Lo cierto es que no reparara nunca e las calificaciones otorgadas a los restaurantes de Compostela en TripAdvisor y si lo hice fue por la polémica desatada entorno a este asunto.

No voy a entrar en polémicas, sino apuntar algunos datos que me llamaron la atención.

En primer lugar el importante número de personas que votan por locales sobre los que hablan ye escriben con frecuencia. Es fácil presuponerles lazos de amistad o afinidad con los responsables de dichos locales, pero eso no debe ser obstáculo para expresar una opinión sincera y honesta. Como en casi todos los casos coincido con las opiniones que expresan, no creo que tenga mucha importancia.

Si me parece importante que algunos locales aparezcan duplicados en la lista, lo que supone que los votos se dividan por dos y se desvirtúa la lista. En un vistazo rápido encontré tres restaurantes duplicados y en uno de los casos la diferencia es notable, ya que existen 45 puestos de distancia entre la primera aparición y la segunda.

O que más me descoloca es que un burguer, con solo dos opiniones, se coloque por delante de restaurantes tan emblemáticos en Compostela como Casa Domínguez, Calderón, Don Quijote o Casa Camilo.

Parece que algo falla.

Terminó el concurso Santiago(é)Tapas y el primer premio fue para el Bloody Mary made in Galicia del restaurante Curro da Parra. Una apuesta sin duda arriesgada pero eficaz.

Después de la entrega de premios comentamos como hecho curioso que en las cuatro ediciones que se celebraron, en tres ocasiones el premio fue para locales que llevaban poco tiempo abiertos al público. Aconteció con el Ácio en la primera edición, con la Tafona en la segunda y con el Curro da Parra este año. En la edición 2010 el premio fue para Calderón, que se bien llevaba ya algún tiempo abierto, era la primera vez que participaba en el concurso.

Después de cuatro ediciones es patente la mejora general de la oferta que presentan los hosteleros compostelanos, así como el hecho de que cada vez se suman más establecimientos al grupo que encabeza las clasificaciones, con diferencias muy pequeñas entre unos y otros.

Cabe señalar que las bases del premio especifican claramente los factores que tiene en cuenta el jurado y como se puntúan. No se trata únicamente de presentar las tapas más ricas, sino hacerlo de manera profesional y rápida, con una buena relación calidad precio y empleando productos gallegos. En el fondo gana quien mejor conjunta todos esos factores, que al mismo tiempo va a ser quien mejor satisfaga a sus clientes que, finalmente, son un componente fundamental del concurso.

Los premiados en el Santiago(é)Tapas 2011 son los siguientes (fotos:www.santiagoetapas.com):

Bloody Mary made in Galicia, de O Curro da Parra, 1º premio

Salpicón de pulpo, de Acio. 2º premio

Pescada sobre emulsión de chícharos, ceboliñas ao tomiño limoeiro e pataca confeitada. 3º premio. Hotel Puerta del Camino.

Bocado doce de vieira. Garum. Premio mejor maridaje con Etrella Galicia Artesana.

Torrada con xeado de crema de augardente. Premio del público. A Tafona

Sesión Vermú. Premio del público (E)xcelente. Abastos 2.0

La Caja de los Hilos, Capítulo Cero, La Voz de Galicia, El Correo Gallego, Gastroeconomía

Un cordero con verduritas asadas y patata ahumada (De Castilla a Galicia era el nombre oficial de la tapa) convirtió a La Solana en ganador del concurso de tapas de Ribadeo por segundo año consecutivo. En segundo y tercer lugar se clasificaron la Hamburguesa de chipirones del bar Queimada y el Nido de codorniz con erizo de Rinlo de Casa Pepe (patatas paja, erizo, huevo de codorniz escalfado). Había más propuestas merecedoras de premio, pero el jurado solo podía premiar tres.

En los seis años que tiene de vida en concurso tuve la oportunidad, como miembro del jurado, de comprobar la evolución positiva que cada año se ve en la oferta de tapas ribadense. Este año, además, pude comprobar como la crisis no se notaba en una estupenda tarde de sábado en que todos los bares estaban hasta la bandera.

El próximo viernes comienza Santiago(é)Tapas, otro concurso que conozco desde el comienzo y muy a fondo. Por primera vez este año se realizó una preselección que garantizase una calidad mínima de la oferta. En esa preselección yo solo vi una parte de las tapas que se presentan a concurso, pero saqué una conclusión clara: este año los hosteleros compostelanos nos van a sorprender. Más aún que en años anteriores.

Más videos sobre Santiago en Santiago Turismo TV. Información en web de Turismo de Santiago

Crema de grelos con panceta y vieira

Crema de grelos, panceta, vieira

Elegir restaurante para celebrar dos cumpleaños, uno infantil y otro juvenil, en el que darnos todos un homenaje pero habida cuenta de que hay un comensal que aún no se abrió a todas las delicias de la cocina y otro que no aprecia especialmente pescados y mariscos resultó, finalmente, más fácil de lo que parecía a priori: Pedro Roca. Yo ofrecí varias alternativas, pero decidieron los demás.

Digo por adelantado que le tengo un especial aprecio a Pedro, tanto que de jugar a cocineros yo siempre elegiría su rol porque en él estaría siempre cómodo y a gusto. Además de un cocinero excepcional, capaz de hacer una maravilla con tres o cuatro ingredientes (algo común a muchos otros cocineros gallegos), Pedro es un sabio en materia de cocina tradicional y de productos gallegos, cosa que a veces incluso me chincha un poco porque sabe más que yo, pero al final siempre llevo la picazón al terreno positivo de quien está interesado en aprender cada día algo nuevo.

Encargar la comida fue tan sencillo como seleccionar el local. Menú de la plaza de abastos para los mayores, mientras los homenajeados buscaron en la carta sus preferencias. “Me puedes hacer una milanesa“, preguntó con total naturalidad Daniel, que después comería un espléndido entrecot aplanado y empanado.

“¿Estáis seguros?¿Os atrevéis con él?” preguntó Pedro cuando pedimos el menú degustación, tal vez recordando la conversación de pocos días antes (cuando estuve allí con Gago grabando para la TVG) en que yo dije que los menús degustación gallegos para la comida iban cumplidos y a la cena les sobraba un plato (creo que en realidad Pedro siempre hace esa pregunta, porque no es la primera vez que se la escucho).

Pero nos atrevimos, aunque llegamos al final hartos como pepes. O como curas, que casi es decir lo mismo. Uno, que ese día no estaba en el rol de periodista ni de blogger, olvidó en casa la cámara fotográfica buena y, con la compacta que siempre lleva en el bolsillo, olvidó fotografiar parte de los platos, cuestión por la cual solo van con el post las fotos de algunos platos.

Después de unos aperitivos (las más que famosas almendras fritas de Roca, deliciosas, unos pinchos de mousse de pescado, mantequilla de la Capela para untar, mucho más gallega que los aceites de oliva al uso, y unos rollitos de filloas de anchoas y pimientos) comenzamos con la terrina de foie y manzana caramelizada.

La terrina de foie es bien conocida por todos y no tiene más misterio, pero la manzana caramelizada que la acompaña es un portento que, maese Roca, yo comería a cucharadas después de cualquier comida, en la cena, en la recena, en la merienda o con el desayuno, me ponga usted un tuper por favor, y me deje ser feliz un ratito.

A continuación dos navajas, limpias como una patena, sin un grano de arena, envueltas en jamón y encima de unas deliciosas habitas tiernas.

La crema de grelos con panceta y vieira es un plato de amplias raíces gallegas que aquí se mezclan, seguramente para horrorizar a los más puristas de la tradición. Porque estamos acostumbrados a comer los grelos con el cerdo, e incluso los grelos con pescados como la merluza, pero no a mezclar cerdo y marisco como en este caso. La realidad es que la crema de grelos con la panceta daba el resultado que cualquiera podría aguardar, pero con la vieira, muy poco hecha, casi cruda, la mezcla resultó fantástica y el molusco en la boca se comportó cómo si fuera un tocino del mar.

Después llegó un choco que era lo que parecía. Un choquito ligeramente cocinado a la plancha, conservando todo su sabor propio, sin la potencia olfativa y gustativa que le daría más tiempo encima del hierro caliente, pero que lleva a que unos chocos a la plancha se parezcan a unos langostinos a la misma más de lo que deberían. (Ya sé que tendría que dejar caer ahora  la palabra Maillard, que siempre queda interesante, pero no me da la gana).

Digo que el choco era lo que debía, pero los fideos negros que estaban debajo eran un escándalo. Un escándalo de ricos, claro, sabrosísimos y melosos. ¡Jefe, ponga otra!.

Vino después un róbalo con verduras y pilpil ligero que le gustó incluso a los que no les gusta el pescado. La parte verde unos muy ricos tirabeques casi crudos, con ese sabor vegetal tan propio de ellos, que contrastaba muy agradablemente con el pescado.

La traca final fue el capón relleno con castañas, orejones y crema de castañas. Una textura increíble y un sabor delicioso, y perfectamente conjuntado, de todos los elementos.

De postres gazpacho de fresas con yogur, muy fresco y delicado, y bizcochada de chocolate con nueces y nata de la Capela. De aspecto semejante a un brownie, pero mucho más ligero, con una nata como la de la Capela que es un prodigio.

El menú plaza de abastos tiene uno coste de 50 euros (más iva, seguimos con la mala manía de no poner precios finales)

Navajas

Navajas con habitas tiernas

Robalo con verduras y pilpil ligero

Róbalo, tirabeques, pilpil ligero

Capon relleno con castañas y orejones

Capón, castañas, orejones

Gazpacho de fresas y yogur

Gazpacho de fresas, yogur

Bizcochada de chocolate con nata de A Capela

Bizcochada de chocolate y nueces, nata de A Capela

Foto: Eduardo Sánchez, prohibida a reproducción

Hoy los Reyes Magos se llaman Pepe y nos trajeron de regalo las dos primeras lampreas de la temporada en Galicia, capturadas en el río Miño, de las que dimos buena cuenta el fotógrafo Eduardo Sánchez (una de las personas que conozco que más saben sobre lampreas), Giadás y Xurxo Fernández (El Correo Gallego), Pepe, propietario de A Barrola, y quien esto escribe.

La lamprea, guisada con vino albariño y barrantes, y acompañada de arroz blanco y picatostes, como mandan los cánones, resultó deliciosa, con un punto de acidez en la salsa, que Pepe atribuye al empleo de vino barrantes, que le de la un frescor que invita a probar una trozo más, pero ya se sabe que después su digestión es lenta.

Aun así, dimos cuenta cada uno de tres trozos, y no pequeños, que formaban una ración de lo más generosa. Antes, para que el ciclóstomo recordase en nuestras panzas las aguas del Atlántico, tomamos unas almejas cruda de Carril, aromatizadas con ginebra, que eran un portento de la naturaleza, pero no les quedaron a la zaga las vieiras de Cambados con jamón ibérico, tan hermosas que había que hacer tres trozos de cada una para poder llevarlas a la boca. En la sobremesa una sopa de plátano con pisto de tarta de almendras y helado de turrón. Vinos de la Ribeira Sacra, comenzando por un Viña Romana y continuando con Guímaro y Régoa.

Almeja

Vieira

Pulpo con pipas

Pulpo con pipas. Cada uno de los viernes que como, con prisas, en la Tapería Castelao, en esa hora que me queda entre la salida del trabajo y la hora de grabar en la Cadena SER, leía el nombre del plato y hacía firme propósito de probarlo lo antes posible.

La prueba tuvo lugar el último jueves de 2010 y he de reconocer que el resultado es mucho mejor del aguardado. Se trata de un pulpo a la plancha, frecuente ultimamente en Galicia, con una salsa de aceite y buen pimentón dulce de la Vera.

Pero tiene chispa. Las pipas no me parece que aporten nada al gusto del pulpo y del pimentón, pero su textura, tan diferente de la del cefalópodo, hace que la mezcla resulte muy interesante. ¡Que divertido! pensé con el primero bocado.

La Tapería Castelao es uno de los locales emblemáticos de Santiago en esta materia, respaldado por varios premios obtenidos en los concursos de tapas de la ciudad, el Santigo(é)Tapas.

La media ración de pulpo de la fotografía la acompañé con un plato de Vaca vieja. Carne de vaca acompañada de patatas y pimientos fritos. ¿Apetitoso, no?. La carne y los pimientos muy bien, las patatas manifiestamente mejorables.

Con dos cervezas la cosa salió por 23,75. La casa invitó al café y, a pesar de rechazar yo el postre, también me agasajaron con una trufita de chocolate y dos trozos de turrón casero.

Vaca

Juan Antonio Mesejo

A partir del número de enero colaboro en la revista de la Asociación de Hostelería de Santiago, comenzando con esta historia de Los Sobrinos del Padre

Dejó Álvaro Cunqueiro, sin duda alguna el mejor escritor gastronómico de nuestra historia, iniciada la historia de las tabernas gallegas, compuesta de media docena de artículos publicados en la revista Finisterre a lo largo del año 1946, cuando aún no había visto la luz su primera novela, Merlín y Familia, que es de 1955.

Le sirve a Cunqueiro el primero artículo de la serie para recordar como, con nueve años, conoció el vino en la taberna del Rulo, en Riotorto (Lugo) y para escribir algunas de las más hermosas palabras que se hayan leído sobre las tabernas compostelanas: “… onde realmente se bebe es en las tabernas de Santiago de Compostela. Se bebe allí un vino que ha aprendido a trepidar en las barricas cuando repican las campanas basilicales. Algo pasa en las tascas compostelanas, en el Padre Benito, el Túnel, el Senado, el Tanque… los vinos del país van a mejor, se reposan y anchean, toman una temperatura humana y grave, y parece como si fuese allí, en Compostela, bajo la camelia de aquel cielo sacro, donde se descubren las íntimas cales de los vinos del Miño y del Avia, del cabal Espadeiro, de los benedictinos albariños“. ¿Es un guiño a los poemas gallegos de García Lorca esa referencia a la camelia compostelana?.

Cunqueiro fue universitario en Compostela en 1927 y recuerda bien las tabernas de la ciudad, tanto que el tercer artículo de la serie está dedicado a “El Padre Benito“, hoy más conocida por Los Sobrinos del Padre, aunque el nombre completo del establecimiento es Los Sobrinos del Padre Benito, como nos aclara su propietario, Juan Antonio Mesejo mientras hace las cuentas con lápiz en el mármol del mostrador, quinta generación de una familia dedicada a este establecimiento y que ya tiene sucesión en su hijo, que trabaja con él.

La aclaración es importante ya que andan por ahí, frase hecha que en la actualidad quiere decir en internet, interpretaciones diversas sobre el origen del nombre de la taberna que finalmente viene de un cura, el Padre Benito, que al parecer funda el establecimiento y se lo deja en herencia a los sobrinos.

Casi dos décadas después de su andanzas compostelanas, se ve que Cunqueiro escribe de memoria y sitúa Padre Benito en la calle de la Raíña, cuando la taberna lleva casi dos siglos en el mismo sitio, en la plaza da Fonte de San Miguel.

Y cuenta también el escritor mindoniense que entonces la taberna era lugar de reunión de intelectuales hoy de fama: Carballo Calero, José María Castroviejo o el mismo don Álvaro, y cada uno tenía una taza personal para el vino. “Yo tenía lana taza número 22. El escultor Eiroa tenía la taza número 23“, escribe.

Estos días me acerqué a Los Sobrinos del Padre por ver esas tazas numeradas y procurar tener en mis manos esa número 22 y hasta tomarle un Ribeiro con ella, de permitirlo el propietario, para dar satisfacción a la parte mitómana de la propia personalidad. En el Padre Benito continúa sirviéndose el Ribeiro en tazas, pero ya no están las numeradas ni los viejos barriles que servían de mesa para tomar los vinos o el pulpo.

Juan Antonio miraba hacia la calle a través de los cristales del escaparate. ¡Quien sabe si esperaba visita!.

Tetilla

En 21 años nada cambió. Por lo menos en lo referido al menú que comió el Papa en Santiago de Compostela.

En 1989 Juan Pablo II visitaba Santiago por segunda vez. Era agosto pero en la mesa no faltó el caldo gallego, que el Papa comió con mucho gusto, según nos contaba el sábado en la SER Paco Vilas (Casa Vilas) el responsable del banquete ofrecido a un séquito de alrededor de 120 personas. También hubo empanada, mejillones, almejas, pulpo, salpicón de bogavante, jarrete con patatas, tarta de Santiago y filloas. El Papa, que estaba delicado, comió el caldo, el salpicón sin vinagreta y una merluza. Acompañó el banquete un godello de la bodega Viña Godeval (D.O. Valdeorras) y una vez que Juan Pablo II se retiró a descansar el séquito siguió con licores gallegos y puros.

Benito XVI llegó a Compostela en noviembre, pero también comió empanada, un caldo convertido en crema de grelos, jarrete, tarta de Santiago y filloas. Y además tres quesos gallegos: Arzúa-Ulloa, San Simón y Cebreiro. ¿Y porque no tetilla? ¿Acaso su nombre es un problema?. Desde luego la forma no, porque el San Simón es muy parecido.

La comida se acompañó con vino Ribeiro Pazo Baión, de la D.O. Rías Baixas.

Resulta evidente que en 21 años los gustos del clero compostelano no parecen haber cambiado mucho. Por cierto, en 1989 la cuenta la pagó Casa Vilas, con ayuda de algunos de sus proveedores. ¿Pagaría el Carretas la de 2010? Algún día se sabrá, aunque yo pienso que sí.

Nota: Pazo Baión se sirvió en la comida de los príncipes y autoridades, en la del Papa ribeiro.

Algo, que no me parece muy bueno, pasa alrededor de laTarta de Santiago.

Según nos indicó el presidente del Consejo Regulador de la IGP, Manuel Iglesias, este fin de semana en la Cadena SER, las primeras tartas amparadas por la indicación geográfica protegida podrían estar en el mercado en el próximo mes de septiembre. En febrero se aprobó su reglamento y en mayo la Unión Europea incluyó la IGP en el registro correspondiente. Desde entonces todo fueron trámites: inscripción de las empresas productoras en el registro de la IGP (están inscritas alrededor de la mitad de las grandes empresas del país), elaboración de las contraetiquetas (que aún no están impresas), aprobación de embalajes, etc.

Pero, como decía al inicio, algo está pasando y no tiene muy buenas trazas. Hace tiempo que algunos productores dejaron de emplear “Tarta de Santiago” para rotular sus productos como tarta de almendra , como es el caso de Casal Cotón (probablemente quien más tartas vende en Santiago) o especial Camino de Santiago, que desde hace tiempo utiliza Ancano, seguramente la principal productora de toda Galicia, emplazada en Portomarín (Lugo). Ancano, junto con Andrade, emplazada en Vilalba, son las dos grandes productoras de Galicia, comercializando tartas con marcas propias y elaborando también para otros que se limitan a comercializar, como es el caso de Casal Cotón. Su emplazamiento en la provincia de Lugo es la causa de que la IGP abarque todo el territorio de Galicia en vez de circunscribirse al área de Compostela, como parecería lógico.

La última novedad, por lo menos que yo conozca, es la Tarta del Apóstol, que en su embalaje destaca el porcentaje de almendra empleada: 43 por ciento. Como aún no la probé no sé si estamos ante una tarta de Santiago que pudieramos considerar premium o frente a otra cosa diferente.

Finalmente, Ancano está realizando en estos días publicidad en la radio en la que anuncia sus tartas de almendra como semejantes a las de Santiago.

¿Por que se empeñan algunos productores importantes en potenciar la tarta de almendra en vez de la tarta de Santiago?.

Yo no tengo la respuesta, pero tampoco entiendo cómo es posible que empresas con inversiones millonarias y docenas de trabajadores en nómina sean tan cortas de vista y no se den cuenta de que con esta actitud pueden estar cavando su propia tumba.

Entre una tarta de Santiago y una tarta de almendra hay algunas notables diferencias: con la puesta en funcionamiento de la IGP Tarta de Santiago, reconocida por la Unión Europea, solo pueden emplear esa denominación las producidas en Galicia, para las que también queda reservada la habitual decoración de las mismas con una cruz de Santiago realizada con azúcar molido. Por el contrario, la tarta de almendra se puede producir en cualquier sitio, ya que la fórmula no es un secreto ni está protegida por ninguna patente. China, por ejemplo, podría producir tarta de almendra, decorarla con azúcar molido en el que se dibuje un símbolo tan vinculado a Santiago como es la vieira (con la que algunos productores de fuera de Galicia ya están sustituyendo la cruz), e inundar el mercado español con tartas más baratas que las producidas aquí. ¿Cuántos productores gallegos piensan que iban a resistir?

Además China, o Turquía o cualquier otro país con materia prima y mano de obra barata, podría abaratar más aún las tartas sustituyendo almendra por harina de trigo, batata o esa margarina que la Unión Europea rechazó porque cuando se inventó la tarta de Santiago no existía esta grasa y por lo tanto no puede formar parte de la fórmula original.

Termino con una recomendación para compradores de tarta de Santiago: según el presidente del Consejo Regulador es prácticamente imposible poner tartas en el mercado, cumpliendo los requisitos de la IGP, a menos de 12 euros/kilo de precio de venta al público. Antes de comprar eche cuentas.

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