Contaba estos días que encontré el aguardiente de mirabel en una visita a Torre da Algalia, visita que tenía como objetivo comprar un queijo de Azeitão, queso portugués elaborado en varios ayuntamientos del distrito de Setúbal y que me parece uno de los quesos más interesantes del interesante panorama quesero de Portugal.
El de Azeitão es un queso producido a partir de leche de oveja en algunos ayuntamientos del distrito de Setúbal, particularmente en Palmela, Sesimbra y Azeitão. Son quesos de forma cilíndrica y paredes abombadas, con alrededor de 5 centímetros de altura y 8 de diámetro, y un peso medio de 250 gramos. Se vende con alrededor de 20 días de cura, normalmente envuelto en papel vegetal.
Si en estos días de invierno o en los primeros de la primavera, entramos en ciertas granjas de la zona de la Arrábida, encontraremos enormes potes de barro colocados junto al lar. Según la tradición local, es en estos recipientes que se cuaja la leche cruda de oveja para obtener el queso mantecoso característico de la zona.
Queso con historia
A pesar de que cualquiera podría pensar que estamos ante una especialidad muy antigua, parrece que el queso de Azeitão tiene solo alrededor de dos siglos y según dice la historia un pastor, Gaspar Henriques de Paiva, llegó en 1830, a Azeitão para dedicarse a la agricultura, procedente de la Serra da Estrela. Por nostalgia de su tierra natal, todos los años mandaba ir a Azeitão un quesero para que la leche de su rebaño produjera queso de la sierra. Nacía así uno de los más apreciados quesos de oveja de Portugal.
Si el método de fabricación comenzó por ser el tradicionalmente utilizado en la región de la Serra da Estrela, es a la otra sierra a la que se debe la singularidad del queso de Azeitão: la Arrábida, donde están reunidas las condiciones necesarias para la cría del ganado ovino, que se extiende por una línea de montes y valles a lo largo de la península de Setúbal, presentando, en su conjunto, una extraordinaria exuberancia de flora.
Mas tarde, el quesero compartió sus saber con las gentes de la villa y de las poblaciones vecinas, transmitiéndose de esta manera su elaboración a sucesivas generaciones de queseros-artesanos, que darían la fama al Queijo de Azeitão.
Elaboración
La mayor parte de la producción está hoy semi-industrializada, siendo posible encontrar aun alguna producción artesanal, que comporta las siguientes fases de fabricación hasta la obtención del queso:
- Primero la leche es colada por un paño, dentro del que se ponen sal, en la proporción aproximada de 2 por ciento.
- Se añade cardo en cantidad suficiente para que la leche coagule en 40 minutos a una temperatura aproximada de 32 grados centígrados
- La cuajada se ponen en trozos irregulares dentro de un cincho grande donde se comprime manualmente y con mucho cuidado tanto como sea posible.
- Inmediatamente se pasa para el cincho definitivo, donde se comprime hasta quedar ligada. La masa adquiere una consistencia característica
- Después se saca del cincho y se pasa al secadero, donde en las 36 horas siguientes se forma la cáscara o «côdea», siendo para eso periódicamente mojado con suero externamente. De esta forma se obtiene característica cáscara blanda de este quejo
- El curado se realiza sobre enrejados de cañas en locales secos, siendo volteado a diario. La curación lleva alrededor de 20 días en verano, pudiendo en invierno llegar hasta los 40 días;
- El desarrollo de mohos en la cáscara, de color azulada (Penicillium) es tolerado, pero el queso es raspado antes de la comercialización.
Las características organolépticas de este quejo, muy particulares, están íntimamente ligadas a la flora de los pastos de la Sierra de la Arrábida y a la utilización de una variedad de flor de cardo, espontánea en el sur de Portugal (Cynara Cardunculus L.), para la coagulación de la leche.
El de Azeitão es un queso curado, pequeño, de entre 100 y 250 gramos, en forma de cilindro achatado con corteza amarilla. La pasta, también amarilla, es mantecosa, untuosa, con pocos ojos o sin ninguno y textura cerrada, con zona de corte fácilmente deformable.
Servicio
Seguro que ya llegó usted a la conclusión de que se trata de un queso parecido a la Torta del Casar, así que cuando llegue a su mesa va a caer en el error de todos en España: quitar la parte superior de la corteza del queso y servirlo a cucharadas sobre pan.
Erró. En Portugal este queso tanto puede ser servido como una entrada original o en una merienda entre amigos, constituyendo también un final excelente para una comida mas requintada. En este último caso, debe ser saboreado a la sobremesa -antes del dulce- con uno de los majestuosos tintos viejos de la región, eventualmente lo mismo que acompañó a la comida. Se presentará cortado en triángulos en una “mise en place” en la que no podrá faltar el pan casero y que deberá también contener mantequilla -la de oveja es ideal - sal y pimienta y algunas galletas neutras. Se puede separar una cáscara fina de queso, que quedará en el plato, porque siempre hay quien la aprecie. Para no desilusionar a sus convidados, ponga en la mesa un promedio de 100 gramos por persona.
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