[lang_gl]”Picnic” no camiño da Serpe[/lang_gl][lang_es]”Picnic” en el camiño da Serpe[/lang_es]

Cesta de picnic
A los amantes del cine la palabra picnic les recordará las faldas vaporosas de Kim Novack y el descaro de William Holden en la película de Joshua Logan, datada en el mismo año (1955) en que Álvaro Cunqueiro daba al mundo su primera novela, Merlín y familia.

Este del que voy a hablar fue un picnic bien distinto, con un grupo de periodistas con su cestita conteniendo exquisiteces: gazpacho, camarones, nécora y una portentosa cigala compartiendo el mantel sobre la hierba con una latita de caviar o una maravillosa empanada de maíz con sardinas. Mejillones en escabeche, tartar de solomillo (cada uno preparó el suyo antes de la salida, lo incluso que la cigala), un pan que quitaba el hipo y sorprendentes quesos gallegos (Queixo do Peregrino, de cabra del Xurés y un queso del país, ourensano, que era auténtica crema. Se coló de rondón una tarta cacereña que no resistía la comparación con los gallegos) para acompañar el membrillo, los mirabeles en almíbar o la fruta de la pasión con yogur. Todo acompañado de Magma de Cabreiroá (organizador del evento), cerveza 1906 y los vinos de Ponte da Boga.

La cita fue en la cocina y en los jardines de Pepe Vieira, en el Camiño da Serpe, con Xosé Cannas y Pepe Solla dirigiendo la fiesta.

Desde nuestra atalaya mirabamos la ría de Pontevedra, que recordaba el río del picnic de Kim, en un espléndido día gallego de finales de agosto.

Faltó el baile
Empanada

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