Arroz de lareira

De Colineta

En un instante el comedor del Garum quedó en la penumbra a pesar de que estaba sentado al pie de la ventana por la que entraba el sol primaveral. Solo el resplandor de una endeble llama iluminaba la estancia y me pareció ver al gato persiguiendo un ratón que acababa de mordisquear uno de los chorizos colgados al humo.

Arroz da lareira” dijo el camarero y el hechizo desapareció de pronto, volviendo a brillar el sol al otro lado de los vidrios. Se disipó el humo que llegó a la mesa dentro de una campana de cristal y dejó ver un arroz dorado como el mismo sol. Olía a lareira. Y a lareira sabía aquel arroz, potente de sabor y de aroma, acompañado de trozos de pollo de corral. Un ligero picante le daba aún más fuerza.

En el Garum probé el primero de los menús de la campaña A cocina gallega con Cunqueiro y ciertamente comenzamos con buen pie, aunque las Sopas de caballo cansado con helado de yogur me hubieran emocionado menos que el arroz, dada la textura algo brava del bizcocho. Seguro que el cocinero quiso reproducir unas sopas con pan de maíz, cuando para mí siempre lo fueron con pan de trigo.

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