Cosas de sepias

AlcachofaYo, que les voy a decir, tengo una cierta tendencia a comportarme cómo una sepia y confundirme con lo que me rodea. Mejor dicho, con el que me interesa de aquello que me rodea, porque con el resto tengo una innata facilidad para chocar.

En Francia, por ejemplo, yo quiero ser francés. Siempre. ¿Qué más puede pedir nadie que un poco de muchos quesos, un buen pan, un buen vino, uvas, manzanas, peras?. Fantastique!.

Y vaya donde vaya siempre encuentro algo interesante que me hace querer ser del país, aunque solo sea por un tiempito, que después pasan los efectos del camuflaje y uno vuelver a ser lo que siempre fue.

Estos días, como quieren que se lo diga, yo quiero ser navarro.

De un tiempo a esta parte de vez en cuando mi cuerpo me pide que le meta el diente a determinadas cosas y no me queda más remedio que hacerle caso. Es cómo cuando me saca a pasear el perro (Panchito cuando hay confianza, Don Francisco para otros) y se ponen a pacer en la hierba. ¿A ti también te lo pide el cuerpo, no, compañero? le digo mientras el perro me mira fijamente por si le voy a echar una salchicha no perderle la pista.

Las verduras son una de esas cosas que de me pide el cuerpo de vez en cuando. Pero lo de hoy es diferente. Hoy yo quiero ser navarro y volver a comer esos espárragos, las menestras o los cogollos que nos pusieron la semana pasada en Tudela. Impresionante la materia prima e impresionante la preparación.

Por comer hasta comí, y con gusto, alcachofas, que nunca fueron plato de mi devoción.

En fin, cosas de sepias.

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