EstrellaNavidadCada año, Estrella Galicia elabora una cantidad limitada de su cerveza coincidiendo con las fiestas de Navidad y empleando para ello exclusivamente lúpulo cosechado en Galicia. Se trata de una edición limitada, con botellas numeradas y bajo la marca Estrella de Navidad.

Un año más he tenido la oportunidad de tomarme unas cuantas de estas rarezas. La Estrella de Navidad no es la Estrella Galicia que estamos acostumbrados a tomar a la que simplemente le hubieran cambiado la etiqueta.

El empleo de lúpulo gallego es, tal vez, lo que más llame la atención, pero la gran diferencia que yo noto con la Estrella de todos los días está en el hecho de que la de Navidad está hecha exclusivamente con malta, mientras que la de todo el año lleva una parte de maíz (creo recordar que un 15 por ciento). Y se nota, vaya si se nota.

No se cuántas botellas sacaron este año, pero hoy me bebí la 590.040

Estrella¿Imaginan entrar en un bar de Haro, pedir un Rioja y que le contesten que no hay, pero si quieren pueden tomar un estupendo Valdepeñas?.

Parece imposible, pero en Galicia pasa a veces que pide uno una “estrella” que por aquí es sinónimo de cerveza, y le dicen que solo hay Mahou, Heineken o Super Bock, por citar tres marcas habituales en ese tipo de sitios. Cuando eso pasa no dejo de manifestar mi disconformidad con tal situación, y no resulta raro que me contesten a la gallega: es lo que hay. Entonces recuerdo aquel cartel que una vez vi en Dinamarca en la que un caballo bebía de un cubo cerveza de cierta marca y meaba en otro cerveza de la marca rival. Mi caballo solo bebería Estrella Galicia. Y mear… mearía cualquier cosa.

Entonces me cago en cribas y en todo ese falso concepto de excelencia que algunos taberneros nos quieren vender aunque que en realidad solo piensan en su bolsillo. Entiendo que en ciertos locales, que son franquicias de determinadas marcas, no tengan cerveza Estrella Galicia, como en las franquicias de Estrella solo hay cerveza coruñesa, y los vinos, agua, sidra y zumos que produce o comercializa.

Y en el resto de locales puedo entender que caigan en la tentación de poner el grifo de la marca que mejores condiciones económicas les ofrece, pero eso no debe implicar que se niegue al cliente la oportunidad de tomar una Estrella, porque lo cierto es que para el paladar de una amplísima mayoría de gallegos no hay cerveza como la fabricada en A Coruña. El amargor marca la diferencia entre la Estrella y el resto de cervezas españolas, estando la nuestra muchos puntos por encima que las demás en este asunto.

Lo peor del asunto es que este hecho no se produce solo en locales de poca monta, sino también en otros que presumen de su gran oferta de vinos, por ejemplo, pero no tienen una cerveza decente. Dan pena.

Prometía ayer un video sobre la manera de tirar una caña de cerveza y aquí está.

El maestro cervecero de Estrella Galicia, José Luis Olmedo, explicó que para tirar una caña bien hay que acercar el vaso al grifo, inclinarlo 45 grados y abrir completamente la llave, descartando el primer chorro y cortando el paso de cerveza cuando esta llena las tres cuartas partes del recipiente.

A continuación poner el vaso vertical, alejarlo del grifo y volver a abrir este un poquito, lo suficiente para que en el vaso caiga un pequeño chorrito de espuma. Se vuelve a cerrar la llave cuando falta medio dedo del vaso por llenar, para evitar que la espuma se derrame.

La caña debe quedar con por lo menos dos dedos de espuma, en la que se van a diferenciar dos zonas, una superior de espuma de burbuja grande y otra inferior de burbuja fina. Por debajo de esa capa de espuma habrá una nebulosa de gas, que no llega a formar espuma pero que va a ser la responsable de que la misma permanezca en el vaso hasta el final.

Olmedo demostró de manera práctica que lleva el mismo tiempo tirar bien una caña que hacerlo mal. Y también quedó claro que la cerveza sabe mejor cuando está bien tirada.

Ver: Capítulo o

Dos mil cuatrocientos años antes de Cristo los sorianos ya bebían cerveza. Por lo menos esa es la conclusión a la que uno llega después de escuchar a José Luis Olmedo, uno de los dos maestros cerveceros de Estrella Galicia, asegurar que en relación con la cerveza los restos arqueológicos más antiguos aparecidos en Europa tienen esa antigüedad y se encontraron en Ambrona (Soria) “lo que cabrea bastante a los alemanes“, dijo.

Estrella Galicia reunió hoy a un grupo de periodistas para una cata de cervezas y posterior comida en la que no hubo vino y nadie, po lo que parece, lo echó de menos.

Entre la cata y la comida hubo sesión de tiraje de cañas. Olmedo explicó el sistema y quien quiso pudo probar su destreza en un arte poco común en Galicia. Después de los resultados obtenidos en la primera o segunda caña que tiraron algunos periodistas quedé convencido de que solo tira mal la cerveza quien quiere, es decir, la mayoría de los taberneros gallegos. Habrá un video sobre el asunto.

Aprendemos los rudimentos de la cata de cervezas, que el tiempo no daba para más, pero también que la cerveza tal y como la conocemos en la actualidad no llegó a España hasta mediado el siglo XVI, cuando Carlos V trae de Alemania sus maestros cerveceros. La industria de los sorianos de hace más de 4.400 años no prosperó.

Y supimos que Estrella Galicia es la cuarta empresa cervecera de España en importancia, pero la primera de capital íntegramente español. Por delante están Mahou-San Miguel (propiedad de la francesa Danone, ya ven que la cosa tiene chiste cuando estamos a punto de celebran el 201 aniversario del levantamiento madrileño del 2 de mayo). En segundo lugar se sitúa la alemana Heineken (propietaria de Cruz Campo y Águila) y en tercer lugar Damm, que ya no es de propiedad catalana sino alemana.

Parece que los españoles no somos grandes consumidores de cerveza, ya que estamos por debajo del promedio europeo y muy por debajo de checos y alemanes, que son los grandes bebedores de rubias del continente. Deberían tener checos y alemanes una salud envidiable, ya que según Olmedo la cerveza reduce el riesgo cardiosaudable, reduce el colesterol malo, aumenta el bueno y aporta antioxidantes naturales. El truco está en que para conseguir esos beneficios sin efectos colaterales hay que hacer un consumo moderado de cerveza, así que igual somos los gallegos los que nos beneficiamos de tales propiedades.

Olmedo insistió mucho en intentar rebatir el mito de que la cerveza engorda, asegurando que un vaso de cerveza tiene las mismas calorías que uno de zumo de naranja. El problema va a ser, digo yo, que cuando uno sale de farra está dispuesto a beber varios vasos de cerveza, pero no conozco a nadie que haga lo mismo con varios de zumo de naranja.

Y finalmente una última curiosidad: la cerveza más cara del mundo es danesa. Se trata de la Calsberg vintage. Una botella de 35,5 centilitros (algo más que una Estrella, que tiene 33 centilitros) cuesta alrededor de 250 euros.

¡Que espera Calsberg a hacer una cata para periodistas en Santiago!.

Foto: José Luis Olmedo

EstrellaCuando llegué a Madrid en 1976 me llamó la atención la gran afición de los madrileños por acompañar sus cañas de cerveza con conservas de pescados y mariscos. El “escabeche”, término con el que se referían a un taco de atún o bonito en escabeche, habitualmente acompañado de cebolla cruda, dio paso a berberechos, mejillones, almejas, zamburiñas… siempre en lata.

Y no se trataba exclusivamente de las viejas tabernas madrileñas, pues con el paso del tiempo abrieron otras nuevas que tenían a gala ofrecer conservas de gran calidad, por mucho que las marcas fueran desconocidas para el gran público, que vivía en los tiempos de aquel divertido anuncio televisivo en que dos calvos (Jesús Puente y Juanjo Menéndez) vendían la marca Calvo y su atún “claro”.

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Escena: bar de buena reputación de Santiago de Compostela. Un grupo en una mesa. El cliente se acerca a la barra, desierta y abre un periódico.

- Una Estrella, por favor.

- No tenemos Estrella. ¿Damm? ¿Heineken?

- Mejor un blanco. ¿Tendrá un godello?

El cliente mira el periódico mientras le sirven el vino. Algo después, el camarero se vuelve a acercar y dice:

- Ahora le voy a poner unas lentejas.

Marcha para la cocina y mientras el cliente observa. En el otro extremo de la barra vasos y tazas del café sin recoger y en el mueble de la pared varios montones de papeles que aparentan facturas y cosas semejantes. La sensación de desorden se incrementa a causa de la pila de botes de Coca Cola y Aquarius en el suelo junto a la puerta de la cocina.

- Ojo con la cazuelita que quema. Dice el camarero que pone en la barra una abundante tapa de lentejas.

El cliente olvida el desorden del local y regresa al periódico. Y cuando piensa que las lentejas enfriaron toma una cucharadita y se quema la lengua con ellas.

- La cazuela estaría caliente, pero las lentejas hervían, piensa.

Pasan los minutos, termina el vino y paga 2 euros por el mismo. Más de la mitad de las lentejas quedan en la cazuela a causa de una temperatura excesiva.

Baja el telón.

Pues todo esto me aconteció a mí en Compostela, en un local cuyo nombre callo de momento.

Pero, ¿qué es peor, no tener Estrella en Galicia, cuando es la cerveza que los gallegos demandan en una mayoría abrumadora, o servir las lentejas calientes como plomo fundido?.

Ilustración: anuncio en El Emigrado (A Estrada, Pontevedra), 7-agosto-1928

Dicen los de Coca-Cola que las sardinas están entre los alimentos que menos apetecen a los españoles en verano. Vuelven las risas

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Un año más, Cerveceros de España publica su encuesta sobre las preferencias de los españoles y los gallegos a la hora del aperitivo. ¡Todos queremos cerveza y a los “Cerveceros” les vuelve a crecer la nariz

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Tapas-2

Va quedando menos tiempo para el inicio del primer concurso de tapas de Santiago de Compostela (Santiago(é)Tapas), que se desarrollará a lo largo de dos semanas, desde el 28 de junio al 13 de julio.

Como paso previo al concurso, en la próxima semana los hosteleros compostelanos podrán participar en un curso de preparación de tapas que impartirán tres de los grandes especialistas del sector.

En la primera sesión Edorta Lamo e Íñigo Cojo de A Fuego Negro (San Sebastián), cocinarán y hablarán sobre la conceptualización de una tapa, la organización y logística de una barra y de una cocina especializada en las tapas o su exposición. Íñigo Cojo fue el ganador del Campeonato Euskadi de Pintxos en 2006 y 2007.

Por su parte, Paco Guzmán, chef del barcelonés restaurante Santamaría trabajará con sus habituales preparaciones hechas con productos de origen muy diverso (lentejas, arroces, especias…) que se renuevan constantemente.

Con los cerveceros no

Como todos los años, Cerveceros de España vuelve a decirnos con quien prefieren los españoles salir de tapas, qué beben y qué comen en esos momentos. Y como todos los años me enfado con la tomadura de pelo de una supuesta encuesta, y como cada año me enfado más de esta vuelta les digo que se vayan al carajo.

Mienten sin vergüenza al tiempo que muestran su desconocimiento de la realidad y demuestran que solo les interesa vender, con los métodos que sea. Como todos los años, la encuesta dice que a la hora del aperitivo los gallegos prefieren la cerveza. Deberían dar una vuelta por los bares de Galicia para comprobar la realidad, y ya de paso los encuestadores y los cerveceros que lleven consigo a los redactores de los medios de comunicación gallegos que reproducen la nota de prensa recibida sin el más mínimo análisis. La realidad es que el consumo de vino en Galicia sigue siendo mucho más alto que el de cerveza.

Ya he hablado otras veces de estas encuestas y me remito a lo publicado en 2006 y 2005. También he hablado personalmente con los responsables de la realización de la encuesta, que un año me reconocieron que en esa ocasión no habían realizado ninguna encuesta y que trabajaban con los datos del año anterior, en el que me habían indicado que no sabían cuantas encuestas habían realizado en Galicia porque trataban conjuntamente todo el noroeste y norte de España: gallegos, asturianos, cántabros, vascos, castellanos, leoneses… todos en el mismo saco.

Yo, la verdad, esta vez tomaría unos vinos con cualquiera… menos con los responsables de esta pseudo-encuesta.


Se acercaba la una de la tarde y después de toda la mañana caminando estaba sediento y con ganas de una cerveza fresquita que no encontraba por ningún lado. Y además un delicioso olor a carne asada me tenía loco mientras de un lado y de otro me ofrecían probar este vino, esta sidra, este queso, este chorizo. ¡Quiero una cerveza! chillé dentro de mi cabeza.

Y de pronto se abrió el horizonte y llegué al rincón más concurrido del Salón del Club de Gourmets, la esquina donde Los Norteños promocionaba su carne ofreciendo degustaciones gratuitas y multitudinarias a esa hora de la mañana. Poco a poco fui haciéndome sitio hasta llegar a la barra donde acababan de poner un plato de ternera a la plancha (tierna, sabrosa, deliciosa…) al que le metí una buena entrada, lo mismo que todos los que me rodeaban, al tiempo que descubría el gran tesoro: dos grifos de Estrella Galicia que no paraban de echar cerveza para todos los comedores de carne que se amontonaban en aquella esquina. Solo unos pocos preferían el vino tinto. Cogí una caña y salí de la aglomeración satisfaciendo mi sed.

Resulta curioso como la única marca gallega va abriéndose sitio en un mercado muy consumidor de cerveza, como el madrileño, y además orgulloso de su propias marcas: Mahou y Aguila.

No me sorprendió que Los Norteños tuviera dos llaves de Estrella. En la tarde del lunes, acabado de llegar a Madrid, decidí tomar una caña en un bar cualquiera de la zona de Atocha. De los dos grifos que vi uno anunciaba “River”, la cerveza sin alcohol de Estrella, mientras que a la otra le habían quitado el rótulo. Supuse que sería Estrella porque los dos paisanos que estaban a mi lado tenían delante sendas botellas de cerveza gallega, “tercios” como se denominan en Madrid, “medias” como se llamaron en tiempos en Galicia.

Erré en la suposición. No caí en la cuenta de que mis vecinos de barra, claramente partidarios de Estrella, estarían tomando cañas si en el grifo hubiera cerveza gallega. Pienso que la cerveza de grifo era Aguila, justo la que menos me gusta de las dos marcas madrileñas, pero la caña estaba muy bien tirada, por mucho que el tabernero fuera mismamente el doble de Cachao en sus años mozos. ¡Compre un contrabajo y tiene trabajo seguro en la televisión!, le dije.

Pero volvamos al Salón del Club de Gourmets. Bebí mi Estrella y marché hacia el espacio de la Consellería de Pesca e Asuntos Marítimos, donde me invitaran a unas tapas elaboradas con conservas. Pero ese asunto queda para un próximo post.

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