- Venga Xurxo, ve tu por el postre y trae Tarta de Santiago para todos.

Era la primera comida del viaje, pero después de una larga mañana de visitas a los arrozales de Pals (Girona) y a las plantaciones de manzanas y melocotones de la cooperativa Costa Brava, el ambiente en el grupo de periodista que viajábamos por el Ampurdán era ya muy distendido y se prestaba a las bromas.

- Eso sería la ostia, respondió Xurxo en el mismo momento en que la mitad de los comensales se levantaban de la mesa para ir al buffet en la busca de la crema catalana o las tartas diversas. Yo también fui en la busca de una pera al vino cuando me vi sorprendido por la llegada a la mesa de los postres de una ¡Tarta de Santiago!. Con mucho éxito por cierto.

Reímos con ganas la situación que recordaba a tantos restaurantes gallegos que en la sobremesa no se complican y sistemáticamente ofrecen tarta-de-santiago-tarta-al-guisqui-y-tarta-de-queso.

Fue el momento cómico de una estupenda comida. Evidentemente no es el buffet el mejor sistema para disfrutar del alta cocina, así que los miembros de Cuina de L’Empordanet recurrieron para la ocasión a los grandes platos tradicionales de la cocina ampurdanesa, en la que la gran protagonista es la mezcla de carnes y mariscos, encabezada por el pollo con cigalas, un plato excepcional.

Fue difícil para todos escoger ese día la comida y ya que la oferta era amplia y tentadora yo opté por pedir encarecidamente que me sirvieran solo un poquito de cada plato, para poder probar varias especialidades.

Así que comencé por la esqueixada y los embutidos del Ampurdán, espléndidos en los dos casos, y la escalivada, que no resistía la comparación con la que nos habían servido en la cena de la noche anterior.

Entre los platos fuertes no podía faltar esa maravilla que es el pollo con cigalas, espléndido aunque me tocó un trozo de pechuga algo cocido de más y, por lo tanto, seco. Y probé el conejo con caracoles y centollo que se puede ver en la foto, y el pato con conchas (mejillones). Estupendos los dos, pero sin llegar a la potencia y conjunción de los sabores del pollo y las cigalas.

Pero dejé pasar de largo el pollo al vino del Ampurdán, las manitas de cerdo asadas, las albóndigas de pescado azul, la sepia con guisantes, el suquet de caballa, el rape a la marinera, el pollo con bogavante, las habas y guisantes, las setas con verduras y los calabacines rellenos.

¡Aquello parecía una boda gallega!

Termino ya dejando aquí la foto de la Tarta de Santiago, sobre la que publico un reportaje en el número de junio de la revista Origen. Olvidé preguntar si andaba algún gallego por la cocina.


“Excelente” es la calificación oficial otorgada por el consejo regulador de la denominación de origen Rías Baixas a la cosecha de 2007. Según su presidente, José Ramón Meiriño, la decisión “fue muy meditada, no porque se hubiera discutido la calidad de la añada, sino porque se pretende buscar parámetros que nos obliguen a ser mucho más exigente en la calificación de nuestros vinos”.

Según el departamento técnico del consejo regulador, en los vinos de 2007 destaca la “excelente graduación y un niveles de acidez muy bien equilibrados”, con rendimientos uva/mosto inferiores a los de años anteriores y “mostos muy aromáticos y con buen equilibrio grado-acidez”. En la calificación también se tuvieron en cuenta otras evidencias, tales como los premios concedidos en este año a los vinos de la denominación de origen.

Mañana en “Arroz con chícharos” (Cadena SER Galicia) hablaremos de estos temas con José Ramón Meiriño, presidente del consejo regulador, que el pasado miércoles en Madrid, en el transcurso de la presentación de la añada a los periodistas gastronómicos madrileños destacaba el incremento de las exportaciones de Rías Baixas registradas en el último año: un 60 por ciento más que el año anterior.

Entre joyas

En el reciente viaje por el Ampurdán visité las instalaciones de Vins i Licors Grau, en Palafruguell, el segundo distribuidor de vinos y licores de España por volumen de negocio. Doce millones de botellas salen cada año de sus almacenes camino de restaurantes, tiendas y supermercados. Y también de los domicilios particulares, ya que la firma dispone de una tienda abierta al público en la que ofrecen más de 8.000 referencias de vinos y licores.

Uno de los espacios más destacados es el destinado a lo que los propietarios denominan “grandes vinos” con, naturalmente, grandes precios. El espacio de los grandes vinos está climatizado, con 17 grados de temperatura estable y humedad controlada. Las mismas condiciones tiene el almacén de 1.200 metros cuadrados donde se guardan las botellas destinadas a reponer las que se venden en la tienda. Más de 6.000 euros marcaba la botella más cara, de la que ni me molesté en anotar la marca ya que no he previsto comprar ninguna caja de él en los próximos días.

Como no podía ser de otra manera, entre los grandes vinos de Vins i Licors Grau había también una representación de caldos gallegos. Pequeña pero escogida: Organistrum (Rías Baixas), As Sortes (Valdeorras) y Emilio Rojo (Ribeiro). En el almacén de grandes vinos también vi cuatro cajas de Nora (Rías Baixas), referencia en la que no repara en la tienda. El Organistrum, ya se ve en la foto, se cotizaba a más de 14 euros, mientras que As Sortes supera los 21 y el Emilio Rojo los 24. En el almacén no había precios, así que no sé a cómo iba el Nora.

Me sorprendió encontrar en esa parte de la tienda un vino dulce de marca “De puta madre”, así que no me pude resistir a hacer la pregunta graciosa del día: “¿Habrá entonces un ‘El vino que venda Asunción’?”. “No, ese no hay” fue la respuesta de mi acompañante, uno de los cuatro propietarios del negocio.


En breve embarco en Lavacolla, junto con el colega y amigo Xurxo Fernández (El Correo Gallego) con destino al Ampurdán catalán para conocer de cerca una de las iniciativas turístico-gastronómicas de Turisme de Catalunya y Cuina de L’Empordanet.

El programa promete de todo. Visitas a los arrozales de Pals, los campos de frutas de la Costa Brava, Museo de la Confitura de Torrent, mercado de Palafrugell, Aula Gastronómica de L’Empordá, lonja de Palamós, Vins i Licors Grau (Palafrugell)… y naturalmente la gastronomía del Ampurdán de la mano de los cocineros que componen el colectivo, con la participación estelar, que dirían en una película de época, de Joan Roca (Celler de Can Roca) y Ángel Pascual (Restaurante Lluçanés).

Aguardo que entre green y green me quede algo de tiempo y ganas para ir contando las primeras impresiones.

I si no ens veiem el dijous…



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