Una noche prodigiosa

Cuncas

La del 22 de diciembre fue una noche llena de prodigios que la emoción del momento nos impidió apreciar. Ando ahora buscando sombras por las fotos publicadas porque, sin duda, el maestro Cunqueiro estuvo cerca de nosotros en alguno de los momentos de la ruta gastro-literario con que celebramos su centenario.

En sus tiempos mozos, de estudiante universitario en Compostela (Prefiero Mondoñedo y Compostela a todo, escribió en su autobiografía de 1935), Cunqueiro fue perseguidor de sombras por los rincones de Santiago y un día en las Platerías vio pasar la de Don Gaiferos de Mormaltán, según cuenta su íntimo amigo Francisco Fernández del Riego. Y conociendo tan bien las sombras santiaguesas, seguro que él mismo fue ayer una de ellas.

También se manifestaron los seres del inframundo, demonios transmutados en músico insolente y maleducado. Cunqueiro escribió mucho sobre demonios que toman formas humanas, de animales y cosas, incluso de uno que se metió en el cuerpo de una monja el día que ella comió lechuga. Y les pone nombre y cuenta su historia legendaria, pero no recuerdo ninguno que fuera músico, igual este es una novedad.

Los prodigios se multiplicaron en nuestras tazas, marcadas todas con el número 22, como la que Cunqueiro empleaba, de joven, en el Padre Benito e incluso un mal vino nos supo bien y allí donde fuimos a beber y comer nos trataron con cariño aunque la entrada por la puerta de una tropa de más de treinta sedientos y hambrientos pueda asustar al tabernero más bregado.

Disfrutamos de la poesía y la prosa de Cunqueiro. Hubo risas ante las historias fantásticas del escritor y un momento especialmente emocionante cuando, en la Acibechería, descubrimos que Hylas, la cretense que llamamos Eco, se deja escuchar en Compostela: ?…bajando por la azabachería, cabe el arco que llaman del Arzobispo, se oye la voz de Eco como en ningún otro lugar del mundo”.

Al mismo tiempo que Compostela, homenajearon a Cunqueiro con la cunca en la mano las ciudades de lAa Coruña, Lugo y Tui y muchas otras gentes en sus blogs, en las redes sociales y en sus corazones. Hoy en el cielo de los escritores gastronómicos seguro que más de uno envidia a nuestro paisano, aunque se echaran de menos las voces de los que no fueron capaces de sacrificar un minuto del día para pronunciar el nombre del mindoniense, que andará en compañía de sus amigos gallegos (Jorge Víctor Sueiro, Picadillo, Julio Camba, Emilia Pardo Bazán) y no gallegos (Josep Pla, Néstor Luján, Xavier y Eugenio Domingo, Simone Ortega) y el acabado de llegar Joaquín Merino, al que le estarán mostrando las cocinas del lugar.

Un comentario sobre “Una noche prodigiosa

  • el 23 de diciembre de 2011 a las 22:28 10Fri, 23 Dec 2011 22:28:47 +000047.
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    Siempre me pesa un poco la distancia con Galicia, pero esa noche me pesó un par de toneladas más 🙁

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