Reconozco que cuándo lo vi la primera impresión fue a poner cara de espanto. ¡A quien se le ocurre fabricar en Galicia “tinto de verano”, un producto típicamente madrileño! ¡Y a quien se le ocurre vestir de lunares sevillanos a una bebida fabricada en Chantada y llamarle Lerele!.
Era inevitable un post sobre el asunto. Pero primero había que dejar reposar la cosa. Y con el reposo llegué a la conclusión de que si en Galicia se puede fabricar cerveza, ponerle el nombre del país en la etiqueta y sentirnos orgullosos de su calidad, por qué no hacer otras cosas que, además, parecen claramente dirigidas a la exportación hacia otras tierras de la península y no al consumo gallego. Y finalmente llegué a la conclusión de que si hay un hueco en el mercado para el tinto de verano en lata, pues hace muy bien Hijos de Rivera, que fabrica esa cerveza de la que tan orgullosos estamos los gallegos, de poner en el mercado un nuevo producto, que seguramente ayudará a que la empresa siga en manos gallegas y con capital exclusivamente español. Y solo quedan en España dos cerveceras que no hayan caído en manos de las multinacionales: Hijos de Rivera y la firma zaragozana que fabrica la Ámbar.
Yo no voy a consumir Lerele, como no voy a consumir ningún otro tinto de verano envasado, porque si me apetece esta bebida no tengo más que prepararla a mi gusto. Pero tampoco consumo los calamares de Pescanova porque me gustan los calamares fritos pero no el rebozado, ni las anguriñas de la misma marca ni tantas otras cosas que hoy se producen en Galicia, y tienen gran éxito en el mercado, sin ser propias del país ni inventadas aquí.
A mí el nombre del Lerele y los lunares de su vestido siguen poniéndome carne de gallina, pero supongo que será cosa de acostumbrarse… lo mismo que a la ë de Citroën, de la que tantos gallegos viven.





