Foto: http://elblogdeacasadosmartinez.blogspot.com

El cura de Rois no tenía un pelo de tonto, fue lo primero que pensé después de probar la carrillera de buey como le gusta al cura de Rois en A Casa dos Martínez (Padrón, A Coruña). Una carne sensacional en un sensacional guiso tradicional de chup-chup, como afirmó el cocinero, Enrique Castillo, asegurando que “aun no nos da para envasar al vacío“, con esa ironía tan suya que no sé si adquirió aquí, la trajo de Cataluña o es fruto del mestizaje cultural.

Con patatas fritas, que aquí no las perdonan“, dice Enrique cuando me pone delante la carrillera. Pues estupendo. Las patatas eran de primera calidad y estaban magníficamente fritas, así que no pude más que aplaudir un plato redondo. Para los gallegos las patatas, fritas o cocidas, son parte fundamental de nuestra dieta y por eso no entiendo la razón que lleva a una buena parte de los mejores cocineros del país a quitarlas de nuestro plato. Especialmente cuando tenemos patatas de enorme calidad y una gran tradición entorno a su consumo. Deberían ponerse en la mesa con orgullo, sin necesidad de buscar excusas para alejarlas de nosotros.

Además de su cocina, muy próxima a la propia experiencia vital del comensal sin por eso renunciar a sorprendernos, A Casa dos Martínez tiene un activo impagable en el propio Enrique Castillo, sin olvidar ese ambiente acogedor, como de casa de comidas de toda la vista pero con los detalles del mejor restaurante.

Detalle es lo que pone Enrique en el servicio, en el deseo de agradar al cliente y de explicar cada plato que ofrece en la carta y en lo que llega a la mesa. Con su actitud hace que el cliente se sienta bien, como en la propia casa. Sensación que se confirma cuando llegan los lomos de sardinas, los pimientos de Herbón (”sin rabo, como los hacemos en Padrón“), las croquetas, la fideuá, la carrillera…

Antes de salir pensaba desearles buen provecho a los de la mesa de al lado, como en una tradicional casa de comidas. Me olvidé y quedaron sin mis mejores deseos, pero seguro que la comida les aprovechó.