Sin comerlo ni beberlo cae en mis oídos una vieja canción infantil precursora de lo que acontece actualmente en la internet culinaria. Sin duda el autor fue un visionario.

Armas de destrucción masiva aparte, habla la canción de un mundo de engaños y mentiras, de liebres que corren por el mar, sardinas que andan por el monte, ciruelos cargados de manzanas que llegan al suelo convertidas en avellanas y haciendo sonido de nueces, y llaman la atención del dueño del peral (¿no era un ciruelo?) que asegura no ser propietario del melonar. Como dijo el inefable Emilio Aragón ¡vaya mentira!.

No es este el único caso en el que el mundo de la alimentación se mezcla con el del engaño. Un buen engaño es dar gato por liebre. Y los imposibles se equiparan a pedirle peras al olmo.

No olvidemos los gallegos que

Por el mar abajo
va una sartén
va friendo pescado
ha de saber bien

Los refranes siempre recogen la situación de cada momento. Ahora ya se escucha “eres más falso que un amigo de Facebook”. Veremos cuanto tardamos en oír “mientes más que un blog gastronómico”.

No cabe duda de que por la boca muere el pez.

En la foto dos de mis patrañas: Octopus fragensis y Conger verdescens, que se suman al primigenio Sus miriapoda