Chanfainas

Chanfainas– Hombre, quédate a cenar.

– Hoy no -respondí- que quedé con los amigos para tomar unos vinos.

– Mira que hay chanfainas.

– Pues que aguarden.

Más o menos así fue, hace ya bastantes años, la conversación con Amparo, la tía Amparo (tía de mierda, dijo un día con su humor habitual), la viuda de mío tío Fernando en su casa de Tras dos Ríos, en O Valadouro.

Llevaba yo muchos años sin comer una chanfaina y la sola mención de las mismas me hizo quedar pegado a la silla en espera de la fantástica cena que se me ofrecía.

Pasaron otros muchos años y andaba yo en el empeño de convencer a algún carnicero de O Valadouro de que me hiciera aquella delicia cuando sonó mi móvil. Era un sábado por la noche y el que llamaba mi hermano Francisco, que pasaba unas vacaciones en Ferreira.

– ¿A que no sabes que voy a cenar hoy?. Chanfainas.

– Mecago nos santísimos sacatrapos ¿de donde las sacaste?, contesté antes de que él me explicase que un carnicero de Mondoñedo las llevaba cada sábado al mercado de Ferreira. Me fue fácil saber de quien hablaba: el mismo carnicero al que de vez en cuando le había comprado yo chicharrones de tripa, que ya casi no se ven por ningún lado (maravillosos eran los que ponía Angelita en Os Lobos, pero ya no hay ni Lobos ni chicharrones).

Muchas veces compré las chanfainas en el mercado de Ferreira, y alguna en la propia carnicería en Mondoñedo. Así que cuando no hace mucho me llaman, desde Mondoñedo, Sole y Manolo, no pude resistir la tentación de recomendarles encarecidamente que visitasen al carnicero y compraran la chacina. Y así lo hicieron. A Manolo ya lo escuche hablar de las chanfainas en la Radio Galega y Sole me habló de ellas ayer mismo, cuando intercambiamos libro por chanfainas. Ella se llevó el libro, yo las chanfainas, y recordé a Lee Luthiers y el intercambio de oro (chanfainas) por baratijas entre Colón y los indios.

Y miren por donde, ayer mismo tomé café con Pablo Valledor, de Porco Celta Fonsagrada, que me traía una muestra de uno de sus productos: chanfainas. Habíamos hablado del asunto en la cata de productos de porco celta que se celebró en el marco del programa Santiago Repetirás.

Así que hoy cocí chanfainas de Mondoñedo y de cerdo celta elaboradas en Fonsagrada, y con ellas unas patatitas, que es la manera tradicional de comer este embutido, aunque a mí también me gusta frito y en mi casa causa furor cuando lo pongo en la parrilla.

No puedo comparar ambas chanfainas porque las de Mondoñedo ya estaban más curadas de la cuenta, cosa de la que solo yo tengo culpa por olvidarme de llamar a Manolo cuando había quedado en hacerlo para recogerlas. Las de cerdo celta estaban frescas, como debe de ser, pero para mi gusto les sobra la cebolla, que en mi casa nunca se puso en las chanfainas.

– ¿Y que, piensa explicar alguna vez lo que son las chanfainas? Mire aquellos del fondo la cara de aburridos que ponen.

– Hombre Petisuis, usted siempre atento a mis fallos. También podría usted contarnos como las la hacen allá por O Cadramón, su tierra.

– En O Cadramón las hacemos derechitas. Adiós.

Pues las chanfainas no son más que un embutido, con aspecto de chorizo, que se elabora principalmente con los pulmones del cerdo, a los que se pueden añadir algo de zorza de los chorizos, tocino o corazón (en mi casa se salaba el corazón y se comía en un cocido. ¡Que maravilla!). Sal, ajo y pimentón dulce o con un poco de picante completan la mezcla, que se embute en tripa y se ahuma con unas ramas de laurel. En Fonsagrada, por lo que veo en la etiqueta, también le ponen cebolla.

Chanfainas asadas y papas de arrandas componían la parva de don Felices, amigo del señor Merlín, que llegó a Miranda en busca de arreglo para el espejo de un reloj de arena que empleaba en sus artes adivinatorias, tal como cuenta don Álvaro Cunqueiro en «Merlín y familia». De las papas de arrandas hablaremos otro día

3 comentarios sobre “Chanfainas

  • el 28 de enero de 2009 a las 19:17 07Wed, 28 Jan 2009 19:17:46 +000046.
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    Sinto que non chegasen a punto.
    Aínda que debo aclararche que nada de cambiar ouro por espejitos, porque desde onte á tarde, entre ensaio e estudo do novo repertorio, vou coando unhas páxinas do teu libro e estou mais que encantada do traballo que fixeches nel. Un libro para ler todos os galegos nestes días e por San Xoan

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  • el 30 de enero de 2009 a las 21:16 09Fri, 30 Jan 2009 21:16:28 +000028.
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    As chafainas foron a cea de aquel dia, e de algunha outra de cando en vez. Pero a cea de onte mismo ¡¡¡corazón de cocho salgado!!! Sigo sin renuciar as lembranzas de cando eramos novos, lembranzas da casa, da Lavandeira, de Alaxe, etc.
    Unha aperta.

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  • Pingback: Colineta » Blog Archive » Chicharrones de tripa

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