Os vellos ultramarinos

De mi infancia no guardo recuerdos de patios sevillanos, y en mis huertas infantiles crecían berzas y no limoneros, que yo fui niño en O Valadouro y no en la Sevilla natal de Machado.

Recuerdo muy bien, eso sí, los ultramarinos en los que se compraban los productos de primera necesidad que no se podían producir en la casa, como aceite, azúcar, café, bacalao…

Por cercanía a la casa, el ultramarinos que más frecuenté en la infancia era el de Ramón Blanco, que había sido joyero en La Habana y al regreso montara tienda de coloniales en el bajo de la casa, mientras en un cuarto del primer piso estaba la centralita telefónica cuando en O Valadouro había solo algunas docenas de teléfonos, pocas.

En la entrada de la tienda de Ramón Blanco había grandes rollos de cuerdas y siempre un tabal de arenques. “Ramón Blanco come dos arenques para abrir el apetito y yo con uno tengo que cerrarlo” decía otro de la villa, menos afortunado económicamente.

También frecuenté en la infancia la tienda de Hortensio (Orencio ¿seguro que se llamaba Orencio? lo consultaré), que estaba en el Pazo, parroquia de A Laxe, entonces Alaje, a la que muchas veces me mandaba a los “recados” mi abuela, que vivía a medio camino entre Ramón Blanco y Hortensio. En el ultramarinos del Pazo (así es el nombre del lugar, que la casa era moderna pero normalita) me gustaba ver el surtidor de aceite a granel y, de nuevo, el olor a cuerdas nuevas, si cabe aún más acusado que en la casa de Ramón Blanco.

En la Plaza era de obligada visita dominical la casa de Mogo, con un amplio surtido de caramelos y golosinas de la época, pan de higo incluido. Además Mogo, que tenía en el mismo local taberna y ultramarinos, era propietario del único futbolín de la villa, por lo que en las tardes de domingo el rebullir de chavales era continuo.

Al lado del Mogo estaba el Bar de Abaixo, de los Casabella, en el que me veíamos Bonanza, El Virginiano, El Túnel del Tiempo y los dibujos animados del gato Félix y el mago Magoo. El ultramarinos comunicaba con el bar con dos puertas, una para que los clientes de un lado pudieran pasar al otro y otra detrás de la barra-mostrador para que los dependientes tuvieran fácil atender los dos negocios.

Después estaban Os Lobos, ultramarinos y taberna, cerrado hace pocos años para desgracia de los muchos clientes que le teníamos una especial querencia al lugar… y a las tapas de chicharrones de tripa que Angelita llevaba de Mondoñedo, al bacalao guisado, los fritos de chorizo… En los Lobos también veíamos la televisión y comprábamos helados Avidesa. Allí siempre me llamó la atención el enorme cuchillo, parecido a una guillotina de oficina, empleado para cortar el bacalao.

O Fardo era casa de comidas, además de ultramarinos, y fue el último en cerrar, hace pocos años (¿2?, ¿3?) después de ser durante mucho tiempo la única tienda que abría en la villa los domingos.

Y estaba, en el parque, la casa de O Roxo, que siempre lo fue públicamente, incluso durante la guerra y la dictadura, sin ningún tipo de problema, que el nombre le venía del color de su pelo y no de la ideología política, en caso de que la tuviera.

En la antigua casa de O Roxo queda la último señal aparente de aquellos viejos ultramarinos. Es la chapa de la cerveza El León que se ve en la foto, y que sigue clavada encima de la puerta de entrada al local de la antigua tienda, ahora sin uso público.

Dice: El León. Pilsen. Dortmund. Munich. Y O Valadouro, añado yo.

5 comentarios sobre “Os vellos ultramarinos

  • el 11 de octubre de 2006 a las 14:50 02Wed, 11 Oct 2006 14:50:05 +000005.
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    A do Pazo, era a casa de Hortensio, donde, anque seguramente ti no no lembras, íbamos os nenos a comprar unhos caramelos que se vendían a perra gorda. eran pequeniños, pero exquisitos. ¡ Tempos aqueles…!

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  • el 11 de octubre de 2006 a las 15:33 03Wed, 11 Oct 2006 15:33:58 +000058.
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    Efectivamente, Hortensio. Orencio era o propietario de La Naranja, que emborrachaba os cochos co viño que se picaba nos barricos. Correximos.

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  • el 18 de octubre de 2006 a las 04:19 04Wed, 18 Oct 2006 04:19:56 +000056.
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    Querido Colineta:

    Mira tu que recuerdos me traes!!

    Meus pais emigrantes a Buenos Aires nacieron en esa hermosa localidad de Valadouro, y no puedo mas que emocionarme con tus recuerdos y narraciones, lamentablemente no puedo compartir tus recuerdos con ellos que seguramente me ampliarian tu narracion con un sinfin de anecdotas, esas anedoctas de cuando eran pequenos con las cuales aprendi a amar a Valadouro y a Galicia sin conocerlas y antes de recorrerlas personalmente.

    “Colineta” Gracias por mantener este “blog” y aprovecho para enviarte mis mejores deseos y un fuerte abrazo desde Bos Aires “la Quinta Provincia”

    PD: Orencio cunado de mi madre vive junto a La Laranxa , pero en realidad los propietarios eran unos cunados de el, Carmen y su esposo que lamenteblemente ha fallecido.
    Orencio como recordaras es quien fabrica los zuecos tradicionales alli en Carballido.

    Otro abrazo y hasta siempre.

    Fabian Gonzalez Fraga

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