Lycoperdon urticante

Así te deja las manos la urticante. Es muy vengativa…

Haber hay, el problema es dar con él. El Lycoperdon urticante es una seta que tiene la característica de estar rodeada de unos pelitos minúsculos, microscópicos, que inyectan en la piel de quien los toca la misma sustancia química que las ortigas, de manera que los desconocedores de la especie acaban con las manos calentitas y sin ganas de volver a meter la pata.

De momento, que yo sepa, el Lycoperdon urticante solo existe en mi cabeza y en la de usted, que está leyendo esto y que comprobará como se extiende el hongo. No lo busque, por lo tanto, en el monte ni en los prados de Galicia o de cualquier otro lugar del mundo, que pienso no lo va a encontrar (ahora me viene a la cabeza que estoy escribiendo sin documentarme previamente y a lo mejor resulta que sí hay algo semejante por el mundo adelante).

Bien que lamento que no haya un bueno número de estas setas por Galicia adelante. Y mejor si son gigantes, porque hoy ya vi en el telediario (la noticia no es para un tratamiento menor) que en algún lugar de Galicia encontraron un Lycoperdon gigante, de cinco kilos de peso y un metro de diámetro. Es la primera de las muchas noticias semejantes que escucharemos en otoño recién comenzado.

Que aparezcan setas de gran tamaño no me preocupa. Pero me cabrea bastante que cada vez que alguien da con una siempre la arranca y la lleva al bar del pueblo para avisar a continuación al corresponsal de la televisión en el lugar. No importa que se trate de una seta comestible o no. No importa que pueda ser una especie rara en Galicia o no (parece que es el caso de este Lycoperdon). Lo importante es el espectáculo y el minuto de ¿gloria? de salir en la televisión diciendo que no sabemos lo que vamos a hacer con ella. ¡Pues haberla dejado dónde estaba, después de hacer unas bonitas fotos.! Porque mira que si llega a ser una Lycoperdon urticante

NOTA FINAL: en el proceso de edición de este post me llega una noticia de La Voz de Galicia. No sé si es la misma seta u otra semejante, pero merece la pena leer la información de La Voz. Especialmente la primera frase.

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