El sabor de las cerezas y las uvas

Helados de cereza, refrescos de uva, ¿saben de verdad a lo que ofrecen?

Hubo un tiempo en que yo trabajaba en Area Central y en los cines del centro había helados Baskin Robin. Ahora ni trabajo allí ni hay tales helados. De toda la oferta el winter white era mi preferido: cerezas y chocolate blanco.

Pero siempre me preguntaba porque relacionaban aquel sabor con el de las cerezas. Llevo toda la vida comiendo cerezas y nunca había comido una que tuviera un sabor parecido a aquel. Así que imaginaba que era cosa de los norteamericanos, ya que no solo encontraba aquel sabor en el winter white, sino también en la cherry coke que tomaba en Miami y en el Doctor Pepper, que me gusta más que la coke. Hasta que un día probé las cerezas cocinadas, unas cerezas del país, y descubrí que allí estaba el sabor del helado y de los refrescos. Y caí en la cuenta de lo aficionados que son los norteamericanos a los pasteles de cerezas, así que llegué a la conclusión de que los fabricantes de aromas y sabores fijaron cómo cereza el de las cerezas cocinadas.

Imagino que lo mismo que me pasó a mí con el sabor cereza le pasará a muchos consumidores de Postobón con su sabor uva.

– Mire, ¿esto del Postobón no era un equipo ciclista?

– Pues sí, señora, pero también es una marca de refrescos muy popular en Colombia, con sabores a uva y manzana, entre otros.

El Postobón de uva, que ahora ya se encuentra en Galicia en tiendas especializadas en productos sudamericanos y en algunas grandes superficies, tiene color de vino tinto joven, un color violeta ciertamente sorprendente en un refresco, pero lo más sorprendente para la mayor de los que lo prueban es su sabor y su aroma, en el que no reconocen las uvas (lo mismo que me pasó a mí con las cerezas).

No sé de donde sacaron los colombianos ese sabor de uva, pero yo les aseguro que sabe a las uvas que cada septiembre pruebo con deleitación por la Amaía, uvas de esa casta híbrida, que por aquí llaman catalán, un poco ácida un poco dulce y muy, muy aromática. Deliciosa.

Una casta que da unos vinos iguales a la uva pero más ácidos, que cuando están bien hechos, cosa que no es frecuente, resultan muy apetecibles para el verano por lo frescos que resultan, y de los que en su tiempo habló, y muy bien, el maestro Álvaro Cunqueiro. De sus orujos se obtiene además el aguardiente más aromático de cuontas se producen en Galicia.


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