Ropa vieja, sabor de Cuba

Ropa vieja

La primera vez que entré en Zara, van allá muchos años, fue a comer. Y comí bien. Volví muchas veces.

Porque Zara, antes que tienda de ropas ideadas en Galicia y confeccionadas por el mundo adelante, fue restaurante, madrileño y especializado en cocina cubana.

No me atrevo hoy a recomendarlo porque hace, de nuevo, muchos años que no piso su comedor.

En Zara se comía bien, y entonces era el único lugar de Madrid donde se podía comer cubano en condiciones, aunque los mojitos y daiquirís no valían un duro, como no lo vale ninguno preparado con Bacardí. Para combinados cubanos la referencia era La Taberna Cubana, ya desaparecida, donde además servían estupendas tapas de ropa vieja, picadillo o tamales.

En Zara se comía bien, pero mejor en mi casa, donde la cocina cubana era habitual después de los años vividos por mis padres en La Habana. Escribo estás líneas después de comer un plato de ropa vieja con arroz blanco y yuca frita.

El día antes, mientras preparaba la ropa vieja, pensaba en cómo la cocina cubana consigue resultados muy diferentes empleando las mismas bases y condimentos.

Cebolla, ajo y pimiento pochados son el comienzo de platos tan diferentes como el picadillo habanero, ropa vieja, tasajo, fricasé o camarones enchilados. En todos los casos se adereza con orégano y comino. Y todos llevan tomate, aunque yo no siempre lo pongo en la ropa vieja y en el tasajo. La misma cebolla, ajo y pimiento (ahora verde) van en el sofrito de los frijoles negros (mucho mejores que los brasileños o mexicanos), que también se condimentan con orégano y comino.

Aún hay más coincidencias entre el picadillo y el fricasé: ambos llevan aceitunas (verdes y con hueso), alcaparras y pasas.

Pero los resultados son muy diferentes gracias al resto de ingredientes: carne picada en el picadillo; pollo o pavo en el fricasé; cecina de caballo en el tasajo; camarones en los que van enchilados, frijoles en su caso…

Es una cocina sorprendente y poco conocida en España, de la que iré contando con tiempo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *