Segunda prueba de las patatas habaneras

La segunda prueba de las patatas habaneras consistió en cocerlas sin pelar, enteras, en agua con sal. Antes de meterlas en la olla las atravesé con una brocheta tres veces cada una.

Lo mismo que en el caso de las fritas, me parece que tardaron en cocer algo más que las patatas que habitualmente empleo, pero unos minutos después de lo “normal” estaban bien cociditas, tiernas y enteras, sin roturas en la piel, como sucede a veces.

La carne de estas patatas es muy blanca y mate. En la boca se deshace sola y resulta mantecosa. Saben a patatas, a buenas patatas cocidas, pero por momentos dejan en la boca recuerdos de castañas cocidas, muy ligeras pero claras. En el post anterior ya hablé de que, crudas, me recordaron las castañas frescas también crudas.

Lo que más que sorprendió es que no fue preciso salarlas. Lo habitual es que las patatas cocidas con su piel resulten muy sosas y precisen de sal una vez abiertas. Estas no y de hecho nadie empleó el salero, que estaba puesto encima de la mesa. No sé si la sal entró por los agujeros que hice con la brocheta, pero cuando cuezo otras variedades hago lo mismo y quedan muy sosas.

En definitiva, que son patatas, tienen la textura de las patatas y saben a patatas, pero todo en un grado alto de calidad.

Tengo que probarlas cocidas peladas, asadas en el horno, y asadas en tartera con una buena carne de ternera, que ya me avisaron que dan un resultado espléndido.

Un comentario sobre “Segunda prueba de las patatas habaneras

  • el 09 de noviembre de 2006 a las 16:28 04Thu, 09 Nov 2006 16:28:35 +000035.
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    ¿E por que lles chaman “habaneras”?

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