Comida en Celler de Can Roca

Tres días de viaje por el Ampurdán para conocer su oferta gastronómica dan para mucho, y mucho tengo que contar, pero no hay problema para elegir por donde comenzar que es, casi, por el final. Lo más aguardado por todos era la visita al Celler de Can Roca, donde los hermanos Josep y Joan nos recibieron amablemente y antes de la comida nos acompañaron a sus respectivos dominios: la bodega y la cocina.

Iremos por partes. Y justo al revés de como fue la visita. Primero la comida, que, claro está, era lo que más interesaba y que no decepcionó a nadie, aunque a mí no me hizo ver más estrellas de las que ya he visto algunas veces en Galicia. La comida resultó espléndida, pero las expectativas creadas, extraordinarias, no se vieron cumplidas. Mea culpa.

La comida comenzó con una copa de cava (no apunté los vinos porque nos anunciaron el menú impreso al final de la comida, y llegó, pero sin los vinos) y una selección de aperitivos. El “calabacín encurtido con vinagre balsámico y genciana” y las “mini zanahorias con naranja” parecían una huerta plantada en un pequeño caldero de zinc. Además “crujiente de romero”, “guisantes a la menta”, “velouté de crustáceos con berberecho” y un fantástico “bombón de foie”.

Lo fuerte de la comida comenzó con un “turrón de foie gras con ensalada de tubérculos”. Genial el foie, cubierto con una ligera capa de cacao en polvo. Ligero también el foie y espléndido el juego de texturas, sabores y contraste dulce-salado. Lo mejor de la comida.

Aquel comienzo prometía acabar en una gran traca final. El siguiente plato fue un “royal de alcachofas con pipas de girasol y naranja”. Menos potente que el anterior pero de nuevo un interesante contraste de texturas y sabores. Afortunadamente para mí, que no soy muy aficionado a ellas, las alcachofas solo manifestaban muy ligeramente su sabor metálico. Muy bien.

Ya no me hizo tanta gracia el “souflé de berenjenas asadas a la parrilla con sardinas marinadas con aceite de anchoas y caviar de vinagre”. Impresionantes los lomos de sardina que envolvían un soufflé que perdía todo su sabor ante la potencia de las mismas y la chispa del caviar de vinagre.

Llegó después el plato que menos me emocionó del menú: “dorada con hinojo, olivas verdes y Salicornia”. La potencia salina de la salicornia apagaba las sutilezas de la dorada.

Finalizamos la parte salada con una “ventresca de cabrito con parmentier de leche de cabra y menta”. Espléndido el cabrito y no menos interesante la guarnición.

El apartado de postres comenzó con la “adaptación del perfume Trêsor de Lancome” en forma de velouté de melocotón de viña con rosas, nísperos y albaricoques. Excesivo dominio de las rosas en un plato que a mí me gustó mucho porque me gustan las rosas, pero que no reconocí en la muestra del perfume que pusieron en unos conos de papel después de terminar el plato.

Finalmente un “postre láctico”: dulce de leche, helado de mató, espuma de recuit, gotas de yogur, nube de azúcar y sorbete de guayaba. Todos los lácteos hechos con leche de oveja. De nuevo el juego de texturas, sabores y temperaturas.

Con el café unos petit fours, servidos en preciosas caja lacadas, en los que predominaba el juego del chocolate con los cítricos.

Por último destacar la eficacia y elegancia del personal de sala, a lo que pocas veces prestamos atención y que con su trabajo pueden mejorar o estropear una comida. En Can Roca son una eficaz prolongación de la cocina.

Foto: Ventresca de cabrito con parmentier de leche de cabra y salicornia. El resto del menú se puede ver en el album de picassa.


4 comentarios sobre “Comida en Celler de Can Roca

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  • el 27 de junio de 2008 a las 19:10 07Fri, 27 Jun 2008 19:10:50 +000050.
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    Bueno, en cualquier caso, una de las visitas imprescindibles de la gastronomía nacional. Pues yo me lo había anotado como una de mis prioridades para cuando organizara una visita por Cataluña, pero tu post no lo he visto demasiado entusiasta; ¿puedo entender de tus palabras que no mejora con claridad a Casa Solla por ejemplo?

    Un saludo,

    Melvin

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  • el 27 de junio de 2008 a las 19:37 07Fri, 27 Jun 2008 19:37:52 +000052.
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    Yo no puedo juzgar a un restaurante por una sola comida, pero el día que yo comí allí esperaba mucho más. De hecho los aperitivos y el turrón de foie fueron extraordinarios, pero en los siguientes platos el nivel bajó, con excepción del cabrito que me pareció también muy bueno. Marcelo o Solla me han emocionado tanto como Roca ese día, pero claro, yo esperaba de Roca más que de Marcelo o de Pepe.
    ¿No me has visto entusiasta? Pues será porque no fui capaz de expresarme como debía. En Galicia yo he visto estrellitas en muchos restaurantes, como también las vi en el Celler, pero allí esperaba unos fuegos artificiales que no llegaron.
    Conclusión: fíate de tus propias impresiones y no de lo que cuenten los demás, que estamos hablando de gustos personales, que no son medibles.

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  • el 27 de junio de 2008 a las 19:38 07Fri, 27 Jun 2008 19:38:36 +000036.
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    Ah! y repetiría mañana mismo.

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