La noche de las estrellas Michelín dio satisfacción a la mitad de los deseos mayoritarios de los gallegos que siguen interesándose por lo que sucede en el entorno de la guía roja: Culler de Pau consiguió su estrella y Pepe Solla tendrá que seguir esperando por la segunda.

Había muchos más deseos, claro está. Los de todos aquellos que consideran que su propuesta culinaria merece estar en la guía roja y los de sus seguidores que las reclaman. Y los de quienes pensamos que en Galicia hay cocina suficiente para que el número de estrellados creciera en mayor cuantía o que vemos como Michelín se olvida un año tras otro de nuestra cocina más tradicional para centrarse exclusivamente en la meritoria labor de los cocineros más innovadores.

Pero los gallegos somos gente sensata y conocemos el circo de las estrellas mejor de lo que parece. Por eso la mayoría estaba convencida de que solo podíamos aspirar a las estrellas de Olleros y Solla. Conseguimos la mitad de lo que creíamos posible, que no es poco. Y hoy Galicia tiene más estrellas que nunca y por segundo año bate su record.

El año que viene iremos a por la docena, que sí es docena de cura, es decir, trece estrellas, mejor.

EstrellaNavidadCada año, Estrella Galicia elabora una cantidad limitada de su cerveza coincidiendo con las fiestas de Navidad y empleando para ello exclusivamente lúpulo cosechado en Galicia. Se trata de una edición limitada, con botellas numeradas y bajo la marca Estrella de Navidad.

Un año más he tenido la oportunidad de tomarme unas cuantas de estas rarezas. La Estrella de Navidad no es la Estrella Galicia que estamos acostumbrados a tomar a la que simplemente le hubieran cambiado la etiqueta.

El empleo de lúpulo gallego es, tal vez, lo que más llame la atención, pero la gran diferencia que yo noto con la Estrella de todos los días está en el hecho de que la de Navidad está hecha exclusivamente con malta, mientras que la de todo el año lleva una parte de maíz (creo recordar que un 15 por ciento). Y se nota, vaya si se nota.

No se cuántas botellas sacaron este año, pero hoy me bebí la 590.040

Novedependencia es lo que parece tener la Guía Michelín en Galicia en los últimos años, exactamente en lo que llevamos de siglo.

Hasta 2004 en que llegó la estrella a Casa Marcelo, Solla era el único restaurante del grupo que tenía una distinción ganada en tiempos de Pepe Solla padre y mantenida firmemente por Pepe Solla hijo.

Pero desde ese año seis de las ocho estrellas concedidas a restaurantes de Galicia recayeron en cocineros del Grupo: A Rexidora, Retiro da Costiña, Yayo Daporta, Pepe Vieira y A Estación, además de la citada Casa Marcelo.

Playa Club y As Garzas son las dos únicas estrellas del siglo XXI que no tienen relación con Grupo Nove.

La sensación de novedependencia se intensifica si tenemos en cuenta los restaurantes que perdieron su estrella en lo que va de siglo: Toñi Vicente, Loliña, Rotilio, Roberto y Playa Club. Ninguno del Grupo Nove, que mantiene intactas todas sus estrellas.

Y si caemos en la cuenta de que los dos únicos restaurantes ajenos a Nove con estrella en la actualidad corresponden a esa categoría denominada de producto la sensación es ya plena.

Dicho todo esto, me reafirmo en la idea ya expresada de que Michelín es una empresa privada que con su dinero y su guía hace lo que le da la gana. Esto no es una oposición donde hay que garantizar las mismas oportunidades a todos.

Pero no menos cierto es que este tipo de cosas está sesgando la percepción que tiene el público, y más el de fuera de Galicia, de la cocina gallega. Empieza a dar la impresión de que fuera de Nove no se hace más cocina que la tradicional, mal llamada de producto, pero la realidad es que tenemos cocineros tan destacados como Flavio Morganti, Enrique Castillo, André Arzúa, Jaume García, Álvaro Vilasante, Pedro Roca y muchos otros que hacen una cocina muy personal y pertenecen a otros grupos o van por libre.

La culpa, evidentemente, no es de Nove, que aprovecha como puede las oportunidades que se le brindan y los resultados son patentes.

La duda es si los demás no saben aprovechar sus oportunidades o es que no las tienen

Hace unis días daba cuenta de a relación de restaurantes gallegos con estrella Michelín a lo largo de la historia publicado por Antonio Cancela, propietario de la segunda colección de guías más grande del mundo, en su web.

Ahora me avisa Antonio de que hay una nueva relación, en la que no solo aparecen todos los restaurantes, sino la fecha de su aparición en la guía y los años durante los que tuvo estrella. Impresiona ver como Casa Solla lleva 31 años ininterrumpidos con su estrella. Más información en cancela.org

El primer restaurante gallego que aparece en la Guía Michelín fue Casa Solla” afirma con rotundidad Antonio Cancela, propietario de la segunda mayor colección del mundo de la guía roja. Solla entraría en la Michelín en la década de los sesenta del siglo XX y sería también el primer restaurante gallego en obtener la preciada estrella, concedida en 1980. Aquel fue un bueno año para la cocina gallega, puesto que también obtuvieron la estrella Michelín El Mosquito (Vigo) y Chocolate (Vilagarcía de Arousa).

¿Y quien vino detrás?. Dejemos que hable el propio Cancela

El vino que siguió a la presentación del Forum Gastronómico Santiago 2010 nos trajo la noticia de las dos nuevas estrellas Michelín para Galicia: A Estación (Cambre), con Beatriz  Sotelo y Juan Crujeiras al frente, y A Garza (Malpica), un restaurante de producto.

La provincia de A Coruña recobra el primer puesto en cuanto a estrellas Michelín en Galicia y anula en parte la ventaja que la provincia de Pontevedra iba tomando en el movimiento gastronómico gallego por la visibilidad de sus cocineros.

Hace un año, con la concesión de una estrella Michelín al restaurante Pepe Vieira Camiño da Serpe y la pérdida de las de Playa Club y Toñi Vicente, se convertía en la provincia más estrellada, ya que a la nueva estrella de Xosé Cannas se unen las ya clásicas de Casa Solla y la Taberna de Rotilio y la más reciente de Yayo Daporta.

Ahora está a punto de convertirse en la provincia con más cocineros miembros del Grupo Nueve, que de un tiempo la esta parte representa la cocina gallega de vanguardia en todo el mundo y que se convirtió en el grupo más visible y mediático de cantos hay en Galicia. Siete de las diez estrellas Michelín con que cuenta Galicia recaen en este grupo.

El lunes sabremos oficialmente de la ampliación del Grupo y los tres nuevos cocineros que entran en el mismo, los tres pontevedreses. Cuchara de Pau ( O Grove), Eirado de la Leña (Pontevedra) y Silabarium (Tui)

Actualización: Pierde su estrella A Taberna de Rotilio (Sanxenxo). Lamentablemente la alegría no es completa.

Más información: Capítulo 0, Abc, La Vanguardia

26-11-2009: La Opinion, La Voz de Galicia (edición Carballo),

Reconozco que cuándo lo vi la primera impresión fue a poner cara de espanto. ¡A quien se le ocurre fabricar en Galicia “tinto de verano”, un producto típicamente madrileño! ¡Y a quien se le ocurre vestir de lunares sevillanos a una bebida fabricada en Chantada y llamarle Lerele!.

Era inevitable un post sobre el asunto. Pero primero había que dejar reposar la cosa. Y con el reposo llegué a la conclusión de que si en Galicia se puede fabricar cerveza, ponerle el nombre del país en la etiqueta y sentirnos orgullosos de su calidad, por qué no hacer otras cosas que, además, parecen claramente dirigidas a la exportación hacia otras tierras de la península y no al consumo gallego. Y finalmente llegué a la conclusión de que si hay un hueco en el mercado para el tinto de verano en lata, pues hace muy bien Hijos de Rivera, que fabrica esa cerveza de la que tan orgullosos estamos los gallegos, de poner en el mercado un nuevo producto, que seguramente ayudará a que la empresa siga en manos gallegas y con capital exclusivamente español. Y solo quedan en España dos cerveceras que no hayan caído en manos de las multinacionales: Hijos de Rivera y la firma zaragozana que fabrica la Ámbar.

Yo no voy a consumir Lerele, como no voy a consumir ningún otro tinto de verano envasado, porque si me apetece esta bebida no tengo más que prepararla a mi gusto. Pero tampoco consumo los calamares de Pescanova porque me gustan los calamares fritos pero no el rebozado, ni las anguriñas de la misma marca ni tantas otras cosas que hoy se producen en Galicia, y tienen gran éxito en el mercado, sin ser propias del país ni inventadas aquí.

A mí el nombre del Lerele y los lunares de su vestido siguen poniéndome carne de gallina, pero supongo que será cosa de acostumbrarse… lo mismo que a la ë de Citroën, de la que tantos gallegos viven.

Foto:www.laopinioncoruna.es

Estrella¿Imaginan entrar en un bar de Haro, pedir un Rioja y que le contesten que no hay, pero si quieren pueden tomar un estupendo Valdepeñas?.

Parece imposible, pero en Galicia pasa a veces que pide uno una “estrella” que por aquí es sinónimo de cerveza, y le dicen que solo hay Mahou, Heineken o Super Bock, por citar tres marcas habituales en ese tipo de sitios. Cuando eso pasa no dejo de manifestar mi disconformidad con tal situación, y no resulta raro que me contesten a la gallega: es lo que hay. Entonces recuerdo aquel cartel que una vez vi en Dinamarca en la que un caballo bebía de un cubo cerveza de cierta marca y meaba en otro cerveza de la marca rival. Mi caballo solo bebería Estrella Galicia. Y mear… mearía cualquier cosa.

Entonces me cago en cribas y en todo ese falso concepto de excelencia que algunos taberneros nos quieren vender aunque que en realidad solo piensan en su bolsillo. Entiendo que en ciertos locales, que son franquicias de determinadas marcas, no tengan cerveza Estrella Galicia, como en las franquicias de Estrella solo hay cerveza coruñesa, y los vinos, agua, sidra y zumos que produce o comercializa.

Y en el resto de locales puedo entender que caigan en la tentación de poner el grifo de la marca que mejores condiciones económicas les ofrece, pero eso no debe implicar que se niegue al cliente la oportunidad de tomar una Estrella, porque lo cierto es que para el paladar de una amplísima mayoría de gallegos no hay cerveza como la fabricada en A Coruña. El amargor marca la diferencia entre la Estrella y el resto de cervezas españolas, estando la nuestra muchos puntos por encima que las demás en este asunto.

Lo peor del asunto es que este hecho no se produce solo en locales de poca monta, sino también en otros que presumen de su gran oferta de vinos, por ejemplo, pero no tienen una cerveza decente. Dan pena.

Las galletas marineras DAVEIGA fueron distinguidas con una estrella por el International Taste & Quality Institute (iTQi) por su sabor, aroma, textura y presentación. Es la primera vez que un producto de la industria alimentaria gallega recibe este galardón, que otorga el iTQi, organización radicada en Bruselas e integrada por chefs y sumilleres y dedicada a evaluar y promover los alimentos de calidad en Europa.

Solo otra empresa gallega (Aguas de Mondariz) tiene este mismo galardón, conseguido también en la edición 2009.

El jurado evaluador valoró especialmente la primera impresión causada por las galletas marineras DAVEIGA, su textura, sabor y aroma. Cada alimento es valorado por los miembros del jurado la ciegas, sin envoltorios ni identificaciones que permitan conocer el origen del mismo, y se valora en función de sus propias cualidades, sin compararlo con otros parecidos al no tratarse de un concurso.

En la edición de 2009 el jurado analizó un total de 796 productos, previamente seleccionados, y procedentes de países de todo el mundo, de los que 525 consiguieron puntuación suficiente para recibir alguna estrella y formar parte del palmarés del Superior Taste Award, considerado como la guía michelín de los alimentos.

Las galletas marineras DAVEIGA son una forma de pan muy innovadora para el siglo XXI a pesar de que su origen venga del siglo XV en que constituían la base de la alimentación de los barcos españoles y portugueses que se lanzaron a la conquista del mundo. Entonces recibían también el nombre de bizcocho y pan de barco.

Producidas en Chantada (Lugo) el empleo de materias primas producidas o transformadas en Galicia representan mas del 80%. Harina de trigo del país y de trigo ecológico, harina y extracto de malta, mantequilla, aceite de oliva, lecitina de soja, masa madre y levadura natural son los ingredientes de las distintas variedades de galletas, que se comercializan en cinco presentaciones: galletas marineras clásicas, sin sal, especiales para canapés, con aceite de oliva y con algas gallegas. Las dos últimas variedades están amparadas por el Consejo Regulador de la Agricultura Ecológica de Galicia.

Prometía ayer un video sobre la manera de tirar una caña de cerveza y aquí está.

El maestro cervecero de Estrella Galicia, José Luis Olmedo, explicó que para tirar una caña bien hay que acercar el vaso al grifo, inclinarlo 45 grados y abrir completamente la llave, descartando el primer chorro y cortando el paso de cerveza cuando esta llena las tres cuartas partes del recipiente.

A continuación poner el vaso vertical, alejarlo del grifo y volver a abrir este un poquito, lo suficiente para que en el vaso caiga un pequeño chorrito de espuma. Se vuelve a cerrar la llave cuando falta medio dedo del vaso por llenar, para evitar que la espuma se derrame.

La caña debe quedar con por lo menos dos dedos de espuma, en la que se van a diferenciar dos zonas, una superior de espuma de burbuja grande y otra inferior de burbuja fina. Por debajo de esa capa de espuma habrá una nebulosa de gas, que no llega a formar espuma pero que va a ser la responsable de que la misma permanezca en el vaso hasta el final.

Olmedo demostró de manera práctica que lleva el mismo tiempo tirar bien una caña que hacerlo mal. Y también quedó claro que la cerveza sabe mejor cuando está bien tirada.

Ver: Capítulo o

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