Segunda jornada de tapas por Compostela, dividida en sesiones de mediodía y noche. El jueves por la noche nos mojamos por fuera y por dentro y hoy solo por dentro y aguardemos que el tiempo se estabilice y no vuelvan las lluvias, aunque parece que el agua va a ser fija en el Santiago(é)Tapas por lo menos un día, ya que en 2008 sucedió lo mismo.

Visita a seis locales que ya habían participado el año pasado, aunque en uno de ellos (A Tafona) hay nueva dirección y cocina. Y a dos (A Bodeguilla de San Roque y Casa Lorenzo), que se estrenan en el concurso.

La primera sesión comienza en el Garum, que el año pasado se llevó un premio por su cefalopodoespetada y había presentado además una tapa aun hoy comentada: un vasito de pieles de patata fritas con una salsa de mostaza. Esta vez optan por una empanada abierta de caballas escabechadas, cubo crocante de atún con mermelada de tomate avainillado y brocheta de rape con tomate dulce y lechuga de mar. Solo llevamos recorrida una pequeña parte de los establecimientos participantes, pero ya detecté una cierta tendencia en muchas tapas a mezclar sabores dulces y salados.

La Bodeguilla de San Roque está entre los nuevos en el concurso, aunque el año pasado ya había participado su hermana Bodeguilla de San Lázaro. Lleno hasta la bandera, como es habitual, sirven dos tapas sencillas: tosta de lacón con queso de Arzúa á feira y chorizos con huevos al aroma de trufa blanca.

En la primera edición el Bicoca sorprendió al público con una tapa de pulpo en la que el aceite se presentaba dentro de una burbuja de isomalt. Esta vez la sorpresa viene una tapa denominada sorpresa de bonito: un taco de bonito sobre un confitado de cebolla, tomate y albahaca, todo cerrado dentro de una copa llena de humo de albahaca. También va a llamar la atención la flor de remolacha: finas lascas de remolacha fritas formando una especie de lasaña con crema de lubina cocida y queso fresco. La trilogía del Bicoca se completa con un potente ravioli de langostino con salsa de erizos.

En A Tafona, que recientemente reabrió sus puertas de la mano de Lucía Freitas y Nacho Tierno, ofrecen una única tapa, pero muy elaborada: papada de cerdo, cigalita y limón.

La sesión de tarde comenzó en el casco viejo y en la barra de tapas más conocida de Compostela, además de ser la primera que se montó en la ciudad: A Taberna del Obispo. Tomamos posesión de la ventana que desde la barra se abre a la calle de O Franco y allí dimos cuenta del pincho de bacalao al estilo del obispo y del crocanti de queso brie con mermelada de arandanos.

Seguimos por Casa Rosalía, otra barra de tapas a pocos metros de la anterior. Si el primer local estaba atestado de gente, en el segundo conseguimos una esquinita de la barra de pura casualidad. Piruleta de frutos del mar con salsa de limón y ensalada caprese con quesos gallegos.

En el Central un producto emblema del verano gallego, los mejillones, en este caso servidos gratinados con jamón. Una tapa sencilla y fácil de comer sin más instrumental que las propias manos, cosa que no siempre es posible con las tapas presentadas a este concurso.

Salimos del casco histórico para en Ángel degustar la tosta de San Xoán, sardina a la plancha sobre pan de borona, vaso de pulpo con patatas y copita de huevos con chorizo. Este año varios de los participantes volvieron su mirada hacia las sardinas, que se encuentran en un bueno momento y componen un bocado muy tradicional en nuestra tierra.

Terminamos la ruta y el día en el local más alejado de todos los que participan en el concurso: Casa Lorenzo, al lado mismo del aeropuerto, con una tapa de recuerdos rurales, como la zona en la que se encuentra el local: tostada de pulpo y grelos al queso de Arzúa.

Foto: www.santiagoetapas.com. Flor de remolacha