El Dicionario de la Real Academia Gallega define “gallego-a” como “De Galicia o de sus habitantes” y pone como ejemplo “vino gallego”. El Diccionario de la Real Academia Española define “gallego-a” como “Natural de Galicia” y también como “Perteneciente o relativo a esta comunidad autónoma de España” y pone como ejemplo “caldo gallego”.

Curioso que ambas academias usen ejemplos culinarios pero ¿en materia culinaria qué es gallego?. Llevo meses o años dándole vueltas al asunto y no soY capaz de llegar a una conclusión clara porque siempre hay cosas que andan en el filo de la cuestión sin caer claramente hacia uno u otro lado.

Saco el tema a colación porque en el mismo día se presentan en Santiago dos ginebras que pretenden ser gallegas. En los dos casos son iniciativas de empresarios gallegos asentados en Galicia. En uno de los casos todo el proceso de elaboración se lleva a cabo en Galicia. En el otro la destilación del alcohol que sirve de base a la preparación procede de Andalucía. ¿Podemos calificarlas de “gallegas” a las dos?¿Sólo a la primera?¿A ninguna de las dos?¿por qué?.

Vamos, antes de intentar dar mis respuestas a esas preguntas, con otro asunto que también va al caso. En Galicia, como en España y en el resto de la Unión Europea, empleamos dos sistemas de garantía de los productos agroalimentarios conocidos por todos: las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas protegidas.

Hay notables diferencias entre ambas, que no voy a explicar aquí para no aburrir. Me interesa la esencia: las D.O. están vinculadas a un territorio más o menos reducido en el que se produce y transforma el alimento protegido. En el caso de las IGP el territorio puede llegar a ser la totalidad de la comunidad autónoma, pero solo se obliga a que parte de las materias primas o del proceso de transformación se realice en ese territorio.

Con esta explicación tan simple podríamos decir que la primera de las ginebras podría optar la una denominación de origen y la segunda a una indicación geográfica protegida. Pero ambas figuras de protección demandan algo más: un vínculo claro con el territorio. Es decir, hay que demostrar que se trata de productos tradicionales (y ya viene otro problema, definir cuándo comienza algo a ser tradicional ¿llegó el churrasco a ese punto?) y arraigados en el territorio y en la cultura de sus gentes.

Ese vínculo es lo que hace, por ejemplo, que la Tarta de Santiago disponga de una IGP gallega aunque que dos de las tres materias primas fundamentales que la componen (almendra, azúcar y huevos) no se produzcan en Galicia y, con las mismas condiciones, no pueda optar a la IGP la ginebra elaborada en Galicia a partir de un destilado procedente de Andalucía. Afortunadamente en el sector textil no hay IGP, que de haberlas tendríamos un problema con la ropa fabricada por Zara en cualquier país de Indochina, ya que aquí se hace parte del proceso (aunque so sea pensarlo) y además tenemos una clara tradición textil. Traigo aquí a la empresa de Inditex con toda intención, ya que llamo “modelo Zara” al tipo de negocio consistente en pensar en Galicia el producto, el marketing y la comunicación, producirlo por el mundo adelante (normalmente donde sea más barato) y venderlo después con la etiqueta “Galicia” explícita o implícitamente.

El modelo Zara se está extendiendo en el mundo de las ginebras (Platú, Entropía, ChicGin están incluidas), como antes lo fue en el de las cervezas (Gallaecia finalmente reconoció que la cerveza viene de la República Checa) o en el del marisco, que a veces llega al mercado con una etiqueta en la que la localidad gallega en la que está la depuradora aparece en letra grande y la localidad de donde procede el marisco (de fuera de Galicia) en pequeñita.

Pero la elaboración en Galicia de un producto en el que únicamente se empleen materias primas gallegas tampoco me parece suficiente para que lo denominemos “gallego”. Aquí tenemos todo el necesario para hacer una buena fabada asturiana. O una tempura japonesa. O un gazpacho, De hecho en Galicia se hacen fabadas y tempuras y gazpachos, con materias primas gallegas y no los consideramos “productos gallegos”.

Así que cada vez me inclino más por el arraigo, por el vínculo con Galicia y los gallegos para considerar “gallego” un producto. Claro que los vínculos siempre nacen en un momento determinado y se van afianzado a lo largo del tiempo.

Así, las patatas que llegaron de América (anteayer en términos históricos) tienen un claro vínculo con la cocina gallega. Como lo tiene el pimentón con el que preparamos el pulpo á feria y nuestra salsa nacional, la ajada. O las almendras que forman parte de nuestra repostería hasta el punto de que no hay comarca que no tenga un dulce propio hecho con ellas. Y así tantas cosas que nos llegaron de fuera (y que nos siguen llegando en algún caso) pero que hicimos nuestras. Como los granos del licor café. El licor café tiene “vínculo”. La ginebra, por el momento, no.

Naturalmente, estoy más propenso a llamarle “gallega” a una ginebra como Nodés, que elaboran gallegos, se destila en Galicia, tiene como base un vino albariño y botánicos recogidos en Galicia, que otras en las que se parte de alcoholes destilados en Inglaterra o en Andalucía.

Pero, finalmente, ¿qué es un producto gallego?. Para mí es lo que se produce en Galicia con materias primas gallegas y con arraigo entre nosotros. Naturalmente, se admiten productos de fuera cuando aquí no existen y siempre que exista el arraigo ya indicado.

Y al resto, ¿cómo le llamamos?

El Forum Gastronómico Santiago 2012 sirvió para dar a conocer al mundo el parmesano gallego a través, fundamentalmente, de un post de José Carlos Capel y, en otra medida, de otro de Philippe Regol. Empleo la referencia al queso italiano por primera y última vez en este post porque es la manera con la que mucha gente descubre ahora un producto que lleva años en el mercado. Yo lo probé por primera vez en la Feria del Queso, en Arzúa, hace alrededor de diez años.

Antes de cualquier otra cosa, diré, como ya dije antes, que nadie puede prohibir a una quesería gallega que produzca un queso curado, y además de gran calidad como es este realizado por la cooperativa La Arzuana.

Pero como el queso es gallego y no italiano, y no está acogido a ninguna denominación de origen, mejor llamarle El Capricho, como lo denomina la cooperativa, y dejar para los productores de Parma lo que es suyo en exclusiva.

El problema es que hay demasiada gente emperrada en comparar este producto con el original italiano: tiendas, cocineros, restaurantes, periodistas… de forma irresponsable y sin importarles gran cosa lo que establece la normativa en materia de denominaciones de origen y sin caer en la cuenta de que nuestros productos también están expuestos a la copia y el fraude. Resulta incongruente defender las denominaciones propias y no respetar lo más mínimo las ajenas. Debería comenzar la cooperativa dando ejemplo y seguir todos los demás.

Sobre este queso “semigraso madurado” (se elabora con leche semidesgrasado) y sus andanzas corren por ahí muchas historias referidas a las intervenciones de la D.O Parmigiano-Reggiano e incluso de la Comisión Europea que, posiblemente, fuesen la causa de la ruptura de relaciones entre la cooperativa gallega y los importadores italianos. Ya veremos si no hay más intervenciones en breve, ya que en la reciente edición del Club de Gourmets la representante en España de la D.O Parmigiano-Reggiano parece que se hartó de hablar de este queso porque todos le preguntaban por él. Parece también que la información sobre lo run-run de estos días ya fue transmitida a Italia.

Pero al margen de lo que hubiese pasado en su momento en el eje Arzúa-Parma, que de momento parece solucionado (veremos por cuanto tiempo), lo grave es que sea una imitación lo que llame la atención en una zona donde la producción de queso curado siempre fue tradicional y, además, está amparada por la D.O. Arzúa-Ulloa. Los quesos curados, popularmente conocidos cómo de la nabiza o de año, entre otros nombres, siempre fueron habituales tanto en la comarca de Arzúa cómo en la de la Ulloa, y no menos habituales en muchas otras comarcas gallegas no comprendidas en el territorio de esta D.O.

Esta realidad choca con las prácticas habituales de las queserías, que tienden a sacar el género al mercado lo antes posible, evitando los gastos financieros y los riesgos que supone la curación de los quesos. Pero algunas queserías ya comenzaron a sacar al mercado quesos curados amparados por la D.O. Arzúa-Ulloa y, previsiblemente, el mercado podría incrementarse si los amantes del queso descubren esas joyas. Los cocineros gallegos, por su parte, parecen más interesados en las imitaciones que en los originales.

Y con la actitud de unos y otros lo único que puede llegar a suceder es que una denominación de origen de la importancia de la de Arzúa-Ulloa, segunda productora de queso de España después del Manchego, se vea envuelta en un asunto en el que nada tiene que ver, ya que El Capricho ni está ni estuvo nunca amparado por la misma.

Repito que me gusta El Capricho y que defiendo el derecho de la quesería a producirlo. Pero compararlo con un producto ajeno, amparado por una denominación de origen, es un grave error y una gran irresponsabilidad.

Pan

Pan con pan, comida de tontos, habla un dicho popular que no se de donde ni de cuando viene. Lo que si tengo claro es que quien lo formuló nunca había probado el de la panadería Martiñán (Vilalba, Lugo).

En esta panadería, situada al borde de la carretera y ante la cual acostumbran a parar los conocedores de lo que allí se cuece, preparan un pan que no necesita acompañamiento. Puro sabor, ligeramente más dulce que un pan normal, de corteza gruesa, sabrosa y ligeramente amarga en la parte inferior por recibir un fuerte calor en esa zona, miga compacta como los antiguos panes caseros, tan compacta que los bollos que parecen de medio kilo pesan en realidad el doble. Naturalmente, cocido en horno de leña.

Para completar la faena, el precio es imbatible: 2,15 euros el kilo.

A partir del 18 de agosto solo podrán etiquetarse cómo producto de Galicia, producto gallego, producido en Galicia, gallego y denominaciones similares aquellos productos alimentarios elaborados en Galicia con materias primas principales producidas también en Galicia, entendiendo cómo materias primas principales los ingredientes característicos de un alimento que supongan más del 50% de su peso neto.

Tampoco se podrán emplear marcas y razones sociales que den lugar a equívocos, con excepción de las que ya se venían empleando con anterioridad a la publicación del Decreto que regula la materia (28 de julio de 2010). Estas marcas quedan obligadas a indicar en sus etiquetas, presentaciones y publicidad elementos que informen al consumidor del verdadero origen y origen del producto. Eso sí, con caracteres por lo menos del mismo tamaño, se entiende que de la marca. No prohíbe la norma que esa información se imprima en amarillo sobre fondo dorado, que imposibilitaría la lectura de la advertencia.

Percebes y navajasUn buen etiquetado es fundamental para que el consumidor conozca lo que compra y lleva a casa. Por lo menos el consumidor que se preocupa de algo más que del precio de lo que compra y consume.

Las normas legales que regulan el etiquetado de los alimentos, frescos o transformados, parece estar hecha a gusto de la gran industria y de las grandes cadenas de distribución, más que al servicio de los consumidores, así que mal empezamos.

Los grandes productores y las grandes cadenas de distribución en lo que están interesados es en el rendimiento económico de sus negocios. Los consumidores son para ellos tontos útiles que no es necesario mantener informados, vaya, mejor mantenerlos mal informados o desinformados.

Nos quedan solo los pequeños productores, que son los más interesados en conseguir que sus productos se etiqueten correctamente y, al mismo tiempo, los que menos recursos tienen para conseguir que así sea.

En Galicia el mundo del mar parece en los últimos tiempos estar especialmente sensibilizado con este asunto y busca fórmulas para conseguir que nuestras materias primas lleguen al mercado perfectamente identificadas y que sea el consumidor el que elija. “PescadeRías” fue una marca nacida en la anterior legislatura como proyecto de la entonces Consellería de Pesca. Pero hay ejemplos que nacen directamente del sector productor, como “Polbo das Rías“, la marca de calidad conque la cofradía de Bueu identifica el pulpo capturado por su flota en aguas gallegas. O “Pescaldía” la marca con la que desde Ribeira se comercializa pescado del día listo para consumir.

En verano tendremos en el mercado dos nuevas marcas de calidad para los productos gallegos de la pesca: “percebedascíes” y “navallasdascíes”. Ambas marcas están ya registradas por la cofradía de Cangas, que está ahora montado las estructuras necesarias para ponerlas en el mercado, posiblemente en el mes de junio.

Así que cuando vea percebes y navajas identificadas con esa marca sepa que se trata de marisco gallego y no procedente de Marruecos u Holanda. El precio no va a ser el mismo, pero la calidad de los percebes y las navajas gallegas no tienen ni punto de comparación con los otros.

Entrevista en A vivir que son dos días Galicia (Cadena SER).

Al inicio el hombre fue cazador, pescador y recolector. Con el paso del tiempo se convirtió en ganadero y agricultor, quedando la caza y la recolección de frutos silvestres reducidos a deporte y actividad infantil. Pero siguió siendo pescador.

Miles de años después seguimos siendo pescadores, como forma de aprovisionamiento de productos del mar. Y también nos hicimos pescadores por deporte, pero es la primera parte la que me interesa hoy.

Seguimos siendo pescadores pero ¿qué sabemos del pescado y del mar?. La mitad de la mitad de lo que usted cree.

Hablamos siempre de pescado fresco, pero ese es un concepto muy eláaaaaaaaaaaastico. ¿es igual de fresca la merluza del primer lance que la del último? ¿es igual de fresco el pescado procedente de costeras de hasta 21 días y lo que cada día llevan a puerto los barcos del día? ¿es igual de fresca una merluza descargada en Boston, trasladada en avión hasta un aeropuerto español (seguramente Vitoria) y después en camión a un almacén logístico desde donde, de nuevo en camión se distribuirá por los mercados de toda España?.

El curioso es que, mientras en el mercado o en el supermercado encontramos grandes cantidades de pescado importado, las capturas de la flota gallega de bajura acaban con frecuencia en fábricas de harina por falta de mercado, tal como denunciaba hace unos días en la Cadena SER Ignacio Vázquez, representante de Pescaldía, la nueva marca nacida en el seno de los armadores de Ribeira con el objetivo de añadir valor a sus capturas y abrirles nuevos mercados.

Pescaldía comercializa bacaladilla, merluza, caballa, sardina y jurel del día, limpios, fileteados y envasados en atmósfera protectora, de manera que todo lo que llevamos a casa es comestible, no produce olores en la nevera al estar envasado herméticamente y, gracias a la atmósfera modificada, se conserva fresco durante días. Podríamos incluso comprar en un día pescado para toda la semana sino fuera por el inconveniente de que la variedad es limitada.

La marca también ofrece croquetas, empanados y canelones de bacaladilla y merluza y filetes empanados y piruletas de sardina.

Entrevista en A vivir que son dos días Galicia (Cadenas SER)

El año próximo puede traer una auténtica revolución al mercado del marisco gallego: la identificación individual de cada pieza con un sistema de marcado imborrable.

Imaginen lo que supondrá llegar al mercado y que las almejas, las navajas o las ostras, por poner algún ejemplo, estén marcadas una por una. Se acabó el negocio de los que dan gato por liebre.

Permanezcan atentos a sus monitores, porque seguiremos informando. La cosa va a dar que hablar.

A finales del siglo XIX Manuel Vázquez Gulías producía en Galicia su “Gran Champagne Gulías“. Pero parece que no fue el único “champán” gallego.

El anuncio del Champán “Galicia” aparece publicado en el número de noviembre de 1925 de la revista Alfar.

¡Qué ignorantes somos!

- Si lo dice por usted, emplee la primera persona y no meta a tododios en el mismo saco, que por ahí anda quien de ignorante no tiene nada, o por lo menos eso parece.

- Pues vale, Petisuis, rectifico para decir ¡qué ignorante soy!.

Resulta que yo pensaba que la semana de seis días la habían inventado los de Gomaespuma con el objetivo de trabajar cuatro días seguidos y descansar dos, pero ahora descubro que ya se usó en Rusia, en los primeros años que siguieron a la Revolución de Octubre (llegaron hasta a tener semana de cinco días, que eso sí es semana) y también la formuló el padre de Martín Varsavsky, aunque en este caso con claras connotaciones económicas.

La semana de seis días de Gomaespuma me parecía una gran semana. Hasta que supe de la semana de cinco días rusa, que me pareció mejor. Pero tengo que reconocer que la semana que más me gusta de todas es la Semana del Cocido Gallego. Sábado 31 y domingo 1 de noviembre.

Una semana de dos días, y los dos en fin de semana, es mi opción definitiva.

Claro que siempre habrá quien no esté de acuerdo con esta reducción. Especialmente los aficionados al molino, que ya hace tiempo se manifestaron partidarios de la semana larga:

Unha noite no muíño
unha noite non é nada
unha semaniña enteira
eso si que é muiñada

Hablaba hace unos días del caldo gallego en lata y adelantaba que un día lo encontré made in USA. La prueba está en la fotografía, que reproduce las dos caras de la misma lata. De un lado la etiqueta en inglés con la mención made in U.S.A. y del otro en castellano, sin referencias geográficas.

Fue en agosto de 1996 cuando di con este caldo en lata, y otro hecho en Chicago del que no recuerdo la marca, en un supermercado de Miami, de la cadena Sedanos, algo así como un Froiz o Él Árbol de aquí, pero fundado por un cubano y donde ahora se puede comprar cerveza Estrella Galicia, según leí hace unos días en la revista de la cervecera coruñesa.

Sobre lo que hay en la lata, que cómo pueden ver está cerrada, solo puedo decir lo que refleja la etiqueta: “water, beans, potatoes, rind-on-bacon, smoked pork, collards, chorizo, salted pork fat, salt, onion, paprika and garlic” (agua, alubias, patatas, corteza de tocino, cerdo ahumado, col, chorizo, tocino salado, sal, cebolla, pimentón y ajo, para los que no hablamos inglés).

Cada ración (270 gramos, media lata) contiene 10 gramos de grasa, de los que 4 gramos son de grasa saturada y 11 miligramos de colesterol, 800 miligramos de sodio, 24 gramos de hidratos de carbono, de los que 5 gramos son fibra dietética, y 11 gramos de proteínas. Además calcio y hierro.

El caldo está envasado por Kirby Foods, Inc. Empresa domiciliada en Miami

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