La mesa del Presidente

Dice Óscar Caballero en La dietAtlántica, ese libro sobre lo que mucho habrá que hablar, que Valéry Giscard d’Estaing, entonces presidente de la República Francesa, empujó lo que pudo por la Nouvelle Cuisine, que acabaría convirtiéndose en el referente mundial de la década de los ochenta.

No sé si Giscard lo hizo por considerarlo cuestión de estado o, sencillamente, porque le gustaba la buena mesa.

Presidía entonces el gobierno español Adolfo Suárez, de quien se decía que se alimentaba a base de tortillas francesas, por lo que mal podían aguardar los cocineros españoles un respaldo como el francés. Entonces en Madrid triunfaban restaurantes como Mayte Commodore (se dijo que Gutiérrez Aragón se inspiró en su historia para la película La mitad del cielo, con banda sonora del grupo gallego Milladoiro), Casa Lucio y sus huevos fritos o el discreto El Landó, donde decían que con frecuencia recalaba el Rey.

¿Y después que?. Pues parece que poca cosa. A lo mejor fue Felipe González el presidente que más atención le prestó a la gastronomía, llevando de vez en cuando a los cocineros más reconocidos de la época a la Moncloa. Creo recordar que hasta Toñi Vicente estuvo en alguna ocasión por allí, pero ahora no soy capaz de afirmarlo con rotundidad.

De la época de Aznar posiblemente lo único destacado sea la potenciación del vino de la Ribera de Duero, como bien dice Caballero, y de Zapatero lo cierto es que poco sabemos. Podría haberse convertido en el portavoz del botillo del Bierzo, pero el puesto estaba ya copado por el periodista radiofónico Luis del Olmo.

En Galicia el único presidente que destacó en cierta medida por sus aficiones culinarias fue Manuel Fraga. Con frecuencia se dejaba ver por Casa Vilas, en una época de esplendor para el restaurante compostelano, pero tampoco le hacía ascos a la cocina de Toñi Vicente, aunque de la época de Fraga posiblemente el más beneficiado de todos los restaurantes gallegos fuera el Carretas, que entonces registraba, en la hora de comer, una de las mayores concentraciones de conselleiros y directores generales del mundo.

Después llegó Touriño y, en un país en el que el turismo es una industria de importancia y al que los turistas vienen, sobre todo, a comer, dejó una frase inolvidable: “a mí no me verán en un restaurante de lujo“. Creo que sobran dedos de una oreja para contar los restaurantes “de lujo” que tenemos en Galicia, así que la frase fue más bien desafortunada.

Feijoo llegó hace un año sorprendiendo a muchos en varias fiestas gastronómicas, antes y después de la toma de posesión de la Presidencia de la Xunta. No son esas las citas más representativas de la gastronomía gallega evidentemente, pero por algo se empieza. Y se acaba.

En lo que va de año la única vez que coincidí con un conselleiro de la Xunta en un restaurante fue, no hace mucho, con la titular de Sanidad. En la Bodeguilla de San Lázaro, llena de funcionarios comiendo. La conselleira daba ese día buena prueba de la austeridad que predica la Xunta en estos tiempos de vacas flacas. Pero no estaría de más que el Presidente se dejase ver de vez en cuando por alguno de los muchos y buenos restaurantes del país. Solo lo criticarían los que no entienden que eso, hecho con cabeza, es una inversión, no un gasto.

Un comentario sobre “La mesa del Presidente

  • el 24 de junio de 2010 a las 13:19 01Thu, 24 Jun 2010 13:19:53 +000053.
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    non ten que ver co post, pero aviso a navegantes,
    o parecer o restaurante Caney abreu un blog na paxina http://www.caney.es, polo que me comenta un amigo que traballa de camareiro, teñen pensado ir actualizando semanalmente o mesmo con recetas e actividades do restaurante, o parecer, o novo cociñeiro que teñén está empeñado en volver a facer do Caney un referente de Santiago.
    Comín dúas veces no último mes alí, e a verdade e que a mellora é moi notable a anos atrás, incluso que con Pedro Roca, vense preparacións máis técnicas na pizarra do día e as presentacións moi cuidadas, e as últimas xornadas mexicanas, foron na miña opinión as mellores que fixeron,e acostumbro a ir a case todas, espero que deixen facer a este cociñeiro, xa que é un sitio moi agradable para comer que nos últimos anos caera na mediocridade total.

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