Los sabores gallegos de “Matisse”

Fantásticos pero mejorables. Por fin pude probar los bombones gallegos rellenos de vinos y licores que está a punto de poner en el mercado la firma Selección Matisse y tengo que decir que me parecieron fantásticos aunque pienso deberían aligerar esa capa de azúcar que llevan todos los bombones rellenos de líquido, que supongo cumple la misión de impermeabilizar el chocolate.

Si lo consiguen el bombón con relleno de vino mencía va a ser una de las grandes delicatessen gallegas de los próximos tiempos. Resulta increíble la armonía entre el chocolate y el vino, lo bien que combinan el dulce del primero y la acidez del segundo. ¡Que tiemblen los de “moncheri”!. Ya digo que el bombón de mencía es para mí la estrella, pero no desmerecen nada los de godello, licor de hierbas o miel, que también pude probar en el stand de la empresa en el Salón del Club Gourmets. Las castañas en almíbar son el otro producto que mostraban en el salón y que me resultó sorprendente, ya que el almíbar se elabora con vinos mencía y godello. Las dos variedades son deliciosas y entroncan con la vieja tradición gallega de la compota de Nadal o de invierno, elaborada con manzanas o peras (hay una variedad de estas llamada “peras de la compota”), vino blanco o tinto, según la fruta, azúcar y canela. El predecesor de las peras al vino, atribuidas a un cocinero francés y que en Galicia vienen de viejo.

Hablé largo tiempo con Manuel Mateo, gerente de Selección Matisse, copropietario de la bodega Valle de Lurres que pone los vinos y relacionado comercialmente con Suguimar, que fabrica los bombones, y quedé gratamente sorprendido de su capacidad de generar sinergias y el interés por poner en el mercado productos gallegos con un alto valor añadido.

De su cabeza salió la idea de los bombones rellenos de vinos y licores gallegos que fabrica la firma Suguimar. Y también la de las castañas con vino, que son de otra empresa luguesa, Alibós, líder en el mercado de la castaña. Selección Matisse se encargará de la comercialización.

Pero en cabeza de Manuel Mateo hay muchas más ideas y ya piensa en mezclar el chocolate con los quesos gallegos, los erizos, las algas o las setas. Un día no muy lejano pondrá en el mercado una caja surtida de bombones bajo la denominación de “Sabores gallegos”.

Esta semana sus productos están en Madrid y en la próxima andarán por Nueva York, en una campaña de promoción sencilla de hacer porque Manuel Mateo ofrece cosas que se venden por sí solas. Y mientras, aguarda a terminar los trámites de registro de la marca, ahora que los herederos del pintor francés Henri Matisse presentaron una oposición a dicho registro, oposición que Manuel piensa no va a prosperar.

Se queja del tratamiento dado por un periódico gallego a este asunto. “El periodista no se enteró de nada”, dice, pero rápidamente cambia de idea y considera que es mejor que hablen de uno, aunque la información no sea rigurosa. Aclara que no hay ninguna demanda de los herederos del pintor, sino una oposición al registro de la marca, y que su “matisse” viene de unir su nombre y el de su esposa. De hecho, la imagen corporativa de la empresa no tiene relación ninguna con la obra del pintor francés. Sus productos, por el contrario sí, son tan exquisitos como la obra del pintor fauvista.

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