Tapétae Compostela

Hoy comienza la primera edición de Tapéate Compostela. Esperemos que no sea la última.

Tápeate Compostela es la iniciativa de un grupo de bares y restaurantes que echan de falta la quinta edición de Santiago(e)tapas (el concurso nació en 2008 y en su web aún se puede ver la información de la cuarta edición, de 2011), que debería haberse celebrado este verano y que no tuvo lugar a causa de los recortes presupuestarios que está llevando a cabo el ayuntamiento de Santiago. Con solo cuatro ediciones el concurso de tapas estaba consolidado cómo uno de los principales, sino el primero, de Galicia.

Ese concurso, el Forum y todas las actividades gastronómicas impulsadas por el ayuntamiento desde 2007 (Santiago Repetirás, Sabores de Pasión, etc.) llevaron a situar a Santiago cómo una de las referencias gastronómicas de Galicia. Ahora deberá ser la iniciativa privada la que mantenga ese nivel, y no tengo claro que vayan a ser capaces de hacerlo, aunque espero equivocarme con la duda.

Lo cierto es que la hostelería de Compostela no fue capaz de aprovechar esos años de vacas gordas de apoyo municipal. Ni de agradecerlo. Y hasta el mes pasado no comenzaron a darse cuenta de que no siempre pueden esperar que les den las cosas hechas.

Este Tápeate Compostela comenzó a gestarse bien avanzado el mes de junio, cuando algunos cayeron en la cuenta de que habían cambiado las cosas en el ayuntamiento. Tardaron en comprenderlo y comenzaron a pedir opiniones, a los que más relacionados estuvimos con el, de momento, extinto concurso de tapas.

El resultado está ahí. Del nueve al veintidós de julio, once establecimientos ofrecerán otras tantas tapas y un precio único de dos euros. El éxito culinario está garantizado porque entre los participantes están algunos de los establecimientos que marcaron los más altos niveles de calidad en las cuatro edición del etapas, como familiarmente le llamabamos, y en el concurso de tapas del Forum 2010, que fue un etapas en pequeño.

Es un pequeño paso al que deberán seguir muchos otros para mantener el prestigio gastronómico de Santiago, una ciudad que en buena medida basa su economía en la hostelería.

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