Científicos alemanes intentan derribar el mito de la absenta

Ciencia y mitología nunca casan bien, y ahora científicos alemanes andan empeñados en desmontar uno de los mitos europeos de los últimos siglos en el mundo de las bebidas: los efectos alucinógenos de la absenta. Un grupo encabezado por Dirk Lachenmeier, del Laboratorio de Investigación Química y Veterinaria de Karlsruhe analizó el contenido de botellas de absenta fabricadas a finales del siglo XIX y que se conservaban en varias destilerías, llegando a la conclusión de que el único alucinógeno que hay en las mismas es su contenido en alcohol, alrededor de 70 grados, aunque en la actualidad se comercializan absentas de incluso 80 grados.

Hasta ahora se echaba la culpa de los efectos alucinógenos de la absenta a uno de los componentes de la misma, la tuyona, principio activo presente en el ajenjo, planta con la que se elabora el “Hada verde”, nombre con el que se conocía y conoce este licor que durante casi todo el siglo XX estuvo prohibido en países como Francia, la meca de la misma en el XIX, y en la práctica totalidad de Europa con excepción de la Península Ibérica: en España y Portugal nunca se prohibió. Los científicos alemanes dicen que nanai: la cantidad de tuyona que hay en la absenta del siglo XIX es ínfima, los mismo que en la que actualmente se consume por Europa adelante después de que se levantara la prohibición.

Científicos y alemanes. Método sumado a método. Pero olvidan que a veces el poder de la sugerencia es más fuerte que lo de las propias tuyonas, así que creo que tienen perdida de antemano la batalla: el mito de la absenta seguirá vivo por mucho tiempo porque los humanos de a pie no podríamos aceptar que algunos de nuestros mitos no eran más que unos alcohólicos empedernidos. A la absenta se atribuyen las locuras y genialidades de gentes como Van Gohg, Paul Verlaine, Edgar Allan Poe, Hemingway, Arthur Rimbaud, Baudelarie, Manet, Degas, Picasso, Alfred Jarry (autor de Ubu Rei), August Strindberg, Paul Gaugin o Óscar Wilde que sobre la absenta dijo: “Después del primero vaso, uno ve las cosas como le gustaría que fueran. Después del segundo, uno ve cosas que no existen. Finalmente, uno acaba viendo las cosas tal y como son, y eso es lo más horrible que puede ocurrir”.

Hoy la absenta se puede encontrar en licorerías y algunos supermercados, pero también en internet hay sitios especializados en su venta y en los accesorios necesarios para su consumo, con un rito que seguramente prepara para los posteriores efectos, ciertos o imaginados. Se pone la absenta en un vaso encima del cual se coloca una cucharilla de plata que contiene un terrón de azúcar sobre el que se echa agua fría para que vaya disolviéndose e incorporándose al licor.

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