Humo a los postres

Para mí la gran sorpresa del fin de semana pasado en Vilalba alrededor del queso de San Simón fue el postre que nos sirvieron en la comida del sábado, celebrada en el Parador de Vilalba: semifrío de queso de San Simón montado en bica de maíz con el crema de membrillo y frutos secos.

Un plato sencillo y clásico, el semifrío (se infusionan las cortezas del queso en nata para que dejen su aroma, se añade azúcar y gelatina y se deja cuajar en la nevera) ofrecía todos los matices del humo tanto en la nariz como en la boca. La receta de Marcos Domínguez, el joven chef del Parador de Vilalba, dejó patente que el San Simón tiene un hueco en el mundo de los postres, mas allá que servido en compañía del roscón de Vilalba, forma en que lo he comido muchas veces en la capital de la Terra Cha.

Con el San Simón no hace falta ahumador para que el humo esté presente en la nariz y en la boca.

Recuerdo ahora las croquetas líquida de queso de las que hace algún tiempo me hablaba Roberto Walter, profesor de la Escuela Superior de Hostelería de Galicia, donde también las hacían con la piel del San Simón para aprovechar su potencia olfativa y gustativa

Capítulo Cero, La cocina de Lechuza,

Un comentario sobre “Humo a los postres

  • el 07 de abril de 2011 a las 18:33 06Thu, 07 Apr 2011 18:33:50 +000050.
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    Esta forma de trabajar la corteza no se me habia ocurrido (normal) ni tampoco lo habia leido antes. Me lo apunto mentalmente para cuando tenga ocasión. Muy útil.

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