La noche de las estrellas Michelín dio satisfacción a la mitad de los deseos mayoritarios de los gallegos que siguen interesándose por lo que sucede en el entorno de la guía roja: Culler de Pau consiguió su estrella y Pepe Solla tendrá que seguir esperando por la segunda.
Había muchos más deseos, claro está. Los de todos aquellos que consideran que su propuesta culinaria merece estar en la guía roja y los de sus seguidores que las reclaman. Y los de quienes pensamos que en Galicia hay cocina suficiente para que el número de estrellados creciera en mayor cuantía o que vemos como Michelín se olvida un año tras otro de nuestra cocina más tradicional para centrarse exclusivamente en la meritoria labor de los cocineros más innovadores.
Pero los gallegos somos gente sensata y conocemos el circo de las estrellas mejor de lo que parece. Por eso la mayoría estaba convencida de que solo podíamos aspirar a las estrellas de Olleros y Solla. Conseguimos la mitad de lo que creíamos posible, que no es poco. Y hoy Galicia tiene más estrellas que nunca y por segundo año bate su record.
El año que viene iremos a por la docena, que sí es docena de cura, es decir, trece estrellas, mejor.

Reconozco que cuándo lo 






