Hoy los periódicos traen la noticia de un queso mascarpone producido en Galicia, por una empresa gallega y con leche gallega. Una buena noticia, sin duda. (El Correo Gallego, La Voz de Galicia)

Pero, desconfiado que es uno, de inmediato me entra la duda de si esta especialidad, que en mi ignorancia que aquí declaro tengo por italiana, está amparada o no por una denominación de origen. Así que llamo a la empresa y me aseguran que desconocen tal denominación de origen y que hay muchas otras empresas europeas que fabrican mascarpone sin problemas.

Me pongo a buscar información y encuentro una web española que habla de uno “queso D.O.P. Mascarpone”. Empezamos mal, pienso, pero no me conformo y, después de unas vueltas por la red, llego a la web del Ministero delle Politiche Agricole Alimentari e Forestali del gobierno italiano, que sin duda es la fuente más fiable.

Y allí confirmo que no hay denominación de origen y que mascarpone denomina a un tipo de elaboración, en el que la materia prima no es leche sino nata. El ministerio italiano pone el mascarpone al final de una lista en la que aparece los quesos fresquísimos, frescos, semimaduros, etc.

Por otros medios aprendo que al parecer el mascarpone procede de Lombardía y llego a la conclusión de que en un comienzo fue un producto propio de esta zona que la industrialización acabó estandarizando y globalizando.

Después miro hacia muchos productos propios de Galicia y veo el riesgo de acabar producidos en cualquiera parte del mundo por falta de protección al tiempo que me viene a la cabeza esa foto que hice en la plaza de abastos de Santiago de un supuesto “parmesano gallego”. Un queso producido en la zona de Arzúa, de gran calidad pero sin legitimación para usar el nombre de “parmesano” aunque cuentan por ahí que en otro tiempo parte de su producción acababa en Italia.

Resulta evidente que nadie puede prohibir a una quesería gallega que produzca un queso curado, y además de gran calidad. Y nadie puede prohibir su comercialización y su exportación. Pero no le hace ningún favor a la quesería ni a Galicia quien, queriendo aprovecharse del prestigio del queso italiano, pone en el escaparate el cartel de “parmesano gallego”. O en la carta. No sé donde, pero juraría que no hace mucho leí lo mismo en una carta de restaurante.