Jalea de guindas al licor. Manual de instrucciones para su elaboración

Jalea de guindas al licorAllá por el comienzo del verano tómense quince o veinte kilos de guindas de buena calidad y bien maduritas y, con mucha paciencia y mano de hierro, córtenles con tijera los rabitos al borde de la carne. Nada de arrancarlos, que entonces la fruta acaba enlodando el licor.

Tómelo con paciencia. Ponga la radio, que siempre acompaña. Y cuando remate el trabajito preocúpese por unos minutos de su mano derecha (si es diestro) que tendrá destrozada de tanto darle a la tijera. No se preocupe por el dolor, al día siguiente será peor.

Lave entonces las guindas con agua corriente y déjelas escurrir. Lave también los garrafones. Y comience con los cálculos: si cada garrafón tiene dieciséis litros de capacidad (u ocho, o cuatro, de ser el caso) y por cada litro de líquido vamos a poner medio kilo de guindas ¿cuántas guindas pondremos por garrafón?. No olvide que las guindas no son como el saber, y resulta que ocupan lugar, así que si en un garrafón de dieciséis litros pone ocho kilos de guindas acabará volviendo al inicio porque no le va a caber el licor que esperaba. Calcule, calcule, que no le voy a dar yo todo hecho.

¿Que no tiene garrafón? Pues búsquelo. Aún quedan por el país muchos sitios donde comprarlos. Pero olvide para siempre jamás la idea de usar las botellas vacías que tiene en el trastero. Ni se imagina el trabajito que puede dar meter quince o veinte kilos de guindas, una a una, en tales botellas.

Puestas las guindas en el garrafón añada el licor. Yo, siguiendo la receta heredada de la familia, pongo caña de holanda y anís dulce, en proporción variable, según la cantidad de azúcar que lleve el anís. Y también canela en rama. Por último pongo el tapón que cierra el garrafón, y con mucho cuidado lo agito. Insisto en lo de tener mucho cuidado en esta labor, no por miedo a romper el garrafón o porque se perjudique el licor, sino para evitar un previsible dolor de espaldas que se sume al de las manos.

Antes o después del agitado debe usted pegar en el garrafón una etiqueta en la que indique la fecha, la cantidad de guindas que van dentro, la de caña, la de anís y la de canela. No lo olvide, lo de poner la etiqueta quiero decir, porque lo que va dentro lo va a olvidar de todas-todas. Está hablando la voz de la experiencia.

Lleve el garrafón a un rincón difícilmente accesible del trastero y olvídese de él durante cuatro o cinco años. (Seguro que ya entendió el porque de un rincón inaccesible: dificulta sucumbir a las muchas tentaciones que va a tener durante esos años).

Eso sí, pasados los cuatro o cinco años procure acordarse del garrafón, no vaya ser que pasen veinte o treinta sin darse cuenta.

Saque el garrafón de su rincón y, si tiene alma de poeta, recuerde los versos de Bécquer

Del salón en él ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo…

Cáguese en el que inventó el polvo.

Con mucho mimo (y la imprescindible ayuda de un embudo y un colador), traslade el licor, que ahora ya es “licor de guindas” a otro recipiente. Y deje las guindas en el fondo del garrafón, donde irá añadiendo las guindas del resto de garrafones, y a lo mejor las del año siguiente o del anterior (no piense que con un garrafón o dos de licor va a tener para toda la vida, que en cuanto le dé la prueba a la familia y a los amigos el nivel bajará gravemente).

Vuelva a acordarse de ellas, de las guindas, un día allá a finales del otoño o comienzo del invierno, cuando las manzanas de sus manzanos están en sazón. ¿Que no tiene manzanos?. Pues un problema, va a tener que rascarse el bolsillo, pero descubrirá que en esa época, final de otoño o comienzo del invierno, están baratas las manzanas.

Así que coja diez o quince kilos de manzanas, lávelas y quíteles el rabo. Esta vez lo mismo da arrancarlo que cortarlo.

Sin perder un minuto parta cada manzana por la mitad y cada mitad por medio y cada medio en dos trozos y cada trozo en dos pedazos y así sucesivamente hasta tener las manzanas bien cortaditas. Ni se le ocurra pelarlas ni quitarles el carozo. Si lo prefiere emplee cualquier otra técnica más eficaz, lo importante es cortar las manzanas en trozos pequeños.

Las manzanas picadas van a una olla (piénselo bien, igual antes de empezar tiene que ir a comprar una olla de tamaño idóneo) a la que se le pone fuego debajo y unas cuantas jarras de agua de la fuente. Si no tiene fuente a mano puede ponerla del grifo, y si es usted un repugnante incluso la puede poner de Fontenova.

Y por cada kilo de manzanas que puso a cocer eche también en la olla medio kilo de las guindas que tiene en el fondo del garrafón.

Tenga paciencia. Buena falta le va a hacer, porque cocer todo eso no es cosa de unos minutitos. De vez en cuando remueva la cocedura y, si tiene ganas, aplaste las manzanas con una cuchara o una espumadera, naturalmente del tamaño adecuado.

Cociditas las manzanas, páselo todo a un saco de lienzo que va a dejar colgado toda la noche en un sitio fresco, con la precaución de poner debajo una cazuela bien grande que recoja el líquido que gotea. Y debemos recogerlo por dos razones: una para no dejar el suelo hecho un desastre, y otra y no menos importante, porque ese líquido es lo que necesitamos para hacer la jalea. Si no tiene un saco del tamaño adecuado puede usar dos más pequeños, y si tampoco los tiene debería pensar porque se metió en esta labor sin dotarse previamente de todo lo necesario.

Al día siguiente filtre el líquido (una manga del café es ideal, se encuentran en tiendas especializadas en productos para la cocina… o en una tienda de chinos) y mídalo, pasándolo a la misma olla en la que el día anterior coció las manzanas (naturalmente bien limpia).

Por cada litro de líquido ponga setecientos gramos de azúcar de buena calidad. Y añada también el zumo de tres o cuatro limones, pasado por la misma manga con la que filtró el líquido.

Encienda el fuego y a remover de vez en cuando mientras cuece la mezcla. No hay que preocuparse por una espumita blanca que se me forma al principio: igual que llega se va. Tampoco se preocupen si el líquido del que partimos les parece ligeramente turbio: al final va a resultar una jalea transparente y cristalina.

Remueve que remueva, la jalea irá espesando. Sabrá que está en su punto cuando la última gota que cae de la cuchara con la que remueve, depositada en el borde inclinado de un plato, baja por él muy despacito.

En ese momento eche la jalea en los frascos que ya tendrá preparados, lavados y esterilizados. Si los tiene, que igual le pasó lo mismo que con el saco. Tape en caliente y deje enfriar.

Al día siguiente ya podemos preparar unas tostadas con el mejor pan, una mantequilla casera y nuestra jalea. O no. A veces, cansados de tanto remover, envasamos la jalea cuando aun no está bastante cocida y el resultado, una vez que enfría, es un líquido más o menos espeso pero no una jalea. No hay problema: vacíe usted todos los frascos en la olla y ponga la jalea a cocer un poco más. Y cuando esté en el punto, vuelva a envasarla. Deje enfriar y al día siguiente prepare, ahora sí, las tostadas del desayuno. O pruebe la jalea con un buen queso de tetilla y verá lo que es bueno.

También verá que con diez o quince kilos de manzanas salen alrededor de cinco kilos de jalea y puede agasajar con un bote a familiares y amigos, cometiendo el mismo error que cuando les dio a probar el licor de guindas. Siempre van a querer más.

8 comentarios sobre “Jalea de guindas al licor. Manual de instrucciones para su elaboración

  • el 07 de enero de 2010 a las 10:21 10Thu, 07 Jan 2010 10:21:48 +000048.
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    Bonito, bonito, post!!… Y me he divertido leyéndolo… Pero un poco tediosa la labor para conseguir la jalea y ya tengo demasiados propósitos para el año nuevo sin añadir uno más… ¿Se puede conseguir con facilidad en algún sitio?…

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  • el 07 de enero de 2010 a las 12:54 12Thu, 07 Jan 2010 12:54:16 +000016.
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    15 ou 20 quilos de guindas? Joder, eu un ano fixen 8 e en vez de man (esquerda, no meu caso) tiña un muñón.
    A miña receita e lixeiramente diferente, pero supoño que igual de boa (a xulgar polo éxito): Poño a macerar as guindas (co rabiño cortado e lavadas, of course) na metade de peso de azucre, co frasco ben tapado (para evitar fermentación aerobia) e téñoas así unha semana. Ao final fórmase unha especie de almíbar coas guindas e o azucre disolto. Despois boto a mesma cantidade de caña que de guindas e déixoo (non 5 anos, non teño tanta paciencia). Con esas proporcións, o contido de alcohol baixa moito e queda un licor moi suave e un tanto ácido. (e que eu non gosto do anís).
    Este ano fixen un experimento cuns endrinos que atopei e estou á espera de ver que sale (patxaran non, que coa cantidade de endrinos que leva parece tinta de pluma parker)

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  • el 07 de enero de 2010 a las 13:05 01Thu, 07 Jan 2010 13:05:12 +000012.
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    mini, desconozco si existe uan jalea similar en el mercado, pero lo dudo mucho. La receta nació de mi necesidad de aprovechar las muchas guindas que quedaban después de beber el licor. El primer año hice unha mermelada. Estaba muy rica, pero no me gustó nada la textura. El segundo año hice la jalea y la cosa cambió por completo: sigue igual de rica y la textura es estupenda.

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  • el 07 de enero de 2010 a las 13:07 01Thu, 07 Jan 2010 13:07:23 +000023.
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    eSedidió, con 15 pu 20 quilos de guindas asegúrome que as últimas botellas que se beben teñen máis de dez anos. E co paso do tempo o licor vaise mellorando de maneira moi notable.
    A próxima vez vou probar coa súa receita, que me parece moi interesante, inda que imaxina que o resultado vai ser moi parecido ao que eu consigo.

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  • el 07 de enero de 2010 a las 13:46 01Thu, 07 Jan 2010 13:46:26 +000026.
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    Pois se quere probar, un par de cousiñas que esquecín:
    1.- Durante a fase de maceración convén darlle a volta á garrafa un par de veces ao día para facilitar a mestura (dáselle a volta e ponse de novo de pé; non fai falla axitar).
    2.- Eu tamén lle boto uns pauciños de canela.

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  • el 10 de enero de 2010 a las 19:14 07Sun, 10 Jan 2010 19:14:11 +000011.
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    Hacía tiempo que notaba la falta de ese fino humor amarillo; no, amarillo no, “pelirrojo”. Hazlo con mas frecuencia, trae muchos y buenos recuerdos. Apertas.

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  • el 10 de enero de 2010 a las 21:30 09Sun, 10 Jan 2010 21:30:44 +000044.
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    Coincido plenamente con Fran, alegra que regreses.
    Y la receta me viene de perlas anda por casa un frasco mediado de guindas que quedaron de un licor. Algunas me las he comido con chocolate, pero esta idea aunque se apara un frasco, me resulta infinitamente mejor.

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