Comunicación?

Embargada hasta el 1 de septiembre de 2014“. La nota llegó por correo electrónico el 31 de julio del mismo año. Condenada a un mes y un día de ostracismo, es evidente que no contiene una noticia sino un texto publicitario. Y también que quien la manda no sabe mucho de los mecanismos del embargo.

Estas cosas pasan cada vez con más frecuencia. Notas de prensa que son jeroglíficos ininteligibles. Otras en las que nada se dice de lo que puede interesar al lector pero todo se adjetiva con calificativos. Hay quien sufre de incontinencia verbal y lo vuelca en notas farragosas e interminables y quien quiere ser tan conciso que es capaz de escribir una nota de siete palabras: “Fulano de tal participará en tal congreso“. Lo juro, hace unos años recibí esa nota, con nombre y apellidos claro, y además días después de haber publicado ya la información.

El problema está en encargar la comunicación de un negocio a quien no está capacitado para ello. Resulta difícil defender la apuesta de un productor, una empresa o un cocinero por la calidad cuando se encarga la comunicación a un aficionado. Lo mismo que es poco congruente defender el producto local con un gabinete de prensa situado a mil kilómetros.

Pero lo más incomprensible es que detrás de la nota que hoy nos ocupa está una gran multinacional. ¿Hasta ellos contratan aficionados?

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