Pimientos de Herbón y patatas cocidas, al gusto de Cunqueiro

Vendedora de pementosLos primeros pimientos amparados por la denominación de origen protegida Herbón ya están en el mercado, envasados por la cooperativa A Pementeira.

Como escribía Álvaro Cunqueiro hace más de treinta años “Desde hace unos años, aumentó en Galicia el gusto por los pequeños pimientos franciscanos, de Herbón, que ahora os los dan fritos en toda parte, solos cómo ‘tapa’, o guarneciendo carne, o acompañando un cocido“. Cunqueiro, que denomina a estos pimientos como “de Herbón, o de Padrón, o de Santiago, -que es como comúnmente son conocidos en Galicia-“ discurre sobre el vino que mejor les va y llega a la conclusión de recomendar un tinto ligero, no sin antes indicar que “Como se vasea generalmente con blanco, la tapa de pimientos va con éste, claro“. Hoy el vaseo se hace tanto con tinto como con blanco, así que el maestro de Mondoñedo estaría hoy satisfecho de ronda por las tascas de Padrón. Reparen que hace poco más de treinta años los pimientos fritos acompañaban al cocido en Galicia, según dice Cunqueiro.

Treinta y tantos años después de que Cunqueiro escribiera lo dicho, los pimientos de Herbón siguen siendo destinados preferentemente a la sartén, aunque algunos cocineros como Marcelo Tejedor los sublimaron al incorporarlos al caldo de pimientos que acompaña su merluza con pilpil de limón, plato elegido como uno de los iconos de la primera década del siglo XXI. Otros, como Pedro Roca, elaboran una salsa picante con los últimos pimientos de Herbón, cuando ya rabian.

Pero este año yo los voy a probar como indica Cunqueiro que le gustan, porque me parece una idea sensata, muy gallega y, sobre todo, muy sabrosa. Dice Cunqueiro: “Estas merendando una pimentada, y en el aceite de freír los pimientos, que ya dije que se les echa sal de la gorda, rebañas con un trozo de patata, y la salsa se le pega a ésta una arena de sal, que viene a la boca, y todo aumenta de sabor, viene a nuestro paladar algo de fondo,y exquisito, que no osas borrarlo con un trago de vino. Son esos ratos ‘chüen’ de los ‘gourmets’ de la vieja China, que Ezra Pound admiraba como algo de indudable poética calidad y camino del éxtasis“.

NOTA: como se aproxima el centenario del maestro Cunqueiro, de vez en cuando traeré a Colineta asuntos relacionados con él y sus textos culinarios.

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