El Pimiento de O Couto ya tiene indicación geográfica protegida, una vez que el Diario Oficial de la Unión Europea publica hoy su inscripción en el Registro de Denominaciones de Origen e Indicaciones Geográficas Protegidas.

El de O Couto es una variedad de pimiento producida exclusivamente en la comarca de Ferrol y en apariencia semejante al de Herbón, pero con la peculiaridad de que los de O Couto no pican nunca. Otra diferencia curiosa es que mientras el pimiento de Herbón crece hacia abajo, el de O Couto lo hace hacia arriba, como se puede apreciar en la foto de la Consellería de Medio Rural.

Según el reglamento de la nueva IGP, la zona de producción está formada por la comarca coruñesa de Ferrol, integrada por los siguientes ayuntamientos: Ferrol, Narón, Valdoviño, Cedeira, Moeche, As Somozas, San Sadurniño, Neda, Fene, Mugardos y Ares.

El mismo reglamento describe los pimientos de O Couto de la siguiente manera:

“Los pimientos amparados por la Indicación Geográfica Protegida (I.G.P.) «Pemento do Couto» son los frutos de la especie Capsicum annuun, L, del ecotipo local conocido por ese mismo nombre. El fruto es recolectado en estado inmaduro precoz (tamaño comercial) y destinado a la comercialización en fresco. Sus características son las siguientes:

- Forma: sección longitudinal troncocónica-trapezoidal y sección transversal redondeada. En ocasiones la sección transversal aparece ligeramente surcada y con el extremo apical marcado con tres o cuatro cantos.

- Peso: entre 4 y 6 gramos por unidad.

- Longitud del fruto: entre 4 y 8 cm.

- Anchura aproximada: 2 cm.

- Pedúnculo: entre 2 y 3 cm., siempre de menor longitud que el fruto. Es rígido y normalmente recto o con escasa curvatura.

- Piel: color verde oscuro, con poco brillo.

- Espesor de la pared o carne: fina, entre 1 y 1,5 mm. aproximadamente.

- Cata: carne de textura fina y jugosa, de sabor dulce, ligeramente herbáceo y sin picor debido a la ausencia de capsaicina, con aroma de intensidad moderada y con escasa presencia de semillas.”

+ información: Gastronomia y Cia

La castaña se sumó hoy a la lista de productos gallegos que entran en la recta final para conseguir una indicación geográfica protegida (IGP) amparada por la Unión Europea (UE), según me comunica un lector y buen amigo de Colineta. El Diario Oficial de la Unión Europea del 28 de septiembre publica la solicitud de su registro, con la que se abre un período de seis meses durante el que los interesados podrán presentar su oposición al registro. Terminado ese plazo, previsiblemente sin oposición ninguna, la UE podrá proceder a la inscripción en el registro europeo de indicaciones geográficas protegidas y denominaciones de origen.

Septiembre está siendo propicio para los productos gallegos de calidad, ya que el mismo diario oficial publicaba los reglamentos de las IGP de los pimientos de Arnoia y Oimbra los días 15 y 16. También se encuentran en tramitación la IGP del pimiento de O Couto y la denominación de origen del de Herbón. Está claro que Galicia es tierra de pimientos.

Pulpo á feiraSegún todos los expertos, llegó a Galicia no hace más de 200 años, pero dejó profundamente marcada nuestra identidad gastronómica, y mucho más para los que nos miran desde fuera. Hablo del pimentón, imprescindible para los embutidos que mejor nos identifican (chorizos, botelos, androlla, chanfainas…), para el pulpo á feira, en la caldeirada, en los callos, en el bacalao con coliflor o con repollo y en la salsa nacional: la allada.

Sobre si llegó el pimentón a Galicia en los carros de los arrieros o en los barcos que traían a Galicia productos del Levante y llevaban los nuestros para las riberas del Mediterráneo no vamos a hablar ahora. Pero voy a dejar aquí un dato: a finales del siglo XIX de Coruña a Ferrol se iba en barco: era el camino más rápido y seguro.

Resulta curioso que siendo Galicia un país de pimientos, la mayor parte de la producción se consume verde y no parece que aquí hubiera nunca una industria dedicada a la producción de pimentón en polvo, aunque no seré yo el osado que niegue tal posibilidad.

Propio o importado, dulce o picante, el pimentón marca toda una época de la cocina gallega y crea una marca propia del país: “a la gallega”. Y así, todo lo que lleva pimiento y aceite adopta inmediatamente esa marca. Una merluza en caldeirada se convierte con frecuencia en “merluza a la gallega” y lo mismo le pasa al pulpo, por poner dos ejemplos habituales.

La inventiva va más allá y, como en el caso de la ensaladilla rusa, desconocida en Moscú y varios miles de kilómetros alrededor, en Madrid he visto muchas veces el “lacón a la gallega”: lascas de ese fiambre de paleta que llaman lacón con el inevitable pimentón y aceite. Me acordé de él estos días, cuando en un blog vi la receta de los “huevos a la gallega”: huevos cocidos, cortados en rodajas y aliñados con pimentón y aceite. Quien sabe, y vuelvo de nuevo los ojos hacia el Este, si un día nos pasa como en el chiste aquel que hablaba de los famosos polvorones de la estepa… rusa.

Las castañas, los pimientos de Herbón, O Couto, Oímbra y Arnoia; los grelos, la tarta de Santiago, el botelo y la androlla tendrán protección transitoria este mismo año, según declaró el conselleiro de Medio Rural, Alfredo Suárez Canal, en la clausura de Xantar, que cerró sus puertas el domingo.

La castaña será el primero de estos productos que disfrute de la protección transitoria, ya que el conselleiro anunció que su reglamento se publicará en el Diario Oficial de Galicia el 11 de febrero. La protección transitoria permitirá la comercialización de estos productos bajo el amparo de su Indicación Geográfica Protegida (IGP) en los casos de la castaña, grelo, tarta de Santiago, botelo y androlla, y Denominación de Origen (D.O.) para los pimientos. La protección solo será aplicable en España mientras se tramita en Bruselas su inscripción en el registro comunitario.

Suárez Canal indicó que el cultivo del castaño es un buen complemento económico para los agricultores y ganaderos gallegos, asegurando que según los datos de que dispone el propio sector “una hectárea de castaño bien valorizada podría producir, a partir de los 15 años, alrededor de 6.000 kilos de castaña anualmente, lo que se traduce en unos ingresos por su venta de aproximadamente 10.000 euros para los propietarios de los montes”.

El conselleiro de Medio Rural aprovechó para poner de manifiesto la importancia que tienen las denominaciones de calidad en la cuenta de resultados del sector primario gallego, “ya que generan un valor económico anual superior a los 260 millones de euros”, y subrayó que, “a pesar de la crisis económica mundial en la que estamos insertados, las producciones gallegas están a mantener e incluso a incrementar su nivel de ventas”. En este sentido, indicó que en algunos sectores como el vino, “son las denominaciones de origen gallegas las que están teniendo un mejor comportamiento dentro del mercado estatal ya que, durante 2008, vieron incrementada su cuota de mercado en un 4,6%, sobre todo en el subsector de la alimentación, pero también en la hostelería, frente a un descenso generalizado del conjunto de las denominaciones del Estado, que perdieron un 3,3 de cuota de mercado.”. Esta tendencia positiva, incluso en tiempos difíciles, la atribuye el conselleiro al esfuerzo realizado por productores e industrias en el avance continuo de sus procesos productivos y en la introducción de la tecnología y la innovación, pero también al apoyo decidido de la administración gallega a estas producciones.

ACTUALIZACIÓN: Texto del reglamento de la IGP Castaña de Galicia

En agosto del año pasado titulaba “Tierra de pimientos” para hablar de las muchas variedades de esta hortaliza existentes en Galicia. Puede que en poco tiempo tengamos que añadir otra nueva variedad a la lista de pimientos gallegos: el pimiento de Guláns (Ponteareas, Pontevedra).

Según indica la Consellería de Medio Rural en una nota, el Centro de Experimentación Agraria de Entenza, en Salceda de Caselas (Pontevedra), comenzó los trabajos para determinar si dicho pimiento es una variedad autóctona diferenciada. Estaremos al tanto

De Colineta

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Últimamente Marcelo Tejedor está en todos los papeles gracias a la invención del pan líquido en aerosol y la empanada realizada con el incluso, que presentó en la última edición de Madrid Fusión y que recién le valió el premio Aerosol de Plata, concedido por la Asociación Española de Aerosoles.

Los platos de Marcelo marcan la época. Antes del pan líquido andivo en todas las bocas su tomate kinder, bautizado así porque en su interior guardaba una agradable sorpresa, como los chocolates infantiles.

Famoso fue el ojo del calamar, un plato surgido por casualidad limpiando calamares, como indica el propio cocinero.

Pero aparte dieras platos mediáticos, una de las grandes creaciones de Marcelo Tejedor es la merluza con caldo de pimientos y pil-pil de limón, en el que ingredientes a priori tan distantes como la merluza y los pimientos armonizan perfectamente entre sí y con el limón, consiguiendo un conjunto que no deja indiferente a nadie.

Como en toda su cocina, este plato se caracteriza ponerlo empleo de pocos ingredientes (merluza, pimientos, limón y poco más) y por la pureza de sus texturas y sabores.

Pasen la página y miren la receta en la otra cara de este blog.

Anoche andaba un calabacín por la nevera pidiendo a grito pelado que alguien le metiera el diente y decidí freírlo en tempura, que es una manera que en mi casa le gusta a todos y siempre es bueno darles a los chavales las verduras de forma que se hagan amigos de ellas en vez de odiarlas, que se consigue habitualmente obligándolos a comerlas. Rematada la reflexión (los consejos no los regalo, que los cobro) de padre metido en la cocina vamos con lo nuestro.

Pues resulta que al lado del calabacín había también unos pimientos de Padrón, auténticos pimientos de Padrón pagados a seis euros el ciento cuando los falsos no llegan a la mitad de precio. Y decidí también freír unos pimientos.

Así que con la masa de la tempura en una mano y los pimientos en otra pensé: ¿y porque no mezclarlos a ver que pasa?.

Los primeros pimientos acabaron de inmediato en el baño de tempura para después pasar por la sauna del aceite bien caliente. El resultado no me gustó mucho porque la tempura resbalaba por la piel del pimiento y quedaban mal rebozados, como se puede ver en algunos de los de la foto.

El siguiente paso fue enharinarlos antes de meterlos en la tempura. Entonces sí dieron el resultado que yo buscaba. Que por otra parte tengo que decir que es un resultado muy interesante.

Naturalmente, caí en la cuenta de que una vez fritos los pimientos no iba a poder salarlos, así que en la masa de la tempura puse un chorro de salsa de soja y algo más de sal. ¡Previsor que es uno!

La receta más detallada se puede ver a la vuelta de la página.

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