Cosas de “colis”

Todo lo que se cuenta alrededor del problema sanitario aparecido en Alemania y atribuido a una infección por Escherichia Coli me recuerda inevitablemente lo acontecido en España hace exactamente treinta años y que acabaría siendo conocido cómo síndrome tóxico, causado por el consumo de aceite desnaturalizado que debería haberse destinado a usos industriales no alimentarios.

También entonces un coli fue protagonista durante un tiempo del caso. Aún recuerdo al entonces Ministro de Sanidad, Jesús Sancho Rof, explicando en rueda de prensa que el problema venía derivado de una infección por “un bichito tan pequeño que sí se cae de lana mesa se mata”. Tal bicho era el Vibrio coli, que en la redacción en la que yo trabajaba entonces rebautizamos, dada su fragilidad, como Vidrio coli.

Curiosamente, el primer muerto por culpa de aquella intoxicación masiva se produjo el primero de mayo de 1981. Y también, curiosamente, uno de los intoxicados fue el poeta gallego al que este año dedicamos el Día das Letras Gallegas: Lois Pereiro.

O Vibrio coli no fue el único señalado con el dedo por aquel entonces. Recuerdo muy bien el efecto devastador que tuvo el hecho de que en un momento se acusara a las fresas de Aranjuez de ser la causa de la intoxicación. Y mucho menos puedo olvidar cuantos años tuvieron que pasar para que la mención de la palabra colza no causara pavor entre los españoles.

Hoy en Alemania parece que ya pasaron de la fase vegetal (allí pepinos, aquí fresas) pero igual que en la España de 1981, la información es escasa porque parece que nadie sabe nada. Veremos en que acaba la cosa, pero ya es seguro que el sector hortofrutícola está sufriendo las consecuencias de ese mal tan español como es la improvisación, pero puesta en manos alemanas, que esta vez se mostraron poco cuadriculadas y nada responsables.

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