El requeixo será el protagonista el próximo domingo en A Capela (A Coruña), con la celebración de la 21 edición de la Festa do Requeixo y la sexta edición del concurso de recetas con requeixo de A Capela.

En la fiesta habrá requeixo a hartar ¡y del bueno! que malo en A Capela no saben hacerlo. Y música, mucha música, con Leilía, Vaamonde, Lamas y Romero, la banda de Narón y la banda de gaitas Basilio Carril. También habrá humor con las Cantareiras de Ardebullo… y pregón a cargo de Miguel Vila, que promete ser breve para no aburrir hasta a las vacas.

Aguardo verte por allí.

Nota: aún estás a tiempo de participar en el concurso de postres con requeixo

¿Te vas a fiar de lo que escriba en este post sin cuestionar desde la primera a la última línea?. Mal haces, que a lo peor te tomo el pelo queriendo, sin querer o sin ser consciente de que lo hago e incluso de lo que hago.

Las bibliotecas están llenas de mentiras. En un mundo en que el conocimiento técnico y científico avanza a una velocidad de vértigo, lo que ayer era verdad puede que hoy ya solo lo sea a medias y que mañana se descubra que se trababa de un error. Y después están las mentiras intencionadamente escritas.

En las cosas del comer pasa lo mismo, y hubo un tiempo en que el pescado azul o el aceite de oliva eran reputados cómo malos, malísimos, y hoy parecen ser una bendición. Mañana ya veremos.

Pero volvamos con las mentiras. Las bibliotecas están llenas de mentiras a pesar de que en el proceso de edición y publicación de un libro intervienen muchas manos ajenas al autor del texto con capacidad muchas veces para encontrar la verdad. Así que en un medio cómo internet, en el que cada uno de nosotros es autor y editor, la cosa se multiplica inevitablemente. Bueno, lo de llamar “autor” a muchos de los que publican en internet es un eufemismo, ya que muchos no son más que copistas, un trabajo que tuvo su razón de ser en la Edad Media, razón que desapareció con el invento de la imprenta. Otros no hacen más que lo que en una biblioteca se llamaría “revisión bibliográfica”, con la única diferencia de que en este caso se citan las fuentes de la información con todo tipo de detalle y en internet lo más habitual es que se oculten para mayor gloria propia.

Así que de todo lo que leo en internet yo me fío de unos pocos autores cuya trayectoria conozco y me ofrecen total fiabilidad. Son tan pocos que se cuentan con los dedos de una oreja y pocos más. Del resto, pongo en tela de juicio dos palabras de cada par escrito.

La cosa se complica cuándo aparecen anuncios como el de la foto (llegué a él a través de Twitter gracias a @nafuente). Se buscan críticos de restaurantes que escriban desde su casa. Se ofrecen 50 céntimos por crítica de 50 palabras y no se piden estudios ni experiencia de ningún tipo. Ya hay casi 500 candidatos para cinco puestos y empiezo a sospechar que yo no voy a estar entre los seleccionados y por lo tanto no podré contar las cosas más en detalle.

La cosa no es exclusiva de los medios digitales. La irresponsabilidad parece que está tomando posiciones en los periódicos en papel. Hoy mismo leía en el periódico Galicia Hoxe un artículo sobre el pescado y el verano. Un artículo firmado con nombre y apellidos en lo referido al texto. Sobre el origen de las fotos decía: internet. Se ve que el becario o redactor, el jefe de la sección y el redactor jefe de turno no saben que también en internet hay fotos amparadas por los derechos de autor.

El 17 de julio anunciaba el comienzo de la campaña de comercialización de mirabel del Rosal fresco y hoy tengo que hacer lo mismo con su fin. Aún queda mirabel en los supermercados, pero ya no hay con que reponer. Habrá que aguardar al año próximo.

Por primera vez este año el mirabel estuvo con una presencia significativa en los mercados gallegos. Y por primera vez pudimos comprar mirabel procedente de la agricultura ecológica, respaldado por el CRAEGA (Consejo Regulador de la Agricultura Ecológica de Galicia).

En Galicia es una experiencia nueva que, por el momento, no pueden compartir el resto de españoles, ya que el mirabel únicamente se cosecha aquí. Hasta ahora era exclusivo de O Rosal, en el sur de la provincia de Pontevedra, puesto que este año la cooperativa Hortoflor cosechó los primeros frutos cultivados en el Ribeiro y en Monterrei, aunque con destino exclusivo a la industrialización.

Anunciaba en julio que la presencia de mirabel fresco en el mercado iba a ser muy corta y que posiblemente a finales de la primera semana de agosto ya sería muy difícil dar con él. Y así son las cosas porque el mirabel es una fruta muy delicada. Se recoge del árbol con un punto de maduración óptimo y esa maduración se produce prácticamente de un día para otro, así que hay que estar preparado en todo momento. Recogerlo antes de la maduración y después dejarlo madurar en cámara no es viable: el mirabel se pudre o no llega a madurar nunca. Conservarlo maduro en la cámara tampoco, ya que el frío no interrumpe la evolución de la fruta. Así que el único recurso es recoger cada día los mirabeles maduros y volver sobre los mismos árboles al día siguiente para volver a cosechar fruta. De esta manera, entre el 16 y el 24 de julio un total de 30 personas trabajaron día a día, incluidos sábados y domingos, en la cosecha del mirabel producido en las 20 hectáreas de terreno de las que dispone Froitas do Rosal. Así, comprar mirabele en el supermercado es prácticamente como cosecharlos en la huerta de la propia casa.

Cuentan de Foitas do Rosal que la campaña de comercialización fue muy positiva y se comercializaron 7.250 kilos, pero que el año próximo será necesario poner en el mercado alrededor de 20.000 kilos para satisfacer toda la demanda. Y eso que los de Froitas do Rosal (que vende en Eroski y Froiz) no son los únicos mirabeles frescos que se comercializan en Galicia. Otra empresa de la zona, Productos del Rosal, también vende mirabel fresco a través de Gadis, aunque no dispongo de datos sobre las cantidades sacadas al mercado.

Mientras en España el sagú parece reservado a ciertos restaurantes, en Brasil está al alcance de cualquier ama de casa, incluso en preparaciones rápidas como la de la fotografía, en que las perlitas de mandioca se acompañan de una bolsita con el azúcar, colorante y saborizante para preparar un sagú sabor frambuesa… y también hay uva y fresa.

No es preciso ir hasta Brasil para dar con él. Basta acercarse a Portugal, que para la mayor parte de los gallegos está a un pasito, para encontrarlo. Este lo compré en el Intermarché de Valença do Minho

Esta es una petición de ayuda para todos los lectores, gallegos o no, que conozcan bien la cocina gallega. Necesito documentar como gallegos los siguientes platos:

Acelgas con pasas.

Calabacines al modo de A Coruña (rellenos con pollo cocido y jamón york, gratinados y servidos con queso rallado).

Estofado de patatas a la gallega (ruedas de patatas pasadas por huevo, enharinadas y fritas para después cocerlas con un sofrito de cebolla, ajo y perejil, agua y azafrán).

Grelos con marisco (langostinos, vieiras, cigalas y langosta cocidos y después dorados con mantequilla en la sartén donde después se pone crema de leche y caldo de pescado y a continuación los grelos. Se sirve acompañado de almejas abiertas al vapor).

Habas con almejas (las tradicionales alubias con almejas, pero cocinadas con habas verdes).

Nabos al huevo (nabos cocidos y después dorados en aceite y mantequilla, para a continuación añadir nata, yema de huevo mezclada con leche hasta que la salsa espese).

Pimientos al estilo de Pontevedra( pimientos verdes y rojos asados, pelados y servidos con sal, aceite y vinagre).

Rodajas de patata al huevo (ruedas de patata doradas en mantequilla, añadiendo harina, perejil y caldo y finalmente yema de huevo).

Mejillones a la panadera (mejillones abiertos al vapor a los que se le echa un jugo hecho con cebolla, ajo, pimiento rojo, bacón, azafrán, caldo de los mejillones y finalmente gratinados después de espolvorear pan rallado).

Merluza con acelgas.

Pulpos al albariño (ingredientes: 1 kilo de pulpos, en plural).

Churrasco de ternera (se pone la carne en trozos en una cazuela con cebollas, ajos, zanahorias, laurel, perejil, pimienta, vino y aceite y se cuece en el horno).

Costillas de cerdo rebozadas.

Jamón con salsa de leche.

Huevos espumosos (rebanadas de pan frito sobre las que se pone clara de huevo batida mezclada con jamón picadito y la yema de un huevo. Se sirve después de pasar por el horno).

Arroz al horno (postre, una especie de flan con arroz).

Crema quemada con hojaldres (sucesivas capas de hojaldre y natillas. La última capa de natillas quemada con un hierro caliente).

Queso de pasta (masa de almendras, huevos, almíbar, canela y sándalo a la que se le da forma redonda y se cuece en el horno).

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