año 2010.

Carmen Eyo, pulpeira, fue la ganadora del segundo concurso de pulpeiras, que tuvo lugar en el marco del Forum Gastronómico Santiago 2010. Carmen ya había participado en la primera edición celebrada en 2008.

Esta semana llegó el turno a Nacho Costoya Eyo, proclamado campeón de España de Jefes de Sala y Metres en el concurso celebrado en Madrid, en el marco del Salón del Club de Gourmets.

¡Que disfruten de los éxitos!

Entrevista a Nacho Costoya en A Vivir que son dos días Galicia (Cadena SER)

Resulta evidente de que el nombre está mal. Debería ser polbo en la feria. Y como no tengo más que decir recuerdo el chiste que cuentan por Moratalaz: “donde esté una buena corrida que se quite el fútbol” dice uno, a lo que contesta el otro “y los toros”

Dedicada a Julio Martínez, que no inspiró nada, pero me contó el chiste

Hoy comí en Abastos 2.0. Y tuve la gran suerte de hacer de cochinillo de indias (¿o era de conejillo?) con un plato que estará en la oferta de la casa en cualquier momento: pulpo con remolacha y espuma de queso de San Simón.

Impresionante. Lo bien que casan el pulpo y la espuma de queso de San Simón es muy, pero muy sorprendente. A la remolacha aún le queda algo para integrarse bien en el plato, pero ya digo que está en pruebas.

Antes de marcharme pregunté cuándo va a estar en la oferta formal de la casa para volver.

Del resto de la comida hablaré en un próximo post, que ahora marcho a la inauguración de Ao pé do lar.

Gemelos TorresDiga usted en voz alta: pulpo á feira. ¿Que pasa? Pues pasa que todo el mundo se relame, sea de la tierra o de fuera (puede que los de afuera aún más, porque tienen menos oportunidades de catarlo en toda su esencia). Y comienzan las conversaciones de donde lo comí mejor, y para unos tiene que llevar una pizca de picante, que otros no aguantan, y siempre hay quien le tiene afición al picante pero lo evita por prescripción facultativa. Lo difícil es encontrar alguien a quien no le guste, aunque siempre alguno habrá.

Se equivocaba de plano Álvaro Cunqueiro cuando, a finales de 1962 en un artículo publicado en Vida Gallega escribía “yo le doy todo el mérito que tiene, y aun reconociendo que hay otras recetas - desde el pulpo guisado a la empanada-, su sepultura más cabal es a la antigua moda de las ferias, a la manera medieval. Tal y como lo comieron Gelmírez y Pardo de Cela, Pero Meogo y los mitrados abades de Sobrado“. Difícil lo tenía Pardo de Cela, que murió sin noticias de América, y por lo tanto de los pimientos, pocos años antes de la aventura de Colón.

En términos históricos el pulpo á feira es muy reciente, porque reciente es la presencia del pimiento molido en Galicia. Andará por los doscientos años, pero puede que el pulpo tenga menos, muchos menos. Pulpeiros vivos, procedentes de estirpe de feriantes, aun recuerdan cuando su padres iban a las ferias y vendían pescado frito, pero no pulpo.

Sea cuál sea su antigüedad, nadie duda de que se trata de un plato imposible de mejorar. Los más grandes cocineros del momento actual aseguran que se trata de alta cocina, por mucho que proceda de los fogones más humildes del país, fogones ambulantes de gentes muy esforzadas. Y los mismos cocineros de altura se relamen ante un plato de buen pulpo, como ese de la foto que llevan los hermanos Torres a un rincón donde dar buena cuenta del botín. Fue en el pasado Forum de Girona, donde Xosé Cannas y Pepe Solla acababan de preparar el plato.

Seguramente por ese convencimiento de que las pulpeiras del país hacen alta cocina, a nadie le resultó extraña la presencia de nueve calderos en la misma sala del ForumGastronómico de Santiago 08 donde cocinarían los chefs más famosos del momento.

Con el Concurso de Pulpeiras el Forum quiso hacer oficial ese reconocimiento al popular plato de nuestras fiestas y, al mismo tiempo, homenajear a todas esas mujeres y hombres, más o menos anónimos, que conservan viva una tradición que nunca debería morir. Así lo entendieron ellos. Y así lo decía en el fin de semana Silvia Baranda, ganadora del premio a la pulpeira con más chispa, premio concedido por los propios concursantes, en la entrevista que le hice este fin de semana en la Cadena SER. Una pulpeira joven a la que le gustaría que su hija de cuatro meses heredase el oficio.

Yo, que quieren que les diga, me siento orgulloso de ellos y de su trabajo.

Ver: Segundo concurso de pulpeiras en 2010

El segundo Concurso de Pulpeiras Forum Gastronómico Santiago se celebrará el 20 de febrero en un escenario de lujo: la Plaza de Abastos de Santiago de Compostela.

En 2008 la primera edición del concurso cosechó un éxito rotundo, con un auditorio lleno de público mirando cómo nueve pulpeiras y pulpeiros procedentes de toda Galicia desempeñaban su labor encima de un escenario. Probablemente fueron las primeras “pulpeiras de cámara” de la historia.

El plazo de inscripción para el concurso ya se abrió. Las bases, que se pueden consultar en la web del Forum, introducen este año la novedad de permitir la participación no solo de las pulpeiras que andan por las ferias, sino también de las que tienen local fijo, como es costumbre en muchas zonas del país.

Como no tengo fotografías de la primera edición (era miembro del jurado) dejo aquí una galería de pulpeiras en la Santa Minia de Brión. Algunas de ellas participaron en el concurso.

Pulpería

Hoy es San Martiño. La cita a lo largo de todo el día está en la feria caballar de Calo, en el municipio de Teo, muy cerca de Santiago de Compostela.

Un caballo, un queso, unas castañas… cualquier cosa se puede comprar hoy allí. Y terminar la fiesta comiendo uno de esos platos populares que son la envidia de cualquier cocinero vanguardista: pulpo á feira. Después de Santa Minia (Brión), San Froilán (Lugo), las San Lucas (Mondoñedo) y las ferias de Santos de Monterroso y Gontán (Abadín) es la última gran cita del calendario pulpeiro del otoño.

Foto: San Matiño en Teo, 2008

PulpeiroEl otoño es la temporada más pulpeira del año. Era mi sensación que hace unos días me confirmaba en la Cadena SER la considerada mejor pulpeira de Galicia, Aurora de O Carballiño. El San Froilán, claro, tiene mucho que ver con eso. Una semana de fiesta y un mes de casetas del pulpo instaladas en las cuestas del parque dan para comer mucho cefalópodo. Y después vienen las San Lucas en Mondoñedo, y el San Martiño en Teo, que también junta mucha gente en los trabancos, que así es cómo se llaman los puestos del pulpo. Y antes, a finales de septiembre, fue la Santa Minia en Brión.

¿Saben ustedes cuál es la diferencia entre el San Froilán y el resto de romerías citadas?

Mientras en Santa Minia, en las San Lucas o en el San Martiño uno llega, coge mesa en el trabanco y aguarda que le sirvan el pulpo, el vino y todo lo que venga detrás, en el San Froilán primero uno escoge el pulpo y después busca mesa en una de las casetas instaladas enfrente, que no tienen relación alguna con la pulpeira que nos vendió el pulpo. En la caseta comemos el pulpo que viene de fuera y nos venden el vino, la carne ao caldeiro del segundo plato, el postre (especiales las tejas de almendra), el café y los chupitos. ¿Raro sistema, no?.

Miren lo que escribe Xaquín Lourenzo, Xocas, en Os Oficios, publicado en Buenos Aires en 1962, dentro de la obra Etnografía. Cultura material. En el apartado dedicado a los feriantes escribe sobre los pulpeiros (en masculino) lo que sigue:

El pulpo pocas veces falta en nuestras ferias, a parte de ciertos días del año en que es plato de deber en las fiestas ‘de pote’.

Los pulpeiros compran el pulpo seco que preparan los de la costa; lo tienen en sacos y con él van a las ferias. Llevan también la caldera de cobre para cocerlo y los platos y tenedores para servirlo, de madera los dos. Como complemento figuran los trespiés, las tijeras y los ganchos, todo de hierro. Algunos llevan también el aceite, el ajo y el pimentón para condimentarlo, aunque otros dejan que el consumidor compre estos productos donde quiera.

Hay pulpeiros que no llevan más; algunos añaden a esto unas mesas y bancos armados con tablas y una lona sobre ellos para guardar del sol a los que quieran ir a comer allí el pulpo. Estas armazones se llaman trabancos.

Llegado de mañana el pulpeiro a la feria, escoge un sitio para ponerse y arma la caldera sobre los trespiés o de una piedras que hacen de hornillo. Llenan luego la caldera de agua y encienden el fuego debajo. Cuando el agua está templada, le echan el pulpo y lo dejan cocer, sabiendo que está a punto cuando se deja agujerear por una paja que se le meta por una de las ventosas; entonces se mantiene caliente, pero sin que vuelva a hervir.

Al ser hora de comer, van llegando los seguidores, pues el pulpeiro suele tener una clientela fija. Con el gancho saca un pulpo y se lo muestra al comprador; si aquel no conviene, saca otro, hasta que aparece uno idóneo; entonces, con las tijeras, va cortando los rabos que hagan la ración pedida, picándolos a continuación en un plato de madera y con las mismas tijeras. El comprador puede entonces marchar con él o aguardar a que se lo completen con aceite, pimentón y ajo. Con su pulpo y el tenedor en la mano derecha y la jarra de vino en la izquierda, va en búsqueda del buen sitio, tranquilo y a la sombra de un árbol, para comerlo tranquilamente y sin prisas; otras veces lo hace en el mismo trabanco del pulpeiro.

Al terminar, devuelve a su dueño el plato y el tenedor y se va, ya más contento, a sus asuntos. El pago se hace en el momento de coger el pulpo para comer.

El pulpeiro, al recoger el plato y el tenedor, los lava en un caldero de agua que tiene a su lado y los pone en el rimeiro de donde los coge cuando tiene que servir a nuevos feriantes.

Parece ser que el pulpo gana mucho cuando los platos se lavan en la misma agua en que cuece.

Al terminar la feria, recoge y seca el pulpeiro sus cosas y vuelve a casa, antes con todo a su espalda y hoy en los coches o camiones.

Cuando va a pasar algún tiempo entre una feria y otra, el pulpeiro aprovecha los días de sol para poner a él el pulpo seco, ya que coge humedad y se puede estropear fácilmente

Pepe SollaXosé CannasGemelos TorresCuatro grandes cocineros
todos metidos en un bote…

  • Calle, que cantando así provocará la lluvia a pesar de que el cielo está azul y limpio de nubes. Y además no eran cocineros sino marineros, y no eran grandes, sino viejos.
  • Gracias Petuisuis.

Nuestros protagonistas son cocineros y grandes y la historia surge alrededor de un pulpo, así que una canción marinera no me pareció mal modo de entrar en materia.

La cosa sucedió en el Forum Gastronómico de Girona. Pepe Solla y Xoán Cannas desarrollaban un taller con productos amparados por la marca PescadeRías y acabaron convertidos en “pulpeiras”. Ahí los tienen, en las fotos, Solla picando pulpo con maestría y Cannas echando el pimentón con un colador, dando una lección de cómo se pueden hacer bien las cosas cuando uno no tiene a mano el bote del pimiento de Aurora de O Carballiño.

Al final de la sesión llegaron los hermanos Torres, del restaurante Dos Cielos (Barcelona) y marcharon con un plato de pulpo. Afortunadamente conseguí que pararan un momentito para la foto

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