Mirabel, el sol de O RosalDesde hace más de setenta años, los habitantes del valle de O Rosal, donde la provincia de Pontevedra se funde con la desembocadura del río Miño, tiene el privilegio de consumir cada verano una fruta que hasta ahora el resto de gallegos y españoles solo podíamos degustar transformada, en mermeladas o en almíbar: el mirabel.

Una empresa de la zona está ahora decidas a acercar los mirabeles frescos a todo el territorio de Galicia inicialmente, pero en pocos años la fruta podría estar presente en la práctica totalidad de España.

El mirabel es una pequeña fruta, poco mayor que una cereza de buen tamaño, de color amarillo dorado y con multitud de pintas rojas cuando está madura, aunque pueden darse casos de frutas maduras que no presentan dichas pintas.

Su mayor virtud es su intenso aroma y el sabor dulce y peculiar de estas frutas, que recuerda al de las ciruelas, con las que están emparentados. Pero como en el caso de las cerezas, cuando uno comienza a comer mirabeles es muy difícil parar. Como se dice popularmente, es una fruta “viciosa”, un capricho de la naturaleza del que se puede gozar solo unas pocas semanas al año.

Historia

Las primeras plantas de mirabel llegaron a O Rosal en la década de los treinta del siglo pasado de la mano de José Sánchez García, maestro de la localidad, que se encontró con esta fruta en la Selva Negra alemana y de allí trajo los primeros árboles.

José Sánchez fue también el fundador de la primera fábrica de conservas vegetales de Galicia, que continúa trabajando en la actualidad y entre cuyas especialidades se encuentran los mirabeles en almíbar. “A Rosaleira”, nombre y marca de la fábrica fundada por el maestro del Rosal, es en la actualidad propiedad de la bodega vitivinícola Terras Gauda.

El mirabel se extendió rápidamente por el valle de O Rosal, cultivado fundamental para el consumo doméstico de la fruta obtenida o para su transformación en conserva. Durante décadas, los mirabeles se presentaban en el mercado fundamentalmente en forma de frutas enteras en almíbar, aunque posteriormente se transformarían en mermelada y recientemente en aguardiente y licor.

Comercialización en fresco

Dada la gran estacionalidad de esta fruta, que normalmente se recolecta en la segunda quincena del mes de julio y tiene que salir al mercado de inmediato ya que no es posible conservarla mucho tiempo en condiciones óptimas de consumo, hizo que el comercio para consumo en fresco se limitase a los mercados semanales de la zona de producción.

Pero recientemente algunos vecinos de la zona, interesados en la potenciación de un producto de altísima calidad presente solo en O Rosal, han apostado decididamente por sacar al mercado el mirabel fresco, seguros de que su calidad y los métodos ecológicos de producción van a seducir al público gallego y español.

De esta manera, una treintena de vecinos de la zona crearon la empresa “Froitas do Rosal”, con una orientación claramente social. Como explica su presidente Xosé Lois Rodríguez, “Todos los socios tenemos nuestro trabajo, así que el objetivo primordial de la empresa no es ganar dinero, sino poner en valor un producto que lleva décadas entre nosotros y que puede convertirse en la seña de identidad de O Rosal”. Rodríguez agrega que, cuando los haya, los beneficios de la empresa se reinvertirán en nuevos proyectos relacionados con productos propios de la zona.

En la actualidad “Froitas do Rosal” cuenta con 20 hectáreas plantadas con mirabeles, que se encuentran comenzando su fase de producción, pero en un plazo de cuatro o cinco años esperan alcanzar las 180 toneladas anuales, que se comercializarán bajo la marca “Alén do Val”.

Toda la producción de Froitas do Rosal se realiza según los criterios de la agricultura ecológica, por lo que saldrá al mercado avalado por el Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia (CRAEGA).

Gran estacionalidad

El principal problema para la comercialización de los mirabeles en frescos es su alta estacionalidad y las dificultades para alargar el plazo de maduración o su conservación antes de la salida al mercado.

En la actualidad, la cosecha del mirabel se centra prácticamente en las dos últimas semanas del mes de julio, con variaciones en función de la climatología. El plazo para el consumo de los mirabeles desde su recolección es muy corto, ya que la maduración de la fruta se produce de forma muy rápida.

A este problema se suma el hecho de que según los expertos el mirabel es un árbol bienal, de manera que después de un año de gran cosecha viene otro de escasez, algo que todavía no han conseguido regular en O Rosal.A partir del lunes 20 de julio y hasta finales de la primera semana de agosto habrá mirabel fresco en los 35 Eroski Center repartidos por Galicia, así como en los supermercados Froiz