Cunqueiro 1

Cunqueiro tenía mucha imaginación” escucho con cierta frecuencia entre gentes del mundo de la gastronomía refiriéndose a la obra culinaria del escritor de Mondoñedo. Lo malo es que esa frase se pronuncia con un cierto desprecio, como si la imaginación no tuviera valor alguno en la cocina y en la gastronomía.

Habitualmente son gentes que solo buscan rebajar la importancia de la obra de Cunqueiro, dando a entender que lo que cuenta es más fruto de la imaginación del mindoniense que de la realidad o de su conocimiento. En realidad lo que hacen es demostrar su desconocimiento profundo de la obra de Cunqueiro, tan hondo como el de aquellos que lo reverencian como el gran creador de la cocina gallega (también le leí a algún lumbreras que el creador de la cocina gallega fue Picadillo).

La obra gastronómica de Cunqueiro es prodigiosa. Lamentablemente, muchos no conocen más que La cocina cristina de occidente o La cocina gallega. Otros llegan hasta Viajes por los montes y chimeneas de Galicia, que es el título con que Austral publicó lo que Cunqueiro y Castroviejo habían publicado antes como Teatro venatorio y coquinario gallego. La mayor parte de los gastrónomos, gourmets o como les quieran llamar, paran ahí. Y pierden las mejores páginas culinarias del gran maestro de Mondoñedo, que se encuentran nos sus artículos periodísticos, en sus novelas (Merlín y Familia es una auténtica enciclopedia de la cocina lucense de mediados del siglo XX), en sus relatos, todos ellos llenos, cierto, de una imaginación desbordante… excepto en lo relacionado con la cocina. Tal vez la única novela llena de imaginación culinaria es Si el viejo Simbad volviera a las islas, en el que podemos encontrar cosas como los ajos rellenos de sangre de pichón, el caramelo de lechuga o el revuelto de huevos con claveles, que en su tiempo eran una locura… y hoy no tanto.

La gastronomía y la cocina están siempre presentes en la obra narrativa de Cunqueiro, así que el maestro de Mondoñedo nos va a dar para mucho hablar. En su teatro y en la poesía, por el contrario, desaparecen.

3 comentarios sobre “Cunqueiro 1

  • el 07 de julio de 2010 a las 15:16 03Wed, 07 Jul 2010 15:16:59 +000059.
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    Yo soy muy ignorante, y no es que esté precisamente orgulloso de ello.

    Pero el tiempo y las facultades me dan para lo que me dan y no para más. Así que este artículo me ha servido para mirar a Cunqueiro de otra manera. Lo conozco muy superficialmente, vivo lejos en Barcelona y no llego a todo, pero desde luego su nombre y su importancia si las conocía. Ahora bien, esas locuras ejemplares del final del post son tan grandes y bellas…

    ¡Ajos rellenos de sangre de pichón!

    solo me queda agradecerle las pinceladas de cunqueiro que nos ha regalado. Un saludo.

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  • el 07 de julio de 2010 a las 20:04 08Wed, 07 Jul 2010 20:04:56 +000056.
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    Lembro a Cunqueiro como un señor de gafas que tomaba chiquitas na de Elixio e non paraba de falar. Eu ía alí de moi neno, da man do meu pai, pero só me daban un kas de limón 🙂

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  • el 08 de julio de 2010 a las 16:21 04Thu, 08 Jul 2010 16:21:16 +000016.
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    Pois seguro que podía, Esedidió, contarnos algunha lembranza daquel tempo.
    Eu so podería contar daquela tarde en Mondoñedo cando paseba con dúas irmás da vila, compañeiras de estudos no instituto. De súpeto unha delas comezou a berrarlle a un home “tío, tío”. E aló fomos os tres darlle a benvida ao tío das miñas amigas, que non era outro que Cunqueiro. Ao ano seguinte marchei a Madrid, estudar xornalismo, e non tiven oportunidade de volver saludalo.

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